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ABC DOMINGO 3 7 2005 La Entrevista 11 Ningún país tan amenazado como Israel es tan cuidadoso con los derechos humanos ¿Tendrá futuro político Sharón después de evacuar Gaza? -Sólo hay dos cosas que pueden evitar la convocatoria de elecciones tras la salida de Gaza. Una, que Sharón siga haciendo concesiones y concesiones a los palestinos a cambio de nada, algo que no creo. Dos, que el terrorismo palestino se dispare y tenga que lanzar una nueva guerra contra el terror. Algo muy posible. De lo contrario, habrá elecciones y si las hay veo muy difícil que Sharón sea el candidato elegido por el Likud. Se ha enfrentado tantas veces en los últimos meses al partido que se ha quedado solo. -El Gobierno israelí repite que Israel es la única democracia en Oriente Próximo, pero sus críticos recuerdan la situación de los árabes israelíes; de los derechos humanos; de la militarización de la economía y del Estado... -Por supuesto que hay muchas facetas en las que tiene que mejorar la democracia israelí, como la americana, como la española... Pero le quiero decir una cosa para que quede clara: no conozco a ningún país occidental tan amenazado como el nuestro que se preocupe tanto y sea tan cuidadoso con los derechos humanos. He participado activamente en la toma de muchas decisiones del Gabinete de Seguridad de Israel y siempre hemos apostado por la solución menos dañina para los civiles palestinos, aunque supusiera mayor riesgo para nuestros soldados. No creo que Washington o Madrid hicieran lo mismo en nuestra situación. mayoría. El momento crítico es cuando consigues que esos doble pensadores crucen la línea y se conviertan en disidentes. En los últimos meses, hay una cosa de la que no cabe duda. Los discursos del presidente Bush han provocado una reacción directa en esos disidentes potenciales. Así se explica, por ejemplo, la concentración de un millón de libaneses en Beirut tras el asesinato de Rafic Hariri pidiendo la salida de los sirios. Si Hariri hubiera sido asesinado hace un año, no habrían salido a la calle un millón de personas de manera tan espontánea. Lo mismo comienza a suceder en Egipto, en Arabia Saudí, en Kuwait... Creo que las cosas están cambiando en gran medida gracias a los discursos de Bush. ¿Creyó mientras lo escribía que su libro tendría tanta influencia en Bush y en los neocon -Tenía la esperanza de que mi libro, que no ha sido fruto de un impulso sino de décadas de trabajo, tuviera cierta influencia en los grupos de pensamiento, en las universidades, en los círculos próximos al poder y con el paso del tiempo llegara incluso a las manos de quienes dirigen el mundo. Pero todo ha ido demasiado rápido y antes incluso de llegar a los think tanks el libro ya estaba en el Despacho Oval. Hemos empezado por el final. -Hoy se libra una guerra mundial contra el terrorismo, pero ¿quién la está ganando? -Creo que la guerra la ganaremos al final nosotros, porque la libertad es el arma más poderosa que existe. Hay una lucha entre el mundo del terrorismo y el mundo libre. Creo que a la postre, cuando la gente tenga la oportunidad de elegir entre vivir con miedo o vivir sin miedo y en libertad, elegirá vivir en libertad, con sus tradiciones, sus religiones, sus costumbres, sus diferencias, y no bajo los enormes pies de los dictadores. Pero se necesita todavía más determinación para la victoria, para espantar el miedo al terrorismo que existe en las sociedades libres. Un miedo que hace que los terroristas cada día sean más poderosos. ¿Pero no puede haber en estos casos una colisión entre el poder de la libertad y el poder del más fuerte? -Hay que dejar una cosa clara: no se pueden imponer ni la libertad ni la democracia. Si la gente no quiere ser libre, nunca será libre. Pero es muy fácil imponer dictaduras y dictadores, basta con mirar a otra parte, con no hacer nada para derrocar sus regímenes. Occidente ha cometido errores muy graves al apoyar a dictadores reconocidos por intereses más o menos partidistas. Así pasó, por ejemplo, con Sadam Husein en los años ochenta. Sería racista pensar que los pueblos que no se han rebelado contra sus dictadores, tan diferentes a los nuestros, son felices bajo la esclavitud. Con el pretexto de no imponer la libertad a los demás, el mundo libre ha impuesto dictaduras. -A las dictaduras también hay que combatirlas desde dentro y no siempre se puede... -Cuantos más años lleva un dictador en el poder, cuanto más quiere acaparar una dictadura, más débil