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16 Nacional GALICIA TRAS LAS ELECCIONES DOMINGO 3 7 2005 ABC PSOE y BNG inician mañana las negociaciones para formar gobierno b Pérez Touriño anuncia que bus- Los días de Xesús Palmou como secretario general del PP gallego están contados. Él mismo reconoce que no aspira a repetir en el cargo, pero además es la pieza que el sector rural quiere cobrarse como venganza política por la destitución en su día de Xosé Cuiña Ajuste de cuentas en el PP gallego TEXTO: JOSE LUIS JIMÉNEZ cará un modelo similar al de Zapatero, con menos consejerías y paridad en los miembros de su gabinete J. L. J. SANTIAGO. La Galicia del cambio comienza a debatirse mañana. PSOE y BNG fijaron para mañana el primer encuentro de las comisiones negociadoras que buscarán alcanzar un acuerdo para la formalización de un gobierno bipartito en Galicia. La decisión fue acordada ayer conjuntamente por el secretario de Organización de los socialistas gallegos, Ricardo Varela, y el coordinador de la Ejecutiva del BNG, Franciso Jorquera. A partir de las cinco de la tarde, y con la mejor de las voluntades -según adelantaron el viernes Anxo Quintana y Emilio Pérez Touriño- los representantes de PSOE y BNG se sentarán alrededor de una mesa en un hotel compostelano para acordar una serie de puntos fundamentales: en primer lugar, un programa de gobierno que sea compatible con las propuestas electorales de las dos formaciones; y, por otro lado, un reparto de poder que satisfaga a ambos. En representación del PSOE acudirán a este primer encuentro el propio Ricardo Varela; el coordinador del programa electoral del PSOE y diputado electo por La Coruña, José Luis Méndez Romeu; y la diputada electa por Pontevedra, Dolores Villarino; los tres fueron designados por el partido el pasado viernes como integrantes de la comisión negociadora. En representación del BNG podrían acudir a esta reunión los adjuntos a la dirección del BNG, Anxela Bugallo y Francisco Jorquera, y el coordinador del programa electoral y diputado electo, Carlos Aymerich. SANTIAGO. Yo no he dimitido, lo que hice hace dos años fue poner mi cargo a disposición del partido para lo que considere, y ahí sigue Así explicaba Xesús Palmou su situación a un grupo de periodistas tras el Comité Ejecutivo Regional del PP gallego del pasado viernes. Palmou hace tiempo que es consciente de que el día menos pensado puede recibir una llamada y ser cesado en sus funciones en el partido. Ya estuvo en la calle durante un puñado de horas el pasado mes de noviembre, apenas una semana después del Congreso Regional que ratificó a Manuel Fraga, y sólo la rauda intervención de Mariano Rajoy impidió que cortaran su cabeza. Lo cierto es que Palmou siempre ha estado en entredicho dentro del partido, marcado a fuego por la coyuntura en la que tuvo que asumir cargos de responsabilidad. Sobre él recayó la tarea de sustituir a Xosé Cuiña, delfín de Fraga durante una década y decapitado durante la crisis del Prestige al frente de la secretaría general del PP gallego, una designación que vino impuesta desde Génova y que el presidente de la Xunta no tuvo sino que aceptar. La pieza a cobrar en la cacería Desde entonces, todos los valedores de Cuiña vieron en Palmou la pieza a cobrar en la cacería contra los paracaidistas de Madrid, término que se empleó para referirse a los dirigentes del PP gallego afines a Mariano Rajoy, en su mayoría localizados en las grandes ciudades de la Comunidad. De hecho, el cargo de Palmou fue una de las exigencias que el presidente del PP de Orense, el barón José Luis Baltar, puso a Manuel Fraga sobre la mesa durante el amago de escisión del partido, el pasado mes de octubre. Sin embargo, Fraga consiguió calmar los ánimos del sector rural, aceptando que el poder de su secretario general- -que repitió con él en la candidatura Xesús Palmou y Manuel Fraga, en una imagen de archivo para presidir el PPdeG en el último Congreso Regional- -se viese mermado, y la toma de decisiones recayera sobre gente afín a la boina De ese modo, Palmou fue reelegido secretario general en el Congreso, pero tan sólo una semana después, Fraga abría de par en par la puerta a su reemplazo, una coyuntura ante la que repli- MIGUEL MUÑIZ Siguiendo el modelo de ZP Por su parte, Emilio Pérez Touriño anunció que entre sus medidas para la formación de gobierno destaca su intención de reducir el actual número de consejerías, así como acometer reformas en el Parlamento de Galicia. En mi cabeza tengo una administración más pequeña y eficiente. Por ahí vamos a caminar comentó. Para su Ejecutivo, Touriño señala como ejemplo a seguir el de José Luis Rodríguez Zapatero, con un hombre y una mujer en sendas vicepresidencias, y sin cerrar la puerta a un posible gobierno paritario. Por último, Pérez Touriño admitió su preocupación por la situación real de las cuentas de la Comunidad que van a heredar del Gobierno en funciones de Manuel Fraga. có Palmou con un fiel silencio y una llamada a Génova, y arropada por el amago de dimisión de varios miembros del Ejecutivo autonómico afines a Madrid. Ese mismo día por la noche, Mariano Rajoy volaba a Santiago para entrevistarse con el propio Palmou, Fraga y Alberto Núñez Feijóo, y arrancar el compromiso de continuidad del número dos del PP gallego. Desde ese mismo día irrumpió en la escena popular el presidente de la Federación Gallega de Municipios y Provincias, Xosé Crespo, también alcalde del pueblo natal de Cuiña, Lalín. Paulatinamente, Crespo ha ido acumulando responsabilidades en el partido- -en el que su cargo orgánico es únicamente el de vicesecretario general- hasta llegar a ser nombrado coordinador de la reciente campaña electoral. Lejos del demonio que Palmou representa para el sector de la boina el amplio sector del PP gallego no adscrito a ninguna corriente siempre ha visto en su secretario general a alguien fiel a Fraga y al partido, que ha ocupado la Consejería de Justicia siempre que don Manuel se lo pidió. Es lógico pensar que el final de uno acarree el final del otro.