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ABC DOMINGO 3 7 2005 Los domingos 73 EL PERFIL DE LA SEMANA EN LA ACERA ESCRIBÍ TU NOMBRE FERNANDO IWASAKI FRAN VÁZQUEZ Futuro jugador del Orlando Magic Otro español en el baloncesto americano. Pero la del gallego Fran Vázquez no es una biografía de cuento de hadas, sino una historia de esfuerzo contra viento y marea FICCIÓN E IRREALIDAD e estado reflexionando varios días acerca de las manifestaciones convocadas por foros y asociaciones que se reclaman defensoras de la familia tradicional, y he llegado a la conclusión de que las teleseries españolas son mucho más necias, disolventes y perniciosas que cualquier ley promulgada durante las últimas dos semanas. De hecho, prefiero mil veces una familia gay con sus niños adoptados, que una familia como los Hidalgo los Serrano o cualquiera de esas tribus que remedan la vida familiar a través de la televisión. Los niños, adolescentes y jóvenes contemporáneos encuentran sus arquetipos personales en la televisión, y desgraciadamente ninguna teleserie española proporciona ejemplos válidos de cariño, madurez y responsabilidad. Todo lo contrario. Allí los jóvenes jamás estudian, nunca colaboran en las tareas de casa y ni siquiera se les ve trabajar. Sin embargo, siempre están de juerga, viven a todo plan y encima comparten pisos que nadie sabe cuándo se pagan. Para colmo de males, chantajean a sus padres, ridiculizan la autoridad paterna y todo el tiempo exigen más dinero, derechos extravagantes y mayor autonomía. No parecen hijos, sino políticos nacionalistas que viven en coalición dentro de la misma casa. Pienso que una cosa es la ficción, la fantasía o la propuesta argumental de una teleserie, y otra muy distinta la irrealidad, el delirio y la indigencia intelectual. Así, los niños, adolescentes y jóvenes de las teleseries españolas son una suerte de monstruos de diseño: viven como burgueses y van de progresistas, tienen todos los derechos y ninguna obligación, son absolutamente egoístas con sus padres y más bien solidarios con los grupos políticamente correctos. Es decir, gente facha que vota progresista; pero aquello no es irreal, porque jóvenes así por desgracia abundan. La irrealidad es lo inverosímil. Una ficción- -literaria, dramática o cinematográfica- -tiene que ser sobre todo verosímil, según sus propias propuestas. Así, tan verosímiles pueden ser Blade Runner como La metamorfosis de Kafka, porque la verosimilitud depende de la coherencia de las reglas del mundo propuesto por los creadores. Por lo tanto, las teleseries españolas son irreales porque suponen una vida inverosímil en la que nadie se esfuerza por nada, nadie respeta a nadie, y donde sólo triunfan los graciosos y los miserables. ¿Habrá algo más inverosímil que esos pisos compartidos por estudiantes que jamás estudian, nunca friegan, no lavan ropa y ni siquiera trabajan, pero que sólo visten ropa de marca, siempre están de marcha y se dan la vida vidorra? Una comedia americana o un culebrón venezolano son infinitamente más verosímiles que una teleserie española, porque la ambigüedad entre la ficción y la realidad es mucho más persuasiva en las comedias y en los culebrones. Aquí ni en el aspecto interpretativo existe la verosimilitud, porque sólo en las teleseries españolas una actriz de más de cincuenta años puede encarnar a un personaje de veintitantos, que para colmo habla como una niñata de catorce. ¿Los defensores de las familias tradicionales que tomaron hace poco las calles, se sienten bien representados por las familias de las teleseries españolas? ¿Les haría ilusión tener unos hijos como los de los Hidalgo o los Serrano Toco madera. www. fernandoiwasaki. com La NBA y el abrazo del pulpo s estadounidenses son muy dados a creer en los happy accidents casualidades afortunadas que hacen que por estar en el momento apropiado en el lugar oportuno cambie la vida de una persona. Y ahora, en