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12 La Entrevista DOMINGO 3 7 2005 ABC (Viene de la página anterior) Ocupamos las tierras palestinas porque querían destruirnos, acabar con nosotros, echarnos al mar Cada dólar de ayuda que llega a sus manos acaba, en un sentido u otro, financiando el terrorismo provocar una ruptura definitiva. Lo que sí es verdad es que estamos ante uno de los momentos más tensos y delicados de nuestra historia. ¿Conociendo como conoce a Sharón, cree realmente que es fundado el temor de muchos israelíes contrarios a la evacuación de que después de Gaza habrá que ceder Cisjordania? -No creo que a día de hoy Sharón esté dispuesto a entregar Cisjordania, pero su gesto de Gaza hará que se multiplique la presión internacional y árabe sobre nosotros. Así sucedió con el proceso de Oslo. Cada año que pasaba se nos exigía más. No tendríamos que haber cometido otra vez el mismo error. -Esta frase es suya: El problema palestino es la falta de democracia interna, no la ocupación israelí ¿Pero cómo es posible desarrollar la democracia bajo la ocupación militar israelí? -Insisto en ello: la razón principal por la que no se ha resuelto todavía el conflicto entre palestinos e israelíes es la falta de democracia en la Administración palestina. Si la sociedad palestina fuera democrática, si los líderes políticos palestinos dependieran del bienestar de sus ciudadanos para seguir en el poder y no les utilizaran como instrumento para lograr beneficios propios, el final del conflicto estaría más cercano. Hablemos, como parece querer usted, de la ocupación. No ocupamos las tierras palestinas porque queramos controlar a su gente. Las ocupamos en 1967 porque querían destruirnos, acabar con nosotros, echarnos al mar. Nuestro reto es dejar de controlar sus tierras y a las personas que viven en ellas sin el riesgo de ser destruidos por nuestros enemigos. Y para conseguirlo es fundamental esa democratización de la sociedad palestina; algo que no es que sea bueno para Israel sino que, sobre todo, será bueno para los propios palestinos. -Sin embargo, parece que Israel quiera perpetuar la ocupación... -Es que nos enfrentamos a una amenaza de la que ustedes no parecen conscientes. Cada metro cuadrado que hoy en día se le concede a los palestinos es utilizado para ampliar su base terrorista; cada dólar o euro de ayuda que llega a sus manos acaba, en un sentido u otro, financiando el terrorismo. La creación de un Estado palestino en las actuales circunstancias supondría la creación de un Estado terrorista, controlado por Hamás, a las puertas de Jerusalén, Tel Aviv y Haifa. El ex ministro israelí de la Diáspora fue condenado a trece años de trabajos forzados en su natal Unión Soviética Del gulag soviético al tablero de ajedrez de Oriente Próximo J. CIERCO Ha dejado su sempiterno e inconfundible tocado, una gorrita que apenas cubre su prominente calva, aparcado hasta después del verano. Ha cambiado los números de sus amadas matemáticas por las letras de su último e influyente libro. Pero hay una cosa que pase lo que pase nunca ha dejado en segundo lugar: su pasión por el ajedrez. Natan Sharansky, Anatoly cuando nació el 20 de enero de 1948 en Donetsk (Ucrania) nunca deja un movimiento al azar. Estudia con antelación las partidas de sus adversarios, prepara su estrate- gia con mimo, escruta las miradas de sus rivales. Brazo derecho del físico y disidente soviético Andrei Sajarov, Sharanksy fue condenado a 13 años de trabajos forzados en la Unión Soviética por traición a la patria y espionaje a favor de los Estados Unidos. Pasó 9 años en una cárcel infecta de Siberia hasta beneficiarse en 1986 de un intercambio de prisioneros durante la Guerra Fría. Fue entonces cuando encabezó el éxodo de los rusos judíos a Israel, donde fundó un partido político (con el cirílico como principal razón de ser) y se convirtió con el tiempo en uno de los líderes más respetados de la comunidad. Nunca se ha casado con nadie pese a formar parte de varios gobiernos de distinto signo. Ha ocupado carteras con Benjamín Netanyahu, Ehud Barak, Ariel Sharón. A los dos últimos los dejó en la cuneta. A Barak, por lanzarse a la piscina sin agua de las negociaciones de Camp David, con Bill Clinton y Yaser Arafat. A Sharón, por apostar de manera unilateral por la evacuación de la Franja de Gaza y recompensar el terrorismo Nunca aparcará del todo la política, mucho menos el ajedrez, tampoco las matemáticas, pero ahora disfruta con sus escritos políticamente incorrectos, con el éxito de su libro, con sus muchas conferencias por todo el mundo y con su amistad e influencia sobre el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, con quien se reunió en la Casa Blanca el 11 de noviembre pasado para diseñar el nuevo mapa de Oriente Próximo. Ese mismo día, curiosamente, moría en París Yaser Arafat. Ni uno ni otro lloraron al Viejo en el Despacho Oval. Seguro que no.