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ABC DOMINGO 3 7 2005 Sociedad 59 El impresionante aspecto de la Galería de los Fantasmas, en la cueva de El Soplao Una intrincada red de galerías con profundo sabor minero El 12 de septiembre de 1975, un equipo del Speleo Club Cántabro entró por primera vez, a través de la vieja galería minera de la Isidra, a realizar una exploración profesional de la cueva. Ellos fueron, durante esta primera incursión, los que dieron a las salas y galerías muchos de los nombres que conservan aún en la actualidad: Galería de los Fantasmas, Galería Gorda, Galería del Campamento... Incluso el nombre por el que hoy se conoce la cueva, El Soplao, se debe a estos primeros exploradores, que aprovecharon el término con el que los mineros se refieren a las bolsas naturales o soplados que se encuentran Antigua galería minera de La Isidra al perforar sus túneles. Nuevas galerías y pasadizos se fueron encontrando en sucesivas exploraciones, pero hubo que esperar hasta 1998 para contar con una topografía completa del sistema (ver gráfico) con las perforaciones mineras perfectamente diferenciadas. La suma de ambas cosas supone un total de 17.852 metros, 12.585 de los cuales pertenecen a la cueva. Perlas de las cavernas en la cueva de El Soplao lo, de abajo arriba, a diferencia de las estalactitas, que lo hacen en el techo, de arriba abajo) Sus formas blancas y lisas recuerdan, en efecto, una procesión de espectros. En las paredes, en los techos, casi por todas partes, están las formaciones calcáreas, blancas y brillantes, que han hecho de El Soplao una cueva única en Europa. Aquí hay miles de helictitas también llamadas excéntricas Son auténticas joyas brillantes, hechas de agujas de aragonito que apuntan en todas direcciones, como las espinas de un cactus o los pétalos de una flor. de. Lo único seguro es que no hay nada seguro, y que aquí el fenómeno se podrá estudiar mejor que en ninguna otra parte. Y llegamos a la sala del falso techo o falso suelo tanto da, depende desde dónde se mire. Es la Capilla Sixtina de las excéntricas, que crecen por todas partes y lo tapizan todo de blanco. De cerca, parecen cristales de nieve gigantes... Más adelante, después de la Sala del Obispo termina la zona civilizada y empieza la aventura. Barro, pendientes, la Galería del Campamento, la Sala del Bosque, la Sala del Órgano... La cueva se adentra diez kilómetros más en la montaña. Nosotros sólo hemos caminado tres. Suficiente para darnos cuenta de la solemne grandiosidad del lugar. La oscuridad, sin las linternas, sería total, y regresar seguramente una empresa difícil. Ni siquiera habríamos podido ver las perlas de las cavernas que, como las auténticas, se forman aquí a partir de insignificantes granos de arena. Alzado proyectado T. Ancha G. del Alud G. Las Columnas Pozo de 13 m. -57 m. T. Juñoso -74 m. -93 m. -117 m. Las joyas de la Corona G. las Maravillas Nadie sabe por qué, a diferencia de las estalactitas o las estalagmitas, que crecen en direcciones lógicas las excéntricas siguen este patrón tan irregular. ¿Sensibles a las variaciones en el campo magnético? Quizá. ¿O puede que dotadas de su propio campo que las lleva a repelerse unas a otras como los imanes de polaridad opuesta? Pue- G. de la Cabra G. Gris G. de la Cabra Sifón G. Mina Pozo de 7 m. T. Juñoso G. Húmeda G. Génesis G. del Alud T. Ancha