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28 Internacional LUNES 4 7 2005 ABC Chalecos antibalas para los ministros J. C. JERUSALÉN. Minutos antes de la reunión de ayer del Consejo de Ministros responsables del Shin Bet (servicios internos de seguridad) repartieron a todos los ministros israelíes un chaleco antibalas, que vestirán de ahora en adelante ante los riesgos de atentados de ultranacionalistas judíos contrarios a la evacuación de Gaza. También hubo uno a su medida para Ariel Sharón, amenazado de muerte hasta la saciedad en los últimos meses, y que siempre se había vanagloriado de no ponerse un chaleco protector de estas características por no existir uno que pudiera satisfacer su oronda figura. Todos los ministros, entre bromas, se los probaron antes de comenzar su reunión semanal. Más de uno pensó que, además de por la evacuación de la Franja mediterránea, que podría retrasarse dos días hasta el 17 de agosto por motivos de intendencia, alguno de esos chalecos antibalas protegerá a sus dueños de la enésima guerra de guerrillas declarada entre Benjamín Netanyahu y Ariel Sharón. Un grupo de palestinos se levantan la camisa en un punto de control israelí, en la Franja de Gaza AFP Gershon Hacohen, veterano y controvertido militar que dirige la 36 División del Tsahal hará de tripas corazón y sacará obediente a los colonos judíos de la Franja, pese a que se opone al plan de desconexión impulsado por el primer ministro israelí, Ariel Sharón Un general objetor de conciencia dirigirá la evacuación militar de Gaza POR JUAN CIERCO. CORRESPONSAL Netanyahu contra Sharón Ambos son conscientes de que habrá elecciones generales en unos meses en Israel y, por ende, tendrán que librar una ardua batalla previa en el seno del Likud para ser el candidato elegido. Así, el ministro de Finanzas y máximo exponente del ala dura del partido gobernante votó ayer a favor de retrasar la evacuación de Gaza tres meses, propuesta presentada por uno de sus fieles, el titular de Agricultura, Israel Katz. El resultado no ofrecía lugar a dudas (19 sufragios contra 3) pero Bibi como se conoce a Netanyahu en Israel, quería dejar constancia de una oposición que le puede reportar pingües beneficios en las primarias. Netanyahu se ausentará incluso este miércoles de la Kneset para no tener que votar en contra de otra propuesta para retrasar, en este caso un año, la citada evacuación. Su ausencia ha sido criticada por las huestes de Sharón, que apuestan por su cese. Pero Arik viejo elefante de la política israelí, no lo hará, al recordar que en una situación parecida pero a la inversa, él, ministro de un Gobierno presidido por Netanyahu, no quiso participar en la votación parlamentaria que amparó el acuerdo para una retirada parcial de Hebrón. Curiosidades de la vida política israelí. JERUSALÉN. Siempre hace lo posible por mezclarse en algún escándalo, por meterse en algún lío Amir Oren, prestigioso periodista del diario hebreo Haaretz, ha descrito de este modo a uno de los principales protagonistas, el máximo desde el punto de vista militar, de la próxima evacuación israelí de Gaza: el general de brigada Gershon Hacohen. Esta vez, sin embargo y a diferencia de episodios pasados donde ha dejado su personal e intransferible sello, el general Hacohen, salvo que cambie de opinión en el último instante, obedecerá las órdenes del Alto Mando castrense y, al frente de la 36 División del Ejército de Israel (Tsahal) dirigirá las tropas que llevarán a cabo, ante la prevista y violenta oposición de los colonos más extremistas, el vaciado judío de la Franja mediterránea. No le gusta al general Hacohen conceder entrevistas- soy un militar, un oficial, no un filósofo pero sí participar en foros de opinión a puerta cerrada, donde en los últimos meses ha dejado más que clara su posición ante el plan unilateral de Ariel Sharón de desengancharse de Gaza. En cada una de sus intervenciones, nunca públicas, siempre tajantes, directas y claras, el controvertido general que en más de una ocasión ha levantado la voz, ha calificado de inmoral la evacuación, ha compartido sufri- miento con los colonos que deben dejar sus casas después de tantos años viviendo en ellas y ha reconocido que de no ser porque lleva el uniforme se habría vestido de naranja, el color contra la iniciativa del primer ministro y otrora arquitecto de la colonización judía de los Territorios Ocupados. De haber sido un ciudadano más, sin responsabilidades militares, Hacohen confiesa que se habría unido a los miles de manifestantes que desde hace meses se han lanzado a las calles de Israel, sin éxito, para frenar la condena a muerte de su particular Gran Israel, imposible ya sin Gaza. Convicción o disciplina Nacido, criado y educado en una familia profundamente religiosa, licenciado en una de las más prestigiosas yeshivas (escuelas rabínicas) del país, al general Hacohen, al menos en esta ocasión, le pueden más sus obligaciones militares que sus convicciones personales. Ha sido siempre uno de los militares Sólo el uniforme impide a Hacohen vestirse de naranja, el color que tiñe las protestas contra el plan de desconexión que con mayor dureza y menor piedad y comprensión han arremetido contra esos soldados y oficiales de uno de los ejércitos más poderosos de la tierra que se han rebelado contra algunos abusos de sus compañeros de filas, en los últimos cuatro años de Intifada palestina, y han denunciado ataques innecesarios contra la población civil de Gaza y Cisjordania. Lo que debe hacer un soldado es obedecer y cumplir las órdenes de sus superiores repetía cada vez que conocía de la negativa de un miembro del Ejército a participar en operaciones de envergadura contra los palestinos. De ahí que ahora se encuentre atrapado en sus propias palabras. De ahí que ahora acepte mandar unas tropas que siempre le han obedecido ciegamente. De ahí que sus superiores le crean un excelente ejemplo para evitar que otros objetores de conciencia a la evacuación de Gaza puedan negarse a llevarla a cabo en el seno del Ejército. Eso sí, algunos, incluido el jefe del Estado Mayor, el general Dan Halutz, no se fían del todo y no dejan de mirarle de reojo. Él ni se inmuta y afirma que, si pudiera, les pediría a sus hombres que se rasgaran sus vestiduras, su uniforme (gesto judío de duelo, ya recogido en la Biblia) antes de sacar al primer colono de Gaza. Deseo de objetor.