la figura deFran Vázquez tienen un claro espejo en el que comprobarlo. Quién le iba a decir a este espigado lucense que jugaba al fútbol en Chantada que iba a terminar entrando en la NBA... Con trece años era el portero del equipo, claro, ya que medía casi dos metros. Y sin hacer nada especial. Ni EPO, ni hormonas del crecimiento; como reconoce su madre, siempre tuvo buen apetito y su alimentación se basó en lo que se ha comido toda la vida en los pueblos: caldo gallego, buena sopa y mejores patatas. Potitos y papillas, las justas. Y así, centímetro a centímetro, llegó a los 209 que mide en la actualidad. Sin embargo, la fama no le ha llegado por su puesto de guardameta, su estatura o su buen apetito. Nada más lejos de ello. El baloncesto, que desde Fernando Romay no había tenido un gallego tan universal, es quien le ha lanzado al estrellato. Y ahí sí que la alineación de los astros ha tenidomucho que decir en su trayectoria. Nadie había reparado en este chico tímido hasta que Moncho López (antiguo seleccionador nacional y diez años atrás responsable del Programa Siglo XXI en Lugo) le convenciera para que se dedicara a la pelota gorda. Por aquel entonces nadie daba un duro por el chaval, pues era extremadamente delgado y la coordinación y la rapidez no eran sus mejores virtudes. Mas, gallego hasta la médula, hizo del trabajo y la disciplina sus mejores condiciones y se conjuró para llegar a lo más alto: la liga ACB. Sí, la competición española era lo máximo a lo que podía aspirar; ¡en ese momento la NBA ni siquiera la conocía! La historia de Vázquez dista mucho de ser un cuento de hadas, la típica del chico al que descubrieron por la calle y llevaron en volandas hasta lo más alto. No, a él los escalones se le han ido torciendo cada dos por tres. Por ejemplo, cuando el cuartel federativo de Lugo tuvo que cerrar por falta de presupuesto y salió de emi- Lo H POR MIGUEL ÁNGEL BARBERO grante a Bilbao. O cuando allí se repitió la historia y volvió a quedarse sin casa que le amparase, siempre a cuenta del dichoso dinero. Menos mal que ahí su padrino fue el presidente vasco José María Rojo, que le puso en contacto con su actual agente Gorka Arrinda para buscarle una salida profesional. Entonces entró en escena el Unicaja, que apostó por él como futurible. Mas el entrenador de entonces, Boza Malkovic (ahora en el Real Madrid) no estaba para muchas probaturas y le recomendó foguearse por ahí. Así que marchó cedido al Bilbao, primero, y al Gran Canaria, después. Y nuevamente un ángel de la guarda veló por él en la isla: Pedro Martínez. El técnico confió en él y le dio minutos de responsabilidad en el playoff descubriéndole al público en las series ante el Madrid y el Barcelona del año pasado. A partir de ahí, su historia ya empieza a ser convencional. Una temporada a gran nivel de vuelta con los malagueños (12 puntos, 6,3 rebotes y 1,2 tapones por partido) un título de categoría (la Co- pa del Rey) y una fiesta en el draft neoyorquino a la que acudía con esperanzas pero sin presiones. Con 22 años, no perdía nada por intentar la aventura americana, sobre todo porque llegaba después de haber firmado su mejor campaña como profesional. Y mientras tanto, su debut internacional está aún por llegar. Con tanto peregrinar y una explosión tan tardía, había quedado alejado de los equipos nacionales y en el próximo Europeo de Belgrado tendrá ocasión de resarcirse. Esto si su nuevo equipo, los Magic de Orlando, no ponen ninguna pega. Van a invertir más de tres millones de euros en su fichaje y no querrán exponerle a una lesión. Aunque, según es Vázquez (en Orlando ya le apodan Fran the Man seguro que cuanto más juegue, más mejorará. En su posición actúan sus dos ídolos (Kevin Garnett y Pau Gasol) y, con diez kilos más y un par de años de experiencia, podrá tratarlos de tú a tú en la NBA. Sus brazos de pulpo y su rapidez (el trabajo ha surtido efecto) se lo van a permitir.