Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 2 7 2005 23 El Bundestag alemán retira su confianza al canciller Schröder, que tiene vía libre para el adelanto electoral Mahmud Abbas anula su visita oficial a España, prevista para el próximo día 19, por la delicada situación en Gaza Zapatero: Más I+ D, sí; pero no queremos menos Europa G. L. A. MÉRIDA. El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, acotó ayer el campo de coincidencia y de discrepancia que mantiene con Blair Hay una parte de coincidencia, en la necesidad de disponer de recursos suficientes para impulsar la agenda de Lisboa y lo que representa I+ D; pero, ¡atención! no queremos menos Europa Agregó que el proyecto ideológico de Blair tiene aspectos que han dado resultados positivos, en crecimiento económico y empleo. Hoy, Gran Bretaña y España comparten esa fortaleza y la vocación de que la I+ D sea la que marque el liderazgo de Europa en el mundo Subrayó que, al igual que con otras presidencias de la UE, su actitud con Blair será constructiva y de colaboración No obstante, recordó que la UE son los 25 países y que Francia y Alemania siempre serán determinantes por lo que España debe tener la mejor relación posible con estos países. Maratón de macroconciertos, película con gran director y gran guionista, debate con jóvenes en la cadena MTV... Tony Blair usa como ningún otro líder todos los resortes de la prensa para mayor gloria del G- 8 y su presidente de turno La chistera del mago de Downing Street POR E. J. BLASCO EFE confianza de los ciudadanos hacia las instituciones europeas. Blair expresó su intención de procurar que entre en vigor la directiva que liberaliza los servicios, aunque reconoció que se deberá aplicar cierta ingeniería para su ejecución. Otros objetivos son una mayor cooperación de los servicios de inteligencia de los distintos países en la lucha contra el terrorismo, la inmigración ilegal y el crimen organizado; lograr más avances en la política de defensa común, y una ma- yor actuación en la ayuda a África, el combate contra el cambio climático y el proceso de paz en Oriente Próximo. En relación a este asunto, Blair anunció que en la cumbre de jefes de Estado o de Gobierno del G- 8, que tendrá lugar los próximos días 6, 7 y 8 en la localidad escocesa de Gleneagles, se presentará una resolución sobre el conflicto entre palestinos e israelíes. En ese encuentro, la Unión Europea también se comprometerá a incrementar su ayuda a Africa. LONDRES. Cumbres del G- 8, el grupo de países más industrializados del mundo junto con Rusia, se celebran cada año. Y en algunas de ellas se deciden cosas importantes. Pero Tony Blair, a quien le corresponde este año presidir el selecto club de mandatarios, parece hacer convertido la cita de la próxima semana en algo absolutamente decisivo para el mundo, y ha movilizado todos sus resortes mediáticos para erigirlo en un acontecimiento de atención planetaria. Cuando el rockero Bob Geldof anunció la convocatoria de Live- 8, los conciertos multitudinarios que se celebrarán hoy en varias capitales para exigir a los líderes internacionales que se ocupen de la pobreza del mundo, especialmente de África, pocos repararon en que el mismo Blair estaba detrás de la idea. Lo habitual hasta ahora era que los grupos antiglobalización presionaran a los dirigentes del G- 8 con contundentes manifestaciones en las proximidades de los lugares donde se han desarrollado los encuentros. Aunque esta vez los grupos más radicales no faltarán a la cita de los días 6, 7 y 8 de julio en la localidad escocesa de Gleneagles, miles de jóvenes consumirán su energía días antes y a cientos de kilómetros de distancia: la mayor concentración será mañana en el Hyde Park londinense para seguir el concierto de Live- 8. Con ello el hábil Blair mata varios pájaros de un tiro. Pone de su parte a los antisistema en su preocupación por la injusticia de los países ricos para con los pobres, emerge como líder de esa llamada internacional de la solidaridad y al mismo tiempo presiona a los demás socios del G- 8 para que acepten las propuestas sobre