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ABC DOMINGO 3 7 2005 Cultura 77 En su primera y única visita a España, hace ahora 4o años, los escarabajos de Liverpool no gozaban de la fama suficiente como para crear el revuelo al que estaban acostumbrados. El Régimen no los veía con buenos ojos, lo que dificultó aún más su éxito Cuando los Beatles eran carne de sucesos POR JOSÉ RAMÓN PARDO MADRID. A mí no me salen las cuentas. Si te tropiezas con un español que haya sobrepasado los 55 años, -y que no supere los setenta, por ejemplo- es difícil que no te cuente que él estuvo en el festival de la Isla de Wight, donde fue naturalmente en auto- stop, participó en el mayo del 68 en París, aprovechando algún curso en la Sorbona, y asistió en julio de 1965 en la plaza de Toros de Madrid o en la de Barcelona, a los dos únicos conciertos de los Beatles en España. Y vale que en Wight había medio millón de personas y se me pudo escapar alguna cara. Que con el humo y los adoquines se me despistase alguien en París. Pero en el concierto de los Beatles había tan pocos espectadores que se les podía pasar lista. Y desde luego, no eran tantos como luego cuentan los propios asistentes Los Beatles no gozaban todavía de mucha fama en España. Las autoridades del Régimen, políticas y culturales, que eran las mismas, no veían con buenos ojos a aquellos muchachos de costumbres disolutas, pelos ambiguos, canciones ininteligibles y fans desbocadas. Cuando me he puesto a buscar en los archivos de ABC, verdadera memoria de la España del último siglo largo, no me explicaba cómo no encontraba referencias de los Beatles en los dos años anteriores en las páginas dedicadas a la cultura y el espectáculo. Porque yo estaba seguro de haber leído muchos sueltos sobre los escarabajos de Liverpool y mi memoria no me podía fallar tanto. Los Beatles firmaron unos toneles de vino en unas bodegas donde les dieron una fiesta flamenca antes del concierto madrileño EFE Promesas y teloneros de un fracaso moderado J. R. P. MADRID. En la rueda de prensa que los Beatles dieron en España, Paul McCartney prometió que volverían al año siguiente a cantar otra vez en nuestro país. No pudieron cumplir su promesa, porque dedicaron el 66 a su gira norteamericana, pero quien sí regresó fue John Lennon que protago- En la sección de sucesos Hasta que descubrí mi error: estaba buscándolos en las páginas dedicadas a la música cuando en realidad aparecían con cierta regularidad en la de sucesos: Los espectadores del concierto de los cuatro melenudos en (ponga aquí la localidad inglesa preferida) rompieron veintiséis sillas y produjeron graves altercados con la policía Siempre eran noticias de este tenor, abundando en la longitud de los pelos, en la violencia del ritmo, el volumen de los amplificadores y el histerismo de las fans. Por eso en Madrid no había demasiado ambiente para recibir a John, Paul, Ringo y George. Ni demasiada publicidad ni un clima favorable, porque las fuerzas de seguridad temían alborotos entre las fans. No olvidemos que tan solo un año antes, en febrero de 1964, esos teóricos alborotos habían logrado clausurar las matinales del Price, los únicos conciertos regulares de rock que había en España. Así que en los aledaños de la Monumental de Madrid había más grises que espectadores. Que los Beatles, nizó en las costas mediterráneas la película How I won the war En cuanto a los personajes que tuvieron una relación más estrecha con los Beatles, teloneros, presentador y periodistas, los contactos fueron casi nulos. Ni Pekenikes ni Sirex añadieron gloria a su currículo por haber tocado juntos, que no con, los Beatles, ni Torrebruno subió su caché de presentador. Tony Luz, guitarrista de Pekenikes en aquellos años, no siente nada especial al recordar aquel concierto. Tampoco Leslie, el cantante de Sirex ha destacado nunca en su biografía esta circunstancia. Torrebruno grabaría años más tarde la presen- tación que hizo el 2 de julio del 65 en Las Ventas, con destino a un disco editado por José Luis Álvarez, el periodista musical que sí logró llegar hasta la habitación del cuarteto en el hotel Fénix de Madrid y hacerles la única entrevista individual. Existe fotografía que da fe del momento. acostumbrados a masas enfervorizadas, se encontraron con un público lejano y tan escaso que parecía frío. Los Beatles llegaron a España el 1 de julio. Al día siguiente les ofrecieron una fiesta en unas bodegas andaluzas, con cuadro de baile flamenco incorporado, y allí firmaron unos toneles de vino. Por la noche acudieron a Las Ventas y dieron su concierto. Tuvieron como presentador al inefable Torrebruno y como teloneros a uno de los grupos punteros del rock español del momento: Los Pekenikes. Al día siguiente, 3 de julio, volaron a Barcelona y allí tocaron apoyados por Los Sirex, aquellos de La escoba que eran figuras en la Ciudad Condal. Tampoco consiguieron el lleno y el promotor que les trajo, el famoso Bermúdez, perdió dinero en la aventura. Nunca más volverían a cantar en España, sobre todo porque tan solo un año más tarde abandonaron definitivamente las giras. Teloneros en París Pero si la minigira española se pudo considerar un fracaso, peor fue lo de París. Allí les programaron en el Olympia como teloneros de ¡Sylvie Vartan! Los Beatles tenían que confor- marse con la categoría de vedette americaine que es como allí llaman a los segundones. Entre los teloneros figuraba Trini López, un chicano que de golpe se convirtió en número uno en los Estados Unidos con Si yo tuviera un martillo El éxito fue tal, que trastocaron el cartel: López pasó a ser la estrella, Sylvie la vedette americaine y los Beatles se vieron relegados al papel de teloneros. Y es que los europeos somos muy nuestros, aunque todos estuviéramos en Wight, en el París del 68 y en los conciertos de los Beatles. Y no tomamos la Bastilla por razones de edad.