es en su interior y más doble pensadores nacen entre bastidores. En sus manos está cruzar la raya y convertirse en disidentes, y ahí entramos nosotros, ahí resulta decisivo el apoyo del mundo libre. Si nos contentamos con mirar, sin hacer nada, pasa lo que pasó con Hitler, con Stalin, con Arafat, con Sadam Husein y con muchos otros. Las dictaduras pueden ser derrotadas sin un solo disparo si se consigue aunar la lucha por los derechos humanos con el apoyo internacional. Creo que ganaremos la guerra al terrorismo en el mundo porque la libertad es el arma más poderosa que existe Nuestras concesiones a los palestinos deben estar ligadas a las reformas democráticas que acometan ¿Cree usted que las últimas elecciones en Afganistán, en Irak, en los Territorios Palestinos, cada una con sus particularidades, pueden ser consideradas democráticas? -No estamos ante una ecuación mágica. No es verdad que porque haya elecciones hay democracia. Hubo elecciones en la URSS, en el Irak de Sadam Husein... Para que unas elecciones sean democráticas deben ser libres, limpias y desarrollarse en sociedades también libres, en las que haya instituciones democráticas que protejan a los individuos y les permitan expresarse con libertad, sin miedos. Pero no por ello deja de ser extremadamente importante el hecho de celebrar elecciones, porque es el principio imprescindible para construir las instituciones democráticas. Por eso, si Abu Mazen es forzado a democratizar sus instituciones, a compartir el poder con la sociedad civil, a luchar contra la corrupción administrativa... con el tiempo podrían celebrarse unas elecciones libres en una sociedad libre. -El verano se presenta muy caliente en Israel con la evacuación de Gaza. Usted dimitió recientemente del Gobierno por oponerse a dicha iniciativa unilateral de Ariel Sharón. ¿Por qué cree un error el Plan de Desenganche? -Comencé a hablar de la necesidad de poner fin a la ocupación mucho antes de que lo hicieran Sharón y el Likud. Empecé a hablar de la necesidad de favorecer la creación de un Estado palestino democrático mucho antes que ellos. No soy de los que no se quieren ir de Gaza para controlar los territorios palestinos. Pero siempre he dicho que la importancia de nuestras concesiones a los palestinos debe estar ligada a la importancia de las refor- mas democráticas que acometan. Y en este caso esa relación no existe. La idea se le ocurrió hace un año y medio a Sharón y me la explicó así: Mira, Natan, no tenemos ningún interlocutor válido entre los palestinos; nunca van a ser democráticos; nunca van a dejar de recurrir a la violencia, al terrorismo, y el mundo nos presiona y nos exige. Lo que tenemos que hacer es tomar algunas decisiones dolorosas, construir un muro entre ellos y nosotros y decirle al mundo: allí están ellos, aquí estamos nosotros, y así el mundo dejará de presionarnos y comenzará a exigirles también a los palestinos -Pero no le convenció... -No, porque hacer concesiones sin recibir nada a cambio después de cuatro años de terrorismo supone que los palestinos, Hamás y otros grupos, piensen que si matando a mil israelíes han sido capaces de obligarnos a irnos de Gaza (cosa que no es verdad, ya que nos vamos porque queremos) tienen que matar a varios miles más para que nos vayamos de Cisjordania. Lo único que se hace con la desconexión de Gaza es recompensar al terrorismo. En lugar de alentar las reformas democráticas en la sociedad palestina, alentamos el terrorismo palestino. Por eso me opongo a la evacuación, no porque quiera quedarme con Gaza. ¿Cree que Gaza puede ser la prueba de fuego de la nueva Administración palestina? -Me temo que muy pocas cosas van a cambiar en Gaza después de nuestra salida. Van a seguir existiendo los campos de refugiados. Va a continuar la incitación contra los judíos en sus escuelas, donde se enseña a odiar y se alienta a matar a los judíos. No vamos a ver una economía libre. Y por supuesto se va a convertir en una base terrorista. -La evacuación de Gaza ha provocado una importante división en la sociedad israelí. ¿Hasta dónde puede llegar esa ruptura? -En efecto, la división en la sociedad, en el Ejército, en la clase política, está ahí. Algunos colaboradores del primer ministro hablan incluso del riesgo de una guerra civil. No lo hay, es una exageración. Israel ha demostrado a lo largo de las últimas décadas que es una democracia muy fuerte, muy sólida, en la que pueden estallar muchas diferencias pero nunca hasta el punto de (Pasa a la página siguiente)