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ABC DOMINGO 3 7 2005 Sociedad 55 La Ruta Quetzal BBVA, en el Macchu Picchu En el cuarto centenario del Quijote, la Ruta Quetzal BBVA, que este año alcanza su vigésima edición, celebra la publicación de la obra de Miguel de Cervantes visitando el primer país cervantino de América: Perú. Un Quijote, cuatro patacones TEXTO: ROSA BELMONTE FOTO: J. L. CUESTA LIMA. El propio Cervantes envió el primer ejemplar de la novela al Virrey de Perú en 1605. La carta dirigida a Gaspar de Zúñiga Acevedo y Fonseca, Conde de Monterrey, lo recomendaba como lectura muy entretenida ya que en Madrid es tema fecundo de conversación en los salones más cultos El seis de junio de 1606 llegaron a Cuzco 500 volúmenes, que se vendían a cuatro patacones (32 reales) El día de San Juan de 2005, en pleno Inti Raymi, aterrizaron en Cuzco los 318 expedicionarios de 52 países (317, que la china llegó unos días después a causa de un examen) En la ciudad imperial los recibirían multitud de banderas arco iris colgadas de los balcones. Pero no era por la celebración del Orgullo Gay, se trata de la bandera del Tahuantinsuyu, el nombre quechua para el Imperio de los Incas. También los recibiría un frío que contrastaba con las temperaturas suaves y pegajosas de las que habían disfrutado en Iquitos, capital de la Amazonía y del motocarro y, a tenor de los carteles por las calles, del turismo sexual infantil. Una ciudad que desprende un halo del antiguo esplendor vivido en el siglo XIX durante el boom del caucho (hay incluso una casa diseñada por Eiffel traída desde París) Desde el puerto de Iquitos se recorrería el terroso Amazonas a bordo de unos curiosos barcos fluviales. Lo primero que sorprendía era un letrero que advertía de que estaba prohibido robar (también orinar sobre la nave) En embarcaciones más pequeñas, fundamentalmente peque- peques (denominación onomatopéyica por el ruido de los moto- La monja alférez Con una estatua donada por el Ayuntamiento de San Sebastián, la Ruta Quetzal BBVA ha homenajeado en Ayacucho, la antigua Huamanga, a la monja alférez. Catalina de Erauso, uno de los personajes más extravagantes del Siglo de Oro. Nació en San Sebastián en 1592. A los 15 años escapó del convento, se vistió de hombre y se embarcó para América como Antonio. Su vida en el Nuevo Mundo se desarrolló entre reyertas, muertes (hasta la de su propio hermano) batallas, promesas de matrimonio a mujeres y huidas. Para evitar ser ajusticiada en Huamanga pidió clemencia al obispo Agustín de Carvajal confesando ser mujer. El obispo determinó que unas matronas la examinaran, comprobando que no sólo era mujer sino también virgen. Al volver a España fue recibida por Felipe IV, quien confirmó su graduación. Y en Roma, Urbano VIII la autorizó a que vistiera de hombre pero sin dañar al prójimo Murió en la ciudad mexicana de Cuitlaxtla en 1650. la Armada. Otra de las aventuras no programadas se solucionó gracias a Pedro Pablo, expedicionario de Madrid. Sus conocimientos de Power Point sirvieron para camelar al encargado de la Casa de Cultura de Aguas Calientes, quien los dejó dormir allí el día que, después de visitar Machu Picchu, perdieron el tren hacia Ollantaytambo. Excavaciones arqueológicas Esta pequeña localidad no es sólo estación de tren hasta Machu Picchu, también forma parte del Valle Sagrado y presume de fortaleza. Antes de subir los muchos escalones (leit motiv inca) de la fortaleza de Ollantaytambo, la expedición pasó por Chinchero. Según explicó Andrés Ciudad, subdirector de la Ruta, porque la Universidad Complutense, de la que él es vicerrector, inició en Chinchero sus excavaciones arqueológicas. También porque Miguel de la Quadra- Salcedo colaboró en las excavaciones a principios de los años 60 con don Manuel Ballestero. En 1995 la Ruta visitó Perú. También Machu Picchu, donde celebró un concierto. Esta vez se iba a repetir. Pero en la ciudadela inca, descubierta casualmente por el estadounidense Hiram Bingham en 1911, hay ahora demasiadas prohibiciones (y demasiado turismo esotérico gracias a Shirley MacLaine) De nada sirvió que los músicos arrastraran un piano, un violonchelo y otros instrumentos más pequeños. Pero como de sus gargantas no los pudieron despojar, el coro de la Ruta interpretó dos piezas con el Huayna Picchu de enorme espectador. res) tomarían rumbo a la Reserva de Pacaya- Samiria, tan grande como Bélgica. Y a la vuelta por el Pacaya se viviría la primera aventura fuera de programa. Una de las barcazas quedó varada y los expedicionarios tuvieron que ser rescatados por lanchas rápidas de