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30 Internacional VIERNES 1 7 2005 ABC El Parlamento chipriota ratifica la Constitución europea b Chipre es el segundo país, des- pués de Letonia, que aprueba el Tratado Constitucional Europeo tras los resultados negativos cosechados en Francia y Holanda ABC NICOSIA. Chipre intentó aportar ayer una discreta dosis de vida al gigante moribundo en que se ha convertido la Constitución europea. El pequeño Estado mediterráneo se convirtió en el segundo país que ratifica el Tratado Constitucional, después de que Letonia hiciera lo propio, también por la vía parlamentaria, tras el inicio de la grave crisis del proyecto comunitario que significaron los noes registrados en Francia y Holanda. El resultado final de la votación no aportó ninguna sorpresa: 30 parlamentarios votaron a favor, 19 en contra y uno se abstuvo. Sólo los parlamentarios del Partido Comunista se opusieron al Tratado Constitucional, mientras que los dos grandes partidos, el opositor DICI (conservador) y el gobernante DIKO votaron a favor junto a otras formaciones minoritarias. El único voto en blanco correspondió al representante del partido ecologista. Gerhard Schröder rodeado de un grupo de monjes franciscanos, a quienes recibió ayer en su residencia oficial EPA Schröder argumenta en el Bundestag su incapacidad para gobernar Alemania El canciller se somete a una moción de confianza que espera perder b Las dudas sobre el abuso del Amenaza de bomba La sesión parlamentaria tuvo que ser interrumpida durante algo más de una hora a consecuencia de una amenaza de bomba, que a la postre resultó ser falsa. En el transcurso del debate parlamentario el líder del partido gobernante en la Cámara, Nikos Kleasus, destacó que con el sí a la Constitución Chipre podría dar un empujón al proceso europeo tras los resultados negativos en Francia y Holanda. La aprobación afecta únicamente a la población greco- chipriota (sur de la isla) después de que ésta rechazara en mayo de 2004 la propuesta de Naciones Unidas de unificar políticamente la isla en un solo Estado, moción que sí fue aprobada en la parte norte, ocupada por la población turco- chipriota. Pero difícilmente una aprobación parlamentaria en Chipre pueda influir en la intención de voto de los ciudadanos luxemburgueses, quienes acudirán a las urnas el próximo día 10 para pronunciarse sobre la Constitución, cuando la brecha entre la clase política y la ciudadanía es más visible que nunca en cuestiones europeas. Chipre se convierte en el undécimo país que aprueba el proyecto constitucional europeo, tras las ratificaciones de Austria, Alemania, Grecia, Hungría, Italia, Letonia, Lituania, Eslovaquia, Eslovenia y España, el único que lo ha hecho mediante consulta directa. procedimiento para adelantar elecciones ponen en entredicho tanto la operación de Schröder como la compleja legislación germana RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. El propio Schröder se abstendrá de votarse a sí mismo hoy, a la espera de hundir su gobierno de mayoría socialdemócrata. Suena atípico pero el canciller se propone así demostrar su incapacidad para gobernar y la perentoriedad de unas elecciones, aunque tendrá que poner mucho celo en ello pues ni siquiera para cesar las tiene todas consigo. Según la estrictamente equilibrada pero enjundiosa Ley Fundamental alemana, una cosa es que el canciller quiera disolver y convocar elecciones y otra es que pueda. Argumentando su propia incapacidad para gobernar, con los Estados federados y su Cámara Alta en contra, Schröder pretende perder una moción que ponga en marcha el mecanismo para convocar comicios. Esto no es de curso seguro pues la Constitución proscribe explícitamente el abuso de un adelanto por intereses particulares o de partido, y el hecho incuestionable es que SPD y Verdes poseen una mayoría suficiente en el Bundestag, como ventilan los medios. El diputado socialdemócrata Eckhard Barthel dice que la prueba es que en las últimas dos semanas la coalición ha seguido aprobando numerosas iniciativas legislativas. El dirigente verde Werner Schulz anuncia que recurrirá ante el Tribunal Constitucional en caso de prosperar una convocatoria de elecciones. Quien en realidad no parece tener el respaldo para gobernar es el propio Schröder y su ineficaz, amén de impopular, política de reformas, y así lo entienden sendos recursos sobre la legitimidad de la operación, presentados por diputados de la oposición y de su propio partido, así como numerosos ciudadanos: la pertinencia de convocar elecciones ha caído en las encuestas de Forsa de un 80 a un 54 por ciento. Sin embargo, una reunión del comité directivo de la coalición admitió ayer no tener un segundo plan, y dijo confiar en el beneplácito presidencial. El artículo 68 proclama sobre esta situación que si una moción de confianza no fuese apoyada por la mayoría el presidente federal, a propuesta del canciller, puede disolver el Bundestag dentro de un plazo de 21 días derecho sobreseído tan pronto como el Parlamento eligiese por mayoría otro canciller En este caso deben transcurrir 48 horas entre la moción y un nuevo voto De haber disolución de la Asamblea debe procederse a unas elecciones federales antes de 60 días, lo que hace adivinar la fecha probable de un 18 de septiembre para la convocatoria. Gerhard Schröder ha anunciado a los miembros de su Gobierno que él se abstendrá de votarse y ha sugerido que otros diputados tendrían que cooperar con el plan, lo que expertos constitucionales han calificado de manipulación. La mayoría de analistas y partidos entienden la salida electoral como necesaria para deshacer el bloqueo político, pero es de notar la posibilidad de que el presidente federal, Horst Köhler, encontrase injustificada la operación y se negara a disolver las cámaras, sobre todo ante el riesgo de que el Tribunal Constitucional de Karlsruhe lo desautorizara luego. Evitar la dimisión Esto dejaría a Schröder ante la incómoda situación de tener que proseguir gobernando, maltrecho tras declarar su incapacidad, o dimitir directamente, dejando paso como se ha especulado al presidente del SPD, Franz Müntefering, una expresa claudicación que Schröder ha querido evitar. Coincidentemente el Ministerio de Finanzas ha manifestado también su incapacidad por cuarto año consecutivo para cuadrar sus cuentas, y anuncia un déficit presupuestario de un 4 por ciento, de nuevo por encima del máximo aceptado por el pacto de Crecimiento y Estabilidad para la moneda común. El último presupuesto alcanzó el 3,6 por ciento del PIB y, al sumar un tercer año consecutivo de desequilibrio del gasto, Alemania sólo logró impedir una costosa sanción de la Comisión Europea al prometer que en 2005 retornaría a la disciplina fiscal consensuada en la Zona Euro La maniobra política está sometida al veredicto del presidente federal y del Tribunal Constitucional