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12 Nacional EL DIÁLOGO CON ETA LUNES 4 7 2005 ABC LA SINCERIDAD DE ZAPATERO l presidente Zapatero debería decirnos la verdad. No es propio ni de sus referencias al talante (una nadería intelectual que tratamos de interpretar con benevolencia y sentido del humor) ni de la exigible transparencia a los gobernantes que insista, como en Mérida al hacer balance de los últimos meses, en que aún pretende el consenso con el PP en política antiterrorista. Se va haciendo indiscutible que, por convencimiento o como una deriva obligada de sus acuerdos con minorías y nacionalistas, la lucha antiterrorista tiene ya poco o nada que ver con el Pacto que él mismo propuso. Debería, por lo tanto, GERMÁN aclarar la nueva polítiYANKE ca contra (o ante, es decir, para que deje de actuar, no para que sea derrotada definitivamente) ETA. Y tendría que cambiar el discurso para el PP en esta materia: si pide apoyo, es apoyo, no consenso. Y si lo pide haciendo alusión a su apoyo al Gobierno del PP- -que ahora vende como incondicional- -no debe olvidar su negativa a reformas no pactadas previamente y, por ejemplo, la anulación de las que convirtieron en delito la convocatoria ilegal de referendos. Porque la verdad que nos debe el presidente es si quiere terminar con ETA como pretendía el Pacto o como tradicionalmente ha propuesto el PNV, aunque con ciertos límites. Es decir, si tiene como objetivo único la detención de los terroristas y la exclusión de sus actividades complementarias, en apariencia políticas o buscará una fórmula- -política- -en la que, como Ibarretxe justificaba en su Plan, no sería necesaria la violencia. Diálogo sin violencia es, no nos equivoquemos, el método perseguido por el PNV que incluye, previamente, la búsqueda del apaciguamiento con mesas negociadoras y con reformas a favor del nacionalismo. Zapatero, más allá de la retórica, parece inclinado a su imitación: lo ofrece hasta en sede parlamentaria, lo explora con Batasuna, directamente o con la intermediación del PNV, evita explicitar que se trata de derrotar definitivamente a ETA, olvida a veces las condenas de atentados, insiste en que algo se mueve en que sabe algo que los demás desconocemos. Hay una aberración intelectual en la que el PNV ha insistido siempre: la lucha sin cuartel contra ETA es una opinión (sostenida por una ideología no nacionalista) el apaciguamiento es un desiderátum científico basado en datos que los demás no conocemos o nos empeñamos en negar. Sería mejor, por tanto, que el presidente explicitara su posición. La sinceridad no la hará más seria o menos peligrosa para el Estado de Derecho, pero al menos abandonaría esta nebulosa de contradicciones en la que, a menudo, se muestra patético. Por cierto, ¿cómo sabe eso que sabe el presidente? Si Interior asegura que no ve síntomas de cambio en ETA, ¿se lo ha contado Batasuna? ¿O el PNV? E La Policía cree que ETA se sentará con el Gobierno sólo cuando controle la mesa de partidos Los cabecillas de la banda consideran que ya tienen encauzados los aspectos técnicos del proceso: la desmilitarización y los presos b El proceso ha entrado en una dinámica de gestos del Gobierno y ETA, que se van a producir con relativa frecuencia, pero a pequeñas dosis D. MARTÍNEZ J. PAGOLA MADRID. Los cabecillas de ETA consideran que tienen ya amañado el frente técnico de un hipotético proceso de negociación- -la mesa en la que la banda y el Gobierno deben abordar la desmilitarización del conflicto vasco y una solución a sus presos- pero no se sentarán a dialogar con el Ejecutivo hasta no constatar que controla, a través de Batasuna, la mesa de partidos un instrumento que ve imprescindible para imponer la autodeterminación del País Vasco, según advierten informes policiales. Las fuentes consultadas por ABC afirman que el proceso abierto está entrando en una dinámica de gestos por parte del Gobierno y ETA, que se van a producir con relativa frecuencia, pero a pequeñas dosis En este contexto se enmarca el último comunicado difundido por la banda terrorista en el que anunciaba que desde el pasado 1 de junio ha excluido a los cargos electos de los partidos políticos de su macabra lista de objetivos. La banda espera ahora que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero corresponda con otro gesto que, según los terroristas, debería traducirse en un acercamiento de sus presos a cárceles del País Vasco y Navarra, así como en atender las