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54 Sociedad MARCHA DEL ORGULLO GAY DOMINGO 3 7 2005 ABC A pocos metros del teatro (el Apolo) donde el compositor que le da nombre, don Federico, estrenó muchos de sus éxitos, se extiende el barrio de Chueca. Más o menos, esto es lo que gay Chueca, no todo es de color de rosa TEXTO: MANUEL DE LA FUENTE FOTOS: SIGEFREDO MADRID. Chueca, don Federico, fue uno de los más prolíficos y geniales autores del madrileñísimo género chico, la zarzuela- pop, la zarzuela que entraba en las listas de éxito de finales del siglo XIX y que los fetenes tarareaban en su casa como ahora se hace con las canciones de Shakira, por ejemplo. Hoy, Chueca, don Federico, es una reliquia musical, pero Chueca, el barrio, más que una zarzuela es una verbena, la gran verbena de los homosexuales madrileños (y de provincias y del extranjero) a pesar de que en cada cita electoral aquí gana el PP. Pero en el barrio llevan años montados en el tiovivo de la libertad, y es también una zona en la que lo moderno es ley. O no. Hace quince, veinte años, esta céntrica zona de los Madriles (situada más o menos en torno a las plazas de Vázquez de Mella, de Chueca, claro, y las calles y callejas de Válgame Dios, San Marcos, San Bartolomé, Gravina, Augusto Figueroa, Pelayo... era un territorio comanche en el que cualquiera podía quedarse sin cabellera, sin cartera o sin sentido en un pispás, una zona que no era muy conveniente cruzar, forastero. El barrio se hundió, o lo dejaron hundirse, como a tantos, y sólo empezó a recuperarse unos años más tarde y gracias en buena medida al desembarco de algunos homosexuales que fueron dándole su característico color de rosa que ahora ostenta. Pionera de esta reconquista ciudadana fue la gente de la librería especializada Berkana que plantó una de las primeras picas en el 64 de la calle de Hortaleza. Poco a poco, llegaron otros comercios, gimnasios, bares, más librerías de género, tiendas de moda y de diseño, los primeros inquilinos y los primeros propietarios. El lento resurgir del barrio empezaba a ser un hecho que no ha parado hasta hoy. Pero no sólo de los findes cuando homosexuales de otros barrios, otros países, otros mares y hasta de otros tiempos lo visitan, vive el barrio. Entre semana, poco después del mediodía, toda la zona es una sugestiva mezcla de las más modernas tendencias estéticas y sociales con los comercios de toda la vida, las señoras de toda la vida y los perrilllos de toda la vida. Retrato urbano Allí convive un tristemente vacío mercado de san Antón con una tienda de gafas de diseño; la bodega de Ángel Sierra (abierta en 1900 y que aún conserva su mostrador y grifería de zinc, su colección de botellas recubiertas de polvo, bueno, de polvazo) con la agencia de viajes La Lupe (la rebelde y magnífica cantante cubana es un icono de estos colectivos) el Laan Café (donde el viernes, poco depués de la una, dos chavales se besaban, quién sabe si tras un sí quiero) y un diminuto comercio de vaciados: una tienda de navajas, aclarando. Un poco más allá, en Azzurro Azzurro, il pomeriggio è troppo azzurro e lungo per me... que cantaba Paolo Conte) se vende ropa de diseño, bonita, llamativa, pero entallada, con más sisas que el bolso de una abuela. Pared con pared, puerta con puerta casi, está la cordelería E. Vázquez, un retrato en sepia de los años cincuenta. Cerca, en la esquina de las calles de Gravina y de la Libertad, una placa conmemorativa llama la atención: En este solar estuvo la parroquia de San José, en la que el 26 de mayo de 1802 se casó Simón Bolívar con María Teresa del Toro (que no se entere Chávez) Uno de los comercios con más molla y más chicha de todo el barrio Nunca fue bonita la Plaza de Chueca. Y sigue sin serlo. Todo en el barrio son contrastes. Áticos y lofts de precio unisex, es decir, carísimos sin distinción de sexo, y antiguas casas de vecinos de paredes desconchadas, pises de gato y de perro en la puerta. Hay gimnasios, Viva el músculo (Hortaleza) y saunas, Sauna men. Sólo jóvenes (Pelayo) hay restaurantes, baretos, pelus, calvas y barbas perfiladas con tiralíneas, algo de músculo y algo de molla, hay chicha (no mucha a estas horas) y se supone que luego vendrá la limoná. Hay bíceps, tríceps, cuatríceps, pero también barriguitas cerveceras. Y prácticamente, seguimos sin noticias de Lesbos. Lo mismo, pero no igual Hay lo mismo (pero no igual) que en cualquier barrio madrileño un mediodía entre semana: pocos niños, muchos mayores, y estampas que parecen sacadas de Nápoles, Túnez o cualquier capital mediterránea: un ir y venir de obreros en camiseta, de furgonetas de reparto que apenas si pueden moverse por las callejuelas, griterío, obras, uralitas, el caos habitual, olores que van y vienen, y una sensación de abandono y desamparo que aún resalta más ante la presencia tan estética de los nuevos establecimeintos y comercios. Eso, sí, ni un inmigrante. Será por dinero, por ese dinero y esos precios aéreos por los que parece que aquí se están poniendo los alquileres. Algo habrá cuando una conocida empresa inmobiliaria, Tecnocasa, también se promociona con pegatinas estampadas por el arcoiris: Chueca: un orgullo de barrio Pincelada a pincelada, el barrio ya no pinta tan negro como hace años. Pero, desde luego, no todo es de color de rosa. El PP es el partido más votado en el corazón gay de Madrid Desde hace por lo menos quince años, el PP es la fuerza política más votada en la zona homosexual de Madrid en todas las consultas electorales realizadas, tanto municipales como autonómicas, generales e incluso europeas. Según los datos facilitados por la Oficina del Censo Electoral, en los comicios municipales y autonómicos del pasado 25 de mayo de 2003, en el barrio de Justicia, que es al que pertenece la zona de Chueca (y ambos al distrito Centro) el PP obtuvo para el Ayuntamiento de Madrid 4.557 papeletas; el PSOE, 2.638 e IU 721. También los votos para la Comunidad reflejan esa misma tendencia: PP, 4.201; PSOE, 2.320 e IU 821. Y este no fue un caso aislado. Los resultados fueron similares meses después, en las generales de 2004, en las que los populares obtuvieron en este barrio un total de 4.571 votos, frente a los 3.488 del PSOE y los 699 de IU. Las diferencias en el número de votantes de los tres principales partidos en Madrid fue prácticamente la misma también en las municipales y autonómicas de 1991, 1995 y 1999, así como en las generales de 1989, 1993, 1996 y 2000 y en las europeas de 1994, 1999 y 2004. Más allá del arcoiris Los fines de semana toda la zona es un ir y venir de gente, homo y heterosexual, que disfruta de un ambiente abierto, relajado y distendido pero bullicioso, en el que combinan a la perfección todos los colores, quizá la razón de que ésa, la del arcoiris, sea la bandera de los homosexuales de todo el mundo. Y la misma que mientras se recorre Chueca y aledaños ondea en muchos balcones y ventanas. Y que también decora y colorea los objetos más dispares: gorros, mantelerías, camisetas, broches para el pelo, pendientes, tapas de los cuadernos, mecheros, limas de las uñas, velas, ceniceros y hasta fundas de la tabla de la plancha.