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ABC VIERNES 1 7 2005 27 El canciller Schröder afronta hoy en el Bundestag alemán una moción de confianza que espera perder La presidencia británica de la UE arranca con malas perspectivas para España en materia presupuestaria Puñaladas en la marcha del orgullo gay J. C. JERUSALÉN. La marcha del orgullo gay en Jerusalén comenzó con una enorme polémica (el alcalde ultraortodoxo, Uri Lupoliansky, la prohibió y luego fue corregido por la Justicia) y acabó ayer entre puñaladas. Mientras miles de personas paseaban por las céntricas calles de la Ciudad Santa y disfrutaban de una tarde veraniega y festiva, un ultraortodoxo judío, con sus habituales vestimentas negras, burló las medidas de seguridad policiales y apuñaló con un gran cuchillo a un hombre y una mujer provocándoles heridas leves. Ambos fueron evacuados en ambulancia mientras el agresor era detenido. Ultraortodoxos judíos y nacionalistas extremistas contrarios a la inminente evacuación de la Franja de Gaza habían hecho frente común en Jerusalén para provocar a los manifestantes a su paso ante la Gran Sinagoga, con pancartas con lemas como la homosexualidad no es normal los enfermos deben estar en el hospital y bienvenidos a Sodoma Las imágenes de adolescentes judíos lanzando piedras contra el cuerpo inerte de un palestino en Gaza han dado la vuelta al mundo. Dos periodistas israelíes le salvaron la vida Crónica de un linchamiento anunciado POR J. CIERCO mando al nuevo Gobierno de Beirut a desplegar sus tropas en esa región y evitar los ataques esporádicos pero dañinos de la guerrilla fundamentalista apoyada por Irán y Siria. Y como telón de fondo de este agitado panorama, la reivindicación lanzada desde Nablus por las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa sobre el secuestro y asesinato de dos soldados israelíes. El Tsahal negó los hechos, que fueron aireados por distintos medios de comunicación palestinos y árabes. El paso de las horas, por suerte, no confirmó lo que hubiera sido la guinda, amarga y empachosa, de unos sucesos múltiples que auguran días difíciles en una región con demasiados frentes abiertos y heridas sin cicatrizar. JERUSALÉN. Mahoma es un cerdo La pintada en un muro del barrio palestino de Al Mawasi, escrita por jóvenes judíos refugiados en un edificio semiderruido de los asentamientos de Gaza, desató la madre de todas las tormentas de piedras. Jóvenes palestinos enfurecidos por la afrenta, contra jóvenes y adolescentes judíos desquiciados, simpatizantes del partido ilegal Kaj. Las piedras volaban en una y otra dirección, con los soldados israelíes renuentes a intervenir más allá de unos disparos al aire, de unas amenazas demasiado encubiertas. De pronto, Jaled al- Astal, chaval palestino de 16 años, queda arrinconado. La lluvia de piedras le impide avanzar o retroceder. Varias de ellas impactan en su cara, en su cabeza, en su cuerpo. Jaled cae inconsciente sin que un médico militar pueda acercarse lo suficiente para ayudarle, víctima también de las pedradas de los jóvenes judíos. Un soldado hebreo intenta en la medida de lo posible proteger al adolescente palestino pero no puede mover su cuerpo más allá de unos metros. Entonces, cinco jóvenes israelíes entran a saco y a menos de un metro de distancia comienzan a tirar piedra tras piedra contra Jaled al- Astal. Un soldado israelí trata de proteger a Jaled al- Astal de los colonos mador a un lado y se lanzan bajo la lluvia de piedras al rescate del joven palestino, con riesgo para sus propias vidas. Los palestinos que siguen desde la distancia los hechos creen que los periodistas se llevan el cuerpo de su amigo y la emprenden también a pedradas contra ellos hasta que, por fin, comprueban que lo que querían era salvar su vida. EPA Imágenes dantescas en televisión Varias golpean su cabeza que se mueve al ritmo de los impactos, en unas dantescas imágenes grabadas por varios cámaras israelíes y emitidas más tarde, para vergüenza propia y ajena, en los telediarios locales e internacionales. Dos periodistas hebreos que presencian toda la secuencia de barbarie, Itzik Saban, del diario Yedioth Ajronoth, y Nir Hassen, del Haaretz, toman partido. Dejan su uniforme de infor- Jaled al- Astal, un chaval palestino de 16 años, estuvo a punto de morir apedreado Sharón denuncia estos actos de barbarie y exige detenciones Conocedor de los incidentes, espectador de los mismos por televisión, Ariel Sharón denunció ayer estos actos de barbarie y ordenó a su ministro de Defensa, Shaúl Mofaz, la detención de los culpables. Justo el mismo día en que el Ejército israelí anunciaba el arresto de Wasam Ali Radi, un policía palestino que participó en octubre de 2000 en el brutal y salvaje linchamiento de dos reservistas israelíes perdidos en Ramala. Aquellas imágenes también dieron la vuelta al mundo y cambiaron el signo y las simpatías de la Intifada. Las de Gaza asquearon pero no sorprendieron a algunos. Yossi Sarid, diputado del partido Meretz, sentenció con su habitual sabiduría después de dos semanas denunciando la inacción militar contra los extremistas judíos atrincherados en la Franja mediterránea: No es más que la crónica de un linchamiento anunciado