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ABC SÁBADO 2 7 2005 Opinión 7 polémica. Por otro, y quizá con mayor importancia, ha acabado con el carácter unívoco de los principios rectores del matrimonio civil. Hasta ahora, las palabras matrimonio marido y mujer se usaban siempre con el mismo significado. Tras la entrada en vigor de la reforma, las mismas palabras pasarán a designar tres realidades distintas, según el sexo de los contrayentes. Por último, el matrimonio clásico, cuya función social se ha acreditado durante milenios, queda colocado en pie de igualdad con formas de convivencia que de ningún modo han demostrado tener una utilidad semejante para la sociedad. En suma, la recién aprobada reforma del Código Civil viene a inyectar debilidad y confusión en la institución matrimonial. LA ESPUMA DE LOS DÍAS EN SUERTE L presidente Rodríguez Zapatero los resultados de las elecciones gallegas le han puesto España en suerte, porque su partido manda en el todo y más partes. Los dos grandes partidos nacionales tienen un capital de votos similar en términos globales, pero los socialistas han desarrollado un inteligente modelo de ingeniería política cuyos efectos en términos de poder son muy superiores. El establecimiento de núcleos duros a base de alianzas con minoritarios, permite la configuración de un holding en cascada que se mueve como un banco de peces. Cosas de la diversificación y el apalancamienMANUEL to financiero, que trasÁNGEL ladadas a la política perMARTÍN miten incluso fastidiar a los más votados y dejarles con un palmo de narices. Sin duda las huestes de Rajoy son también en esto más conservadoras y casi de clausura. Van a las bravas a por las mayorías absolutas sin querer aceptar que hasta una gran empresa se gobierna con menos del 5 por ciento del capital si se dispone de aliados y adecuada disposición para trapichear con favores y mercedes. Ustedes dirán que tanto pacto es a costa de ignorar valores y principios, pero no está claro que éstos se defiendan mejor desde la oposición. A la práctica pactista hay que llamarla ahora cultura del pacto que así queda más moderno y se digieren mejor los escrúpulos, pero está comprobado que nuestro sistema político nos aboca a ella. O uno está dispuesto al toma y daca y se deja de dengues y remilgos o se queda fuera del casting del poder. Eso lo ha visto Zapatero hace tiempo y en cinemascope, y con la ayuda de subalternos y monosabios ha conseguido poner en suerte el negro toro de España libre al sol del redondel. Que nada puede doblarlo que nada puede matarlo porque toda España es él que rimó Alberti. Hasta ahora ZP ha realizado suertes menores pero vistosas que alborotan y dividen los tendidos. Se trajo las tropas de Irak, se erigió en paladín de la igualdad de género, alguna pulla dedicó a la Iglesia, y el jueves sacó adelante la ley que permite el matrimonio entre homosexuales. En esta última faena el graderío y los entendidos se han enzarzado en una discusión más bien nominalista sobre la unión entre parejas del mismo sexo en la que nadie ha cedido, porque aquí nos descalabramos por los símbolos y si Fraga es intransigente, Zerolo lo es más. Hay quien ve ciertas ventajas en la existencia de un poder partidario casi hegemónico que tenga al país puesto en suerte, pero es que no sabemos qué suerte quiere realizar. Todo indica que el tercio de muleta está lejos, y que vamos a seguir viendo dar pase tras pase aunque eso no sea torear. Cunde la sospecha de que todo se esté fiando a la suerte. A apoyadas en un consenso que se eleve por encima de las disparidades del cuerpo social. La fortaleza de una institución depende, por supuesto, de su grado de aceptación, pero también de la claridad, sencillez y univocidad de las normas que la regulan; y de lo probado de sus resultados benéficos para la comunidad. Pues bien, la recién aprobada reforma del Código Civil ha venido a debilitar el matrimonio civil en todos estos aspectos. Por un lado, ha sacado la institución del pacífico consenso en que se hallaba para ponerla en un ruidoso mar de En Francia, el matrimonio civil, establecido en 1791, y su celebración en los ayuntamientos (el