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ABC DOMINGO 3 7 2005 Madrid 45 Laúdes, rabeles, zampoñas, atabales, pífanos, campanas, churumbelas... Y así hasta contabilizar más de cien instrumentos del siglo XVII. Se trata de una atractiva e histórica exposición que describe el sonido de numerosas escenas del Quijote Los sonidos del Quijote TEXTO: MABEL AMADO MADRID. Los instrumentos musicales son una constante en casi toda la obra de Miguel de Cervantes y, en especial, en El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha Aprovechando el cuarto centenario de la publicación de la primera parte, el Patronato Municipal de Cultura de Pozuelo de Alarcón ha inaugurado una singular exposición que tendrá como protagonistas a la obra y a su música. Instrumentos musicales del Quijote es el título de una sonora muestra que se incluye en el programa cultural del festival Pozuelo Escénica 2005. Hasta el 9 de julio, el Espacio Cultural MIRA (camino de las Huertas, 42) unirá texto y música de la mano del cantante, coleccionista, investigador y folclorista Ismael, propietario de la amplia colección de instrumentos que se pueden admirar. El laúd era protagonista en los salones de la nobleza Más de un centenar de instrumentos De viento, cuerda y percusión, todos los instrumentos ponen ahora sonido a una de las obras más universales de las letras españolas. Gaitas, flautas, arpas, vihuelas, laúdes, cornetas, pífanos, atabales... Más de un centenar de ingenios musicales que adelantan o introducen los capítulos y las escenas en El Quijote y en sucesivos sainetes y entremeses. En el caso de El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha Miguel de Cervantes utiliza los instrumentos como elementos anunciadores del carácter de cada aventura. Así, rabeles, zampoñas, flautas, tamborines, sonajas y gaitas se leen y escuchan en las escenas pastoriles y también cuando Don Quijote se retira, vencido por el caballero de la Blanca Luna, a su aldea. Para situaciones castrenses y ante la presencia de moros y cristianos, las trompetas, atabales, atambores y pífanos envuelven la atmósfera en un marco de heroísmo difícil de igualar. Es el caso de los combates de Don Quijote con el lacayo Tosilos o con el caballero de la Blanca Luna, además de la visita a las galeras o al lago encantado. Para momentos de asueto y fiesta, Cervantes pone en manos del pueblo llano cuernos, flautas de cañas, cencerros y panderos. Además, a la hora de las danzas, como en las bodas de Camacho, suenan cascabeles, sonajas, tamborinos y la guitarra rasgueada, ésta última, un instrumento siempre en manos de barberos. Órgano, uno de los instrumentos má apreciados de la colección La vihuela era uno de los instrumentos más aristocráticos Para animar espíritus Las mujeres del siglo XVII, sin embargo, tenían especial predilección por el arpa, seguida de la vihuela y el laúd, instrumentos todos muy solicitados en los salones aristocráticos para animar espíritus decaídos. Así, Altisidora canta su romance de amor por Don Quijote con un arpa y siempre que el caballero de la triste figura aparece acompañado de una mujer interviene y resuena este delicado instrumento. Y es que el visitante podrá oír la suave música presente en cada aventura y seguir los fragmentos literarios donde se cita y concreta cada uno de los 109 instrumentos. Unos instrumentos que, como afirma el propio Ismael son compendios de leyes matemáticas puras que rigen su mundo interno dándoles personalidad Cervantes utiliza los instrumentos musicales para anunciar el carácter de cada aventura Antiguo clarín Arpa, uno de los instrumentos preferidos por las mujeres en el siglo XVII