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ABC SÁBADO 2 7 2005 99 Raikkonen rompe el motor, lo que le obliga a perder diez posiciones en la parrilla del Gran Premio de Francia Los madridistas apoyan la nueva política de fichajes no galácticos emprendida por el Real Madrid Lindsay Davenport, una bocazas que regresa a la final de Wimbledon La actual número uno del mundo se enfrentará esta tarde a Venus Williams DOMINGO PÉREZ WIMBLEDON. Tres minutos tuvo que esperar Venus Williams para conocer el nombre de su rival en la final de hoy, que no empezará antes de las tres. Fueron los 180 segundos que tardó Lindsay Davenport en cerrar el partido- -6- 7 (5 7) 7- 6 (7 4) y 6- 4- -que había quedado suspendido el día anterior ante Amelie Mauresmo. Lo curioso es que la veterana californiana (29 años) hace justo un año anunció aquí mismo su retirada. Después de perder con Sharapova, que luego sería la campeona, Davenport se encontraba deprimida y se fue de la boca: Para perder de esta forma (ganaba por 6- 2 y 3- 1 cuando la lluvia interrumpió el choque) o para hacer de figurante en los grandes torneos como me está pasando desde que empezó la temporada no merece la pena continuar Era un adiós en toda regla, pero acabó significando un regresaré Racha impresionante Tuvo la suerte de que los siguientes torneos se celebraban cerca de su casa. Por lo que antes de colgar la raqueta decidió probar suerte. Y la muchacha que pensaba en una jubilación anticipada se apuntó de tacada las citas de Stanford, San Diego y Los Ángeles. Descansó durante los Juegos Olímpicos y prosiguió su racha con un triunfo en Cincinnati y una semifinal en el US Open para situarse como número uno del mundo después de adjudicarse Filderstadt en octubre. Y clausuraba un final de temporada increíble al vencer a Serena Willams en el Masters. Fue una cosa de locos- -ha recordado estos días- -porque justo cuando pensaba en retirarme fue abrir mi bocaza y todo cambió de golpe. Volví a disfrutar con el tenis, a ganar... Hubiera sido mejor que me quedara calladita Bien es cierto que la recuperación de su reinado se produjo en un momento muy flojo para el tenis femenino. Las Williams andaban dispersas en proyectos de modas y cinematrográficos. Las belgas de baja con Henin enferma y Clijsters lesionada. Sharapova con la resaca de su éxito londinense pateando pasarelas. Y las otras rusas amagando, pero sin acabar de dar el gran golpe y matándose entre ellas. Este cúmulo de circunstancias vino a desdibujar un poco la hazaña de Lindsay. Sin embargo. en esta campaña ha defendido (finalista en Australia) con eficacia su número uno y el lunes comenzará la semana número 75 de su carrera como líder del palmarés. Pero tiene una cuenta pendiente consigo misma porque no gana un o de los grandes desde el Open de Australia 2000. Ahora, regresando a la lucha por el título en el All England Club se silencia ella solita la boca y, de paso, se Lindsay Davenport mostró ayer su potencia en Wimbledon regala la hermosa posibilidad de romper su sequía. Se medirá en una final puramente estadounidense (la novena en la era Open desde 1968) con su compatriota Venus Williams. Son dos viejas conocidas. Ya disputaron en Wimbledon la fi- AFP nal de 2000 con triunfo de la pantera de ébano y en su trayectoria profesional se han cruzado en 26 ocasiones con 14 victorias para Lindsay, las cuatro últimas, desde Stanford 2004, consecutivas. La última hace unos meses en cuartos de Amelia Island. Roger Federer se deshace de Lleyton Hewitt y aguarda rival Los caprichos de los organizadores de Wimbledon quisieron que en semifinales, por la parte alta del cuadro, se cruzaran los números uno y dos del mundo. Y todo por regalarle a Roddick, cuarto jugador del mundo, la condición de segundo cabeza de serie del evento. Roger Federer se quejó de que ocurriera algo así, aunque no porque le fuera mal. Le tiene tomada la medida a Lleyton Hewitt y ayer le volvió a derrotar por novena ocasión seguida por 6- 3, 6- 4 y 7- 6 (7 4) El australiano no consigue vencer al suizo desde la Copa Davis de 2003. Van para dos años. Más o menos el tiempo en que el helvético domina el circuito de forma casi dictatorial. Ayer sumó su triunfo número 35 de forma consecutiva sobre la hierba y se aseguró su pase a la final, donde intentará sumar el triplete, puesto que ha sido campeón en 2003 y 2004. Supone para él una ocasión especial por eso, pero también porque en lo que va de temporada no ha conquistado aún ningún Grand Slam ya que cayó en semifinales de Australia (Safin) y Roland Garros (Nadal) Sin embargo, la jornada se clausuró sin conocer a su rival. La semifinal entre Roddick y Johansson se suspendió por la lluvia cuando el americano ganaba por 6- 5, con saque del sueco. Se reanudará hoy a la una.