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52 DOMINGO 3 7 2005 ABC Sociedad Un grupo de transexuales, ayer, en la cabecera de la Marcha del Orgullo Gay JAIME GARCÍA Ataques a la Iglesia y al PP y aclamación a Zapatero en la manifestación del Orgullo Gay Decenas de miles de personas tomaron parte en una concentración festiva y algo caótica de las minorías sexuales, el presidente del Gobierno estuvo representado ayer en la convocatoria gay por su ministra Carmen Calvo BLANCA TORQUEMADA MADRID. Gentío burbujeante, escuela de color y de calor junto a la diosa Cibeles, a la que quizá ayer algunos tomaron por Safo de Lesbos, por aquello de la nueva permeabilidad en los conceptos y en las definiciones. Antes de que las autoridades de uno u otro signo desbarraran con los números (de los cientos de miles que mencionaron los organizadores- -su previsión era de un millón y medio- -a los 97.000 estimados por la Policía Nacional, anchísima es la manga del cálculo de manifestantes) a pie de calle difícil era sacar conclusiones, aunque sí resultaba sencillo deducir, visto lo visto en el último mes, que Madrid, corazón de España, es capaz de aglutinar a multitudes en ebullición igual para una reivindicación que para su contraria. Del Foro de la Famila a la familia a la carta sólo han transcurrido un par de semanas. ¿Saludable diversidad de criterios o preocupante fractura social? De momento, dice Rodríguez Zapatero (ayer envío unas postalillas- marcapáginas a los manifestantes con una cita de Kavafis) que España es más decenb Refrendado como icono te, tras la aprobación hace unos días del matrimonio entre homosexuales, y a lo mejor la primera expresión de esa decencia (variedad del talante destilado por el alambique monclovita) fue la nutrida participación de cargos del Gobierno y del PSOE en la marcha gay, poco después de la llamativa ausencia de socialistas en la manifestación de víctimas del terrorismo y en ulteriores convocatorias. Ayer se dejaron ver (y bien, pues iban en la cabecera) los clásicos de la causa como Pedro Zerolo, Trinidad Jiménez o la secretaria de Estado de Cooperación Leire Pajín, además de los arietes de IU Gaspar Llamazares e Inés Sabanés. Nada nuevo. De más peso y significación era la presencia de la ministra de Cultura Carmen Calvo, con vaquero de talle bajo, y del secretario de organización del PSOE, José Blanco quien, escaldado bajo los termómetros a 37 grados, hizo demostración de gracejo gallego en el aleteo de su abanico. ción de Carlinhos Brown con el señuelo cromático del desfile de carrozas y el reclamo sonoro de una megafonía atronadora con canciones disco- salseras. De hecho, la organización, en un sentido estricto, casi brilló por su ausencia en un ir y venir no excesivamente compacto de personas calle arriba, acera abajo. Como casi siempre rugía la música, apenas quedaba resquicio para corear consignas, lo que rebajaba cualquier pretendido atisbo de tensión. No lo hubo. Cuando se podía gritar, eso sí, la diana siempre se ponía entre ceja y ceja de los mismos, sobre todo del catedrático Polaino No nos cures, Aquilino mientras las pancartas, muy reivindicativas de un Estado laico, se cebaban con la jerarquía eclesiástica Ni quemar gays puede ya el Papa o La dictadura episcopal se va a acabar Al PP los asistentes le pegaron poco, pero los organizadores le castigaron en el manifiesto final. Ahí recibió estopa. Mientras, todas las flores eran para Zapatero, con el recurso al doble sentido Tú sí que entiendes hasta que las voces desembocaron en un somos más, muchos más no excesivamente convencido. Que no eran más parece un hecho incontestable. Oleaje arcoiris y carne fresca Entre un oleaje de banderas arcoiris, la muchedumbre estuvo dispuesta en todo momento a desgranar con desenfado estival el apretado programa de la tarde y a poner toda la carne en el asador, frase que ayer cuadró en su acepción literal: hubo, sí, mucha carne fresca y magra sobre la parrilla del Paseo del Prado, antes y después de que arrancara la cabalgata. Llamativos, el autobús de dos pisos del PSOE Orgullo 2005 los vehículos descubiertos de las publicaciones Zero y Shangay Express además de otro convoy decorado con plumón rosa (sólo identificado por el patrocinio de una marca de whisky) y poblado por bailarines en calzoncillos. Discretos, al lado de algunos personajes que no los llevaban, o de otros disfrazados de obispos. La marcha de Cibeles a Colón estuvo encabezada por una pancarta sostenida por las autoridades, en alimento de Más juerga que protesta El caso es que en el cogollo mismo de la capital se concentraba ayer, en réplica a la concentración reciente de las familias, el personal pro derechos exultante y jaranero (cuando no corrosivo con la Iglesia católica, principal objeto las críticas) con el aditamento de muchos espontáneos convencidos de que allí, por encima de otras consideraciones, la juerga estaba garantizada; como si la cita fuera una especie de reedi- Nuevo desmán en el cálculo de asistentes: 97.000 según la Policía y cientos de miles según los organizadores El Partido Socialista se ha dejado ver en la cabecera de esta manifestación tras ignorar las anteriores