demandas del equipo de interlocución que en el ámbito de los centros penitenciarios de España lo dirigen Juan Lorenzo Lasa Mitxelena, Txikierdi y Anabel Egües. Los terroristas también aspiran a que, una vez enterrado el Pacto Antiterrorista, tal y como se jactaban en sus últimos comunicados, el Gobierno proceda a poner los medios para que Batasuna vuelva a ser un partido legalizado. Seguridad del Estado con el pretexto de que hay una menor actividad terrorista en el País Vasco. Gobierno y ETA saben cuál es en estos momentos la posición del contrario. No van a tomar grandes decisiones de momento, más bien al contrario, tomarán iniciativas en pequeñas dosis, calculadas, porque en el actual escenario un error lo pagarían muy caro comentan los expertos policiales. Otra cosa es que a la banda no le quede más remedio que tirarse a la piscina porque ve que el proceso está bloqueado y su enquistamiento se le puede volver en contra matizan. Así las cosas, los cabecillas etarras consideran que el aspecto técnico del proceso de negociación; esto es, la mesa incluida en la oferta de Anoeta, en la que el Gobierno y la banda criminal deben abordar la cuestión de los presos o la desmilitarización del conflicto lo tienen más o menos encarrilado. Llegado a este punto, los medios consultados explican que el otro Los etarras ven que la mesa política está verde por las tensiones entre los nacionalistas No se descarta que dirigentes del PSE hagan público un documento a favor del diálogo con todos frente, el político está todavía muy verde a los ojos de los terroristas. En efecto, la constitución de una mesa de partidos sin exclusiones dista mucho de estar próxima. Por una parte, el PSE y PP se oponen a compartir un foro con Batasuna mientras no rechace el terrorismo de ETA o la organización criminal no anuncie el abandono definitivo de las armas. Además, no están por abordar la autodeterminación para el País Vasco. Los medios consultados constatan, con todo, que mientras el rechazo del PP a compartir mesa con Batasuna es nítido, los planes de los socialistas van a ir encaminados a marear la perdiz dentro de una estrategia dilatoria para ganar tiempo. Es decir; mientras puedan, van a intentar no cerrar las puertas del todo El caso es que el propio Patxi López ha declarado recientemente que colaboraría en una mesa con Batasuna si ésta rechaza el recurso a las armas. El mensaje parece haber calado ya entre los socialistas vascos, porque el pasado viernes, el dirigente del PSE en Guipúzcoa, Miguel Buen, se mostraba dispuesto a trabajar en ese foro con el partido ilegalizado si se desmarca de la estrategia terrorista. Incluso hacía un llamamiento al PP para que se incorporara a la iniciativa, ya que la exclusión de los populares haría inviable una solución del conflicto vasco En este contexto, no se descarta que algunos representantes del sector más nacionalista del PSE- EE, como Jesús Eguiguren, Odón Elorza o Gemma Zabaleta, hagan público un documento instando a su partido a Imaz se perfila como relevo de Ibarretxe para Ajuria Enea Si el presidente del Ejecutivo vasco fracasa en su pretensión de formar una mesa de partidos sin exclusiones, que resucite su plan soberanista, intentará aguantar hasta el ecuador de la legislatura, con iniciativas radicales encaminadas a captar el voto de la izquierda abertzale. Así, dentro de dos años convocaría elecciones anticipadas con el objetivo de obtener la mayoría absoluta que no logró en la última cita electoral. El aparato del PNV y los poderes fácticos que le rodean están dejando hacer a Ibarretxe. Nunca un lendakari había tenido tanto poder y protagonismo. Hasta ahora, siempre había sido la dirección del partido la que marcaba la gestión del Ejecutivo. Consciente de que un fracaso de la iniciativa de Ibarretxe supondría su tumba política, el aparato prefiere mantener cierta distancia y prepara el relevo. Josu Jon Imaz ya se ha rodeado de un grupo de colaboradores que prepara una alternativa al plan Ibarretxe que él dirigiría, en términos que permiten un acoplamiento con la oferta que les haga el PSE de Patxi López. Ampliación del indulto En esta dinámica, si la banda ve satisfechas estas reivindicaciones anunciaría una nueva iniciativa, que bien podría ser ampliar el indulto a otros colectivos aún amenazados, lo que a su vez, según la estrategia etarra, forzaría a Zapatero a un nuevo paso hacia la distensión por ejemplo, una gradual retirada de miembros de las Fuerzas de