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ABC SÁBADO 2 7 2005 Cultura LA NOCHE DE LOS CAVIA 59 Gonzalo Anes habló en nombre del jurado ria. No lo permitamos. Aquí en esta Casa entendemos la historia como docente quizá porque desde nuestros momentos fundacionales- -1903 y 1910- -hasta el presente somos el poso que dejan los grandes acontecimientos y el humus fértil de muchas creaciones, debidas a hombres de grandes hechuras intelectuales y literarias, muchos de ellos tocados por el Cavia de ABC, y dispares entre sí, como lo era Jaime Campmany de otros insignes premiados. A las puertas de su reciente fallecimiento, y como quiera que el periodista murciano sintiese el hálito gélido de la muerte, escribió alejandrinos anunciadores de su final en los que volcó toda la grandeza de un término sin rencores. Se publicaron en una impresionante Tercera póstuma de ABC y concluían así: Ni siquiera la guerra me encendió con su rabia. El odio es la manera de malgastar la vida. ¿En cuál año me dieron el Mariano de Cavia Aquella musiquilla aún sigue aquí metida. Entra ahora el doctor con el estetoscopio. Nunca, amigos del alma, miré hacia atrás con ira. No me queda siquiera un poco de amor propio. Oigo un débil susurro. Se acabó. No respira Como en sus últimos momentos escribió con autenticidad Campmany- -al que algunos han dado ahora lanzadas como al moro muerto, porque no se atrevieron con él cuando aún alentaba- -que el odio no nos haga malgastar la vida; que no miremos atrás con ira; que no haya guerra que incendie rabia alguna. Y que así sea, Señor, bajo vuestro reinado y bajo el reinado, después, de vuestro hijo, y, más tarde, del hijo de vuestro hijo, que Dios guarde en su próxima llegada al mundo, a él o ella y a su madre, S. A. R. la Princesa de Asturias, pronto ya, para colaborar con esa nueva vida y desde la Corona, símbolo de la unidad y permanencia del Estado, a mantener la paz, la libertad, la unidad y la felicidad de España y de los españoles. FOTOS: J. DE DOMINGO, Á. DE ANTONIO, J. GARCÍA Esperanza Aguirre charla con el consejero delegado de Antena 3, Maurizio Carlotti. Detrás de ellos, Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense Cavia para ilustrar el propósito final de esta intervención. Mariano de Cavia no escribió en ABC sino en El liberal en El imparcial y en el El sol y, sin embargo, un año después de su fallecimiento, don Torcuato Luca de Tena creó este premio para celebrar la calidad de un periodista que no fue de los que con él trabajaron. El fundador de ABC reconocía así la excelencia. No le importó donde estuviera. El Mariano de Cavia ha ido hilvanando el mundo del periodismo y la literatura en España, sin acepción de izquierdas o derechas y así sigue y así seguirá haciéndolo. Un Cavia -el de 1998, con el que tuve el honor de compartir velada, yo con el Luca de Tena y mi compañero Jaime García con el Mingote -el dramaturgo Fernando Arrabal, escribió luego y estrenó en 2002 una estremecedora obra de teatro, un monólogo sobrecogedor, interpretado con grandiosidad por María Jesús Valdés. Se titulaba Carta de amor (como un suplicio chino) En el desgarrador soliloquio de la madre que se dirige al hijo transparente que aletea en el escenario en torno a la mujer, la protagonista maldice a la madrastra historia y la conjura. Naturalmente, como habrán imaginado, Arrabal escribía en el eco del peor episodio bélico de nuestra historia. La madre arrabaliana quería aventar el fantasma de la historia como madrastra. Y es que la historia o es maestra o puede convertirse en un devorador ejercicio de rencorosa memo- aconseja Kapuscinski: estar, ver, oír, compartir y pensar. Si alguna tesis cabe en una intervención como ésta, la formulo con toda sencillez: hagamos- -periodistas, editores, empresas, poderes políticos y económicos- un esfuerzo colectivo para que los medios de comunicación, y en especial los periódicos, en una tesitura que se adivina complicada y dura para España, recuperen de modo sereno el estar, el ver, el oír, el compartir y el pensar porque alcanzaremos así las condiciones intelectuales para lograr el gran reto que en convivencia es siempre el entendimiento pacífico y en libertad. Me van a permitir, y termino ya, que hable de esta Casa, ABC, y de estos premios, y en particular del Mariano de