ayuda al Tercer Mundo que les pondrá sobre la mesa, porque no pueden defraudar a la estimada audiencia de dos mil millones de personas que hoy seguirá por televisión los conciertos. La chica en el café Esa misma operación de propia glorificación y chantaje hacia sus socios es la película La chica en el café comisionada por la BBC de cara al G- 8. El guionista es Richard Curtis, a quien también se deben Cuatro bodas y un funeral Notting Hill y El diario de Bridget Jones el director es David Yates, cuyo próximo trabajo será la quinta película de Harry Potter. La chica en el café está siendo emitida por las televisiones de medio mundo, y TVE también la ha programado. La película novela un romance entre un asesor del ministro de Hacienda británico y una joven, a la que el especialista en ayuda al Tercer Mundo lleva a la reunión del G- 8 de 2005. Allí, los actores que hacen de Blair y su ministro Gordon Brown juegan fuerte para que George Bush se avenga a un osado plan de lucha contra la pobreza. El filme termina con toda la sociedad pendiente de la conclusión de la cumbre: que la película acabe bien o mal dependerá de que los protagonistas reales del G- 8 acepten la ambiciosa agenda de la próxima semana. Blair tiene aún más conejos en la chistera. Ha grabado para la cadena MTV un debate con un grupo de jóvenes con los que trata sobre los retos del cambio climático y el desarrollo de África. Será emitido mañana en España. Ha logrado poner de su parte a los antisistema en su preocupación por la injusticia de los países ricos para con los pobres se establece la estabilidad de los fondos agrarios hasta el año 2013. La justificación estriba en que supuestamente la PAC es demasiado costosa ya que representa todavía el 40 por ciento del presupuesto, por lo que un recorte del gasto no sólo sería necesario para aliviar la carga que pesa sobre las arcas comunitarias sino también para mejorar el apoyo de la UE a los países en vías de desarrollo (durante la presidencia británica abordamos el último tramo de las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio, cuya cumbre se celebrará en próximo diciembre en Hong Kong) Ahora bien, esos argumentos exigen ser matizados. Hay que tener presente que en realidad la PAC sólo representa el 0,4 por ciento de la contribución de los Estados miembros al presupuesto, aportación que, a su vez, supone sólo algo más de un 1 por ciento del PIB. Y con sólo ese 0,4 por ciento la UE garantiza al consumidor europeo el mayor nivel de seguridad alimentaria que existe en el mundo. Habría que preguntar al consumidor europeo si está dispuesto a sacrificar esa seguridad, dejando en manos de las importaciones de países terceros el grueso del suministro de alimentos en la UE. Por otra parte es necesario precisar que los beneficios de la PAC no solamente se dirigen a los agricultores europeos, sino al mundo rural en general, que todavía sigue abarcando el 80 por ciento del territorio de la Unión y en el que la actividad agraria es fundamental como motor de la economía y como garante de la conservación del paisaje. Por último, es necesario recordar que la Unión Europea ya absorbe dos tercios de los 60 millones de euros a que ascienden las exportaciones mundiales de productos agrícolas proce- dentes de países en vías de desarrollo, muy por delante de otras potencias como Estados Unidos o Japón. En clave española es preciso que tengamos en cuenta además que en el debate financiero hay tres elementos de ajuste: la política de cohesión, el cheque británico y, ahora, el gasto agrícola. Según las últimas propuestas España perdería la mitad de los fondos destinados a la convergencia, es ya el tercer contribuyente al cheque británico, con lo que sólo limitando la reforma a estos dos ámbitos tendría una caída brusca del 90 por ciento de su saldo neto con la Unión Europea. Son razones más que suficientes para que si el Gobierno de España se viera obligado a ello, ejerza su capacidad de veto sobre una propuesta que incluyera además una reducción del gasto agrícola, del cual España es el segundo país beneficiario de la Unión Europea.