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48 Sociedad SÁBADO 2 7 2005 ABC Salud Recomendaciones para prevenir los efectos del calor 1. -No salga a la calle en las horas más calurosas del día. Si tiene que salir, permanezca en la sombra 2. -Si puede elegir, opte por la mañana temprano o las últimas horas de la tarde 3. -Cúbrase la cabeza con un sombrero y vístase con ropa ligera de colores claros 4. -Permanezca el mayor tiempo posible dentro de casa en la sala más fresca 5. -Si en su domicilio no hay un sitio fresco o con aire acondicionado acérquese, dos o tres horas, a un centro refrigerado cercano a su domicilio 6. -Dúchese frecuentemente durante el día o refrésquese con paños húmedos 7. -Beba bastante agua y con frecuencia aunque no sienta sed 8. -No consuma nada de alcohol. Evite las bebidas con cafeína o muy azucaradas 9. -Aumente el consumo de verduras y frutas 10. -Teléfono de información y emergencias: 900222299 F. RUBIO J. AGUILERA El riesgo más grave de una exposición prolongada al calor es el denominado golpe de calor que puede causar la muerte Confusión, convulsiones y pérdida de conciencia Dolores de cabeza, náuseas, somnolencia y sed intensa La temperatura del cuerpo puede llegar hasta los 41 grados Piel caliente, enrojecida y seca (sin sudor) El aumento de las temperaturas y la muerte de 167 españoles en los dos últimos años han logrado impulsar en la sociedad española medidas preventivas contra los efectos del calor. Las comunidades disponen de planes de acción pese a no invertir en recursos para atender a los más afectados. Ayer se registró la primera víctima del 2005 por golpe de calor, la patología más grave Temperaturas de alto riesgo TEXTO: GONZALO ZANZA ILUSTRACIÓN: F. RUBIO J. AGUILERA MADRID. Si de algo sirvió la lección de 2003, cuando una ola de calor provocó 15.000 fallecimientos en Francia y 141 en España, fue para concienciar a la población de la necesidad de implantar, en la vida diaria, medidas preventivas ante las altas temperaturas y sus efectos sobre la salud, como hidratarse continuamente, evitar las horas de mayor insolación o vigilar a los ancianos y la medicación. Este verano, las administraciones han revalidado un plan de acción contra los efectos de un posible exceso de temperaturas. Los ministerios de Sanidad y Medio Ambiente no esperan situaciones de riesgo como las del verano de 2003, pese a que se prevé entre uno y dos grados más de temperaturas medias en la zona oriental de Andalucía, sur de CastillaLa Mancha y en el sur del Levante. Las altas temperaturas ya han afectado a tres países del Mediterráneo. Italia ha responsabilizado a las elevadas temperaturas de la muerte de más de 18 personas, Albania a siete y Francia a cuatro. El pasado año fallecieron en España por golpe de calor 26 personas. Durante 2003 la mortalidad ascendió a 141 personas, aunque un estudio del Instituto de Salud Carlos III elevó la cifra a 6.500. En Italia el incremento de la mortalidad se cifró en más de 20.000 personas. Pese a que España no ha invertido en infraestructuras para amortiguar las altas temperaturas, a diferencia de Francia donde muchos hospitales y centros de salud no contaban con sistemas de refrigeración, desde dos de las sociedad médicas implicadas en el plan de prevención se asegura que ahora estamos más preparados Así opina Asensio López, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) Hemos sabido transmitir las ideas de prevención y por lo menos tenemos claras las estrategias y protocolos de acción Trastornos y síntomas Golpe de calor: sobreviene cuando el cuerpo no puede regular su temperatura y se eleva rápidamente. El mecanismo que provoca que el cuerpo sude falla y el organismo pierde la capacidad de enfriarse. La temperatura corporal puede llegar hasta los 41 grados o más en 10 o 15 minutos. La insolación puede provocar la muerte o algún tipo de discapacidad permanente si no se trata con urgencia. Sus síntomas son una temperatura corporal superior a los 39,5 grados; piel enrojecida, caliente y seca; pulso rápido y fuerte; dolor de cabeza palpitante; a los que se suma mareos, náuseas, confusión y pérdida del conocimiento. Cuando se producen es necesario buscar atención médica urgente y trasladar a la víctima a una zona de sombra y enfriarla rápidamente, bien sumergiéndola en una ducha, rociándola con agua fría, aplicándola compresas o envolviéndola en una sábana mojada. Está totalmente contraindicado darle de beber. Agotamiento por calor: Es más leve que el golpe de calor y puede aparecer después de varios días de exposición a altas temperaturas y una inadecuada o insuficiente reposición de líquidos. Es la respuesta del organismo a la pérdida excesiva de agua y de sales a través del sudor. Los más proclives a padecerlo son los ancianos, hipertensos y aquellos que trabajan o hacen deporte en ambientes calurosos. Los síntomas son sudor copioso, palidez, calambres musculares, cansancio, debilidad, mareo, dolor de cabeza, náuseas o vómitos y desmayos. La piel puede estar fría y humeda, mientras que el pulso será rápido y débil, y la respiración rápida y superficial. Es necesaria atención sanitaria y recurrir a una ducha o baño con una esponja humecida en agua fría, un ambiente refrigerado y ropa ligera. Calambres por calor: afectan a las personas que sudan mucho cuando practican actividades físicas intensas. Se caracterizan por dolores o espasmos musculare en el abdomen, brazos o piernas. Son peligrosos, y requieren asistencia en pacientes con problemas cardiacos y en aquellos que Capacidad de respuesta hospitalaria Para los especialistas, el gran problema no son los hospitales, tienen capacidad de respuesta dice Asensio López, sino el golpe de calor. Afecta a todas las personas sometidas a altas temperaturas, pero es muy problemático en mayores de 80 años y en enfermos crónicos. Según Asensio, es irreversible en entre un 50 y un 60 de los casos pero se puede prevenirse con una buena planificación sociosanitaria. La estrategia que sigue el plan de prevención es la suma de los recursos de atención social y los derivados de la atención primaria sanitaria, vigilando a la población en riesgo que está registrada en los servicios sociales. A estos elementos se han de sumar hábitos