Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 3 7 2005 41 La relación con los Reyzábal es muy buena La concejal de Urbanismo, Pilar Martínez, se congratula de que la decisión de optar por una ejecución sustitutoria fue clave Es decir, pese a que el edificio Windsor era propiedad de la inmobiliaria Asón, de la familia Reyzábal, se optó por que fuera el Ayuntamiento quien se encargara de la demolición, aunque el presupuesto de 17,5 millones corre a cuenta de Asón. La relación de la familia con el Ayuntamiento es muy buena según apuntó Martínez. En un principio, los dueños propusieron que el desmontaje se hiciera desde dentro, pero Urbanismo se decidió por lo contrario, ya que era mucho más seguro. El presupuesto final se eleva a 17,5 millones de euros, más caro que el presentado por los dueños. Los técnicos de Asón, recordó Pilar Martínez, visitan las obras una o dos veces por semana para hablar con el personal del Ayuntamiento. El edificio, antes de ser devastado por las llamas decir, que terminara a finales de este año o principios del siguiente. Sin embargo, el pasado 25 de mayo, durante la visita que el alcalde, Alberto Ruiz- Gallardón, y la concejal realizaron a las obras del Windsor, se anunció que los plazos se adelantarían varios meses. Concretamente, a septiembre, mes en el que, además, estaba previsto que se reabriera la calle de Raimundo Fernández Villaverde al público, buena parte de la cual se encuentra dentro del perímetro de seguridad de 60 metros de radio levantado en torno al esqueleto del rascacielos. Asimismo, la previsión era que, una vez llegados a la planta 17- -el segundo suelo técnico- sobre la cual había quedado acumulada buena parte de la parte superior del edificio, se cambiara la técnica de desmontaje y se procediera a hacerlo de una manera más tradicional. Sin embargo, las condiciones en las que se encuentra la estructura del Windsor lo desaconsejan, por lo que se sigue trabajando como hasta ahora, de fuera a dentro. Esto es lo que ha originado los recelos del jefe del departamento de Con- ABC La mitad superior del Windsor ya es historia EFE trol de la Edificación de la Gerencia de Urbanismo, Emilio García de Burgos, que dirige la operación, a aventurar que la última parte de ésta pueda realizarla la familia Reyzábal. Aún es pronto para decidirlo, aunque no se descarta totalmente. En caso de que así fuera, ello significaría que el peligro es mínimo, por lo que el derrumbe se llevaría a cabo del modo tradicional, ya que, además de no afectar a la integridad física de obreros y ciudadanos, tampo- co lo haría a la de los edificios colindantes, muy especialmente, a El Corte Ingles de Nuevos Ministerios. Dos equipos coordinados La concejal de Urbanismo insiste en que el buen ritmo de las obras y la ausencia total de incidentes está demostrando que el sistema de demolición elegido por el Ayuntamiento en su día ha sido el más adecuado En él se están utilizando cuatro grúas móviles que trabajan en dos equipos, coordinados entre sí: por un lado, uno sujeta la parte del edificio que se quiere eliminar, y el otro lo corta con unas cizallas y lo retira. Se están utilizando varios robots dirigidos por control remoto. Esta técnica no ha pasado desapercibida ante los ojos de la opinión pública, no sólo española, sino también internacional. Tanto es así, que entidades extranjeras, como colegios profesionales y el mundo universitario de países como el Reino Unido y Japón, se han interesado por el proceso. De esta manera, el Ayuntamiento está elaborando un DVD de una hora de duración en el que queda todo el proceso La apertura al tráfico de Raimundo Fernández Villaverde está prevista para septiembre Las condiciones de la estructura del edificio desaconsejan por ahora que se demuela al modo tradicional explicado, aprovechando las imágenes tomadas con cinco cámaras- -tanto exteriores como interiores- -durante todo lo que están durando los trabajos. El audiovisual será expuesto a los medios de comunicación el día en que se haga pública la apertura de Raimundo Fernández Villaverde. Antes, habrá que dedicar dos semanas a retirar las grúas y todo el material de trabajo. El carácter extremadamente delicado de la intervención está también condicionado por la estructura de los bajos de Azca, que por la zona de actuación han quedado reforzados para que el peso de las grúas no afecte a su estabilidad. Asimismo, se ha instalado dentro del perímetro de seguridad un punto limpio donde se van acumulando todos los escombros que van saliendo del Windsor, para posteriormente ser tratados en diversas plantas especiales. La idea es que buena parte de esos residuos puedan ser aprovechados en obras públicas, de manera que, dentro del percance que ha supuesto el incendio del rascacielos, éste revierta de manera positiva en el bien común, en forma, principalmente, de carreteras.