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ABC SÁBADO 2 7 2005 Cultura 67 Un coleccionista enfermizo Felipe IV nace en 1605. Subió al trono con 16 años y reinó de 1621 a 1645, un periodo de oro de las artes. Llamado el Hércules hispano o el Júpiter español, el Monarca se apoyó en su valido, el Conde- Duque de Olivares. Cuando llegó al Alcázar había 400 pinturas; cuando murió los fondos ascendían a 1.500. En apenas diez años se convirtió en un coleccionista de arte contemporáneo casi enfermizo y con un fino olfato. veintena de artistas internacionales que trabajaran en este espacio) con el proyecto de Richard Serra en el Guggenheim de Bilbao: En ambos casos se llena el espacio con la memoria del tiempo El Palacio del Buen Retiro, comenta el comisario, es una metáfora del reinado de Felipe IV, construido con pies de barro, que fue desmoronándose. Pero fue un magnífico museo de arte contemporáneo, el mejor hasta entonces Andrés Úbeda subraya que en el Salón de Reinos se dio una competición entre artistas, que daban lo mejor de sí mismos. El resultado fue colosal Acompañan a Velázquez artistas como Maíno, Carducho, Pereda... Hasta cuatro talleres de restauración del Prado han trabajado para que las obras de todos ellos estuvieran a punto para la ocasión. Amsterdam redescubre a Van Gogh como un gran maestro del dibujo El museo del artista reúne sus cien mejores y más bellas obras sobre papel Las obras maestras que muestra por vez primera en público sus cuadernos de dibujo, propone un recorrido por su geografía artística y vital N. P. ENVIADA ESPECIAL AMSTERDAM. El Museo Van Gogh de Amsterdam ha querido reivindicar la faceta menos conocida del artista, la de dibujante. Y eso que se calculan en torno a 1.600 sus obras sobre papel. Las cien mejores, más bellas y secretas se reúnen en una maravillosa exposición, Van Gogh dibujante. Las obras maestras organizada en colaboración con el Metropolitan neoyorquino. Hoy abre sus puertas en el Museo Van Gogh de Amsterdam y permanecerá abierta hasta el 18 de septiembre. Esta amplia selección de dibujos aborda no sólo toda su producción (tan tardía como intensa) sino que es una especie de recorrido vital por los escenarios donde transcurrió su agitada biografía. La muestra arranca con unos paisajes de Etten, el pueblo donde el artista holandés se afincó en 1881. Ya apuntaba muy buenas maneras para el dibujo. Inconformista por naturaleza, a Van Gogh le interesó siempre experimentar nuevos lenguajes. De 1882 quedan dibujos realizados en La Haya, en los que predomina el color negro (quién lo diría, mirando su colorista paleta que tanta fama obtuvo tras su muerte) y sus coqueteos con la perspectiva y la anatomía. Este artista viajero vuelve a cambiar de escenario al año siguiente: en 1883 se instala en Nuenen (Bélgica) Fija su atención en las tejedoras locales y los paisajes. Cinco de ellos pueden admirarse en esta exposición. En 1885 vuelve a concentrarse en los estudios anatómicos (llegó a hacer 50 dibujos) Se conservan obras maestras como El leñador b Van Gogh dibujante. Más información en ABCD las Artes y las Letras Vestíbulo del psiquiátrico pintado por Van Gogh cuando estuvo internado La procesión de huérfanos Sauces, cipreses, abedules, y una variedad infinita de árboles desmochados y melancólicos, a los que Van Gogh dio categoría de seres vivos (para él eran como una procesión de huérfanos) desfilan por esta gran exposición encerrados en audaces dibujos a lápices, tinta, tiza, plumilla de carrizo o acuarela. Consiguió con ellos dar a estos árboles numerosos matices de negros y grises. Igualmente fascinante resulta su galería de retratos de personajes rurales, siempre afligidos y en actitud abatida. Para él eran los seres más civilizados. Como una Cabeza de campesina estudio para el excepcional lienzo Los comedores de patatas de la colección del museo. Como curiosidad, cuando Van Gogh estaba satisfecho de un dibujo, pintaba alrededor un marco. Hay dos ejemplos en la muestra. Cartas (ilustradas) a Théo El incansable periplo del loco del pelo rojo le lleva a Amberes y, más tarde, a París, donde se instaló con su hermano Théo, marchante de arte y con quien mantuvo una fértil y maravillosa correspondencia. Sus Cartas a Théo resultan hoy fundamentales para entender su vida y su obra. Algunas, salpicadas con exquisitos dibujos, se exhiben en la exposición. Es en la Ciudad de la Luz donde se intensifica la paleta de Van Gogh. De ella es capaz de sacar increíbles amarillos, verdes y azules. Allí se gestará el gran pintor moderno que es, uno de los máximos exponentes del posimpresionismo. También en sus años parisinos es cuando surge su pasión por las estampas japonesas, cuya influencia queda patente en numerosos dibujos presentes en la exposición. Pero si hay dos paisajes que han quedado asociados a la creación de este ar- tista son dos localidades de la Provenza francesa, Arlés y Saint- Rémy, que suponen una bisagra en su carrera. Allí pintaría y dibujaría sus campos y cipreses, así como sus escenas rurales. A esta etapa pertenece su producción más cotizada. Invitó a su casa de Arlés a Paul Gauguin. La fuerte personalidad de ambos les llevó a enzarzarse en una pelea que acabó con el célebre espisodio de la oreja cortada del holandés. En la exposición puede verse completa la serie Montmajour compuesta por seis vistas del paisaje de la Provenza. De esta etapa se muestran cuatro estupendas versiones de La cosecha incluido su célebre lienzo. En Saint- Rémy fue internado en un psiquiátrico a causa de sus ataques de locura, que le llevaron a acabar con su vida de un disparo en 1890. Resultan sobrecogedoras las tres famosas vistas del interior de la clínica. Uno de sus últimos escenarios vitales fue Auverssur- Oise. De esta etapa sólo se exhiben tres dibujos. La muestra se completa con libros de texto, material de dibujo, estudios y bocetos de Van Gogh. Son maravillosos los cuatro cuadernos de dibujo que se conservan y que se muestran por vez primera al público.