mariage à la mairie se cuidan como elementos esenciales de la tradición laica de la República. En el Reino Unido la mayor parte de los matrimonios se celebran exclusivamente en el Registro civil y el antes mencionado informe del primer Gobierno de Tony Blair (que contiene la expresiva declaración de que marriage is a serious business proponía realzar la ceremonia de modo que tuviera más dignidad y significado para los contrayentes. En España, un matrimonio civil mucho menos arraigado en las costumbres ha quedado comprometido por un experimento gubernamental precipitado y poco meditado. ¿Cómo explicar esta aparente despreocupación del Gobierno con la salud del matrimonio civil, una institución que, después de todo, forma parte de la tradición ideológica de los partidos que le otorgan su confianza en el Congreso de los Diputados? Podría responder a la noción de que la importancia del matrimonio (civil o canónico) ha sido muy exagerada por sectores conservadores. Sin embargo, creo que tal despreocupación se debe más bien a la secreta (o quizá, subconsciente) convicción de nuestros gobernantes de que, a fin de cuentas, serán el matrimonio por la Iglesia y las viejas vigas de la sociología católica los que continuarán sosteniendo el edificio social español, sobre cuya fachada quedará la reforma del Código Civil como una inocente pintada infantil. Sea como sea, cualquiera de las dos explicaciones denota una manera muy endeble y superficial de operar con las instituciones del Estado. PALABRAS CRUZADAS ¿Normalizará las relaciones bilaterales la llegada del nuevo embajador de EE. UU. QUÉ MÁS QUISIERA ZAPATERO... UE no, que la llegada del embajador Aguirre no va a cambiar las cosas porque sí, qué más quisiera Zapatero que fuera tan fácil, aunque hace como que le importa un bledo que las relaciones con USA vayan regular tirando a mal; incluso su ministro de Exteriores declara, sin sonrojarse, que todo transcurre con normalidad. El embajador va a limar asperezas con toda seguridad, pero él solo no arregla el entuerto. Bush, y una gran parte del pueblo americano, quieren algo más que sonrisas del presidente español. La retirada de las tropas de Irak no es lo que les duele, o al menos no es lo que más les duele, sino que sangran por PILAR otras heridas: el famoso desfile en el que CERNUDA Zapatero no se levantó al pasar la bandera aún no lo han olvidado, y la prueba de lo que ha dolido el gesto es que la venta de los productos españoles ha caído en picado en ese país. Y encima las famosas declaraciones de Túnez, que siguen pasando factura. Y luego está el Departamento de Estado, que considera una agresión contra EE. UU. la política de Zapatero respecto a Cuba y Venezuela, política que tampoco nos hace amigos en la UE. Las cosas así, el embajador Aguirre tiene pocas posibilidades de enderezar nada si Zapatero se empeña en no moverse ni un milímetro de la línea actual. SUPONE UN BUEN PRIMER PASO UISIERA no confundir deseos con realidades: confío en que la llegada de un embajador nuevo, este cubano- norteamericano Eduardo Aguirre, sirva para mejorar ya las relaciones con los Estados Unidos. Aguirre no es su antecesor, que abandonó España sin haber aprendido a decir buenos días en nuestro idioma. Ni fue nombrado por haber financiado la campaña del presidente. Pienso que trabajará para acercar dos orillas que se han distanciado mucho. Por culpa, por cierto, de ambas partes (no, no le quito a Zapatero sus patentes méritos en el desastre) Pero ZP y sus muchachos han aprenFERNANDO dido modales, y Bush y los suyos ahora JÁUREGUI deben saber considerarnos no como satélites que dicen amén, sino como aliados valiosos que, por ejemplo, no preguntan adónde van los aviones que aquí aterrizan, repostan y despegan. Bush ha seleccionado con esmero a su nuevo representante aquí: origen cubano- -todos tenemos un antecesor que allá estuvo, vivió o murió. Hasta recuerdo a un tío lejano llamado como el embajador. En suma, es uno de los nuestros- Buena carrera, proximidad personal, vía Texas, con el mismísimo inquilino de la Casa Blanca. Bienvenido, míster señor Aguirre. Q Q ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate