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ABC JUEVES 30 6 2005 Opinión 7 sa- -continua luchando para poder obtener los fondos requeridos. La alimentación, junto con la educación, representa la primera línea de defensa contra el sida. Las investigaciones indican que las personas que se encuentran bien nutridas tienden a tomar las medicinas prescritas; también se sienten mejor y trabajan por más tiempo. Todo ello, unido al paulatino incremento en la disponibilidad, a mejor precio, de la terapia antirretroviral, podría lograr mejoras sustanciales en la lucha contra esta terrible pandemia. Uno de cada tres africanos- -con o sin VIH- -está desnutrido. El VIH produce más hambre, acabando con la energía necesaria que las personas necesitan para atender los cultivos o generar ingresos. Al atacar primero a los cabezas de familia, el virus consigue minar el estado nutricional de familias y comunidades enteras, lanzándolas a una espiral de indigencia que, a su vez, empuja a algunos hacia actividades tales como la prostitución, exponiéndoles a un riesgo aún mayor de infección. El sida, junto con la sequía y las dificultades económicas, está reduciendo la capacidad de regiones enteras para producir sus propios alimentos, como es el caso en el sur de África. LA ESPUMA DE LOS DÍAS HABLANDO CON IMAZ ACE diez años dije en una entrevista que no soy partidario de un estado vasco, y hoy sigo pensando lo mismo Quien se expresaba así, semanas antes de las elecciones vascas, no es un desertor, desencantado, de las filas nacionalistas, sino el propio presidente del PNV, Josu Jon Imaz. El líder del nacionalismo vasco quería despejar, con el recuerdo de esta convicción, la sospecha de que, bajo la explicación oficial de que el plan Ibarretxe no es un proyecto separatista, sino una propuesta para quedarnos se escondía en realidad un propósito de separación por etapas; es decir, de quedarse, pero por ahora Lo negaba Imaz con tres argumenEDUARDO tos: el sentido común SAN MARTÍN la constatación de que el concepto de estatalidad está sufriendo un proceso de relativización en el mundo actual; y la certeza de que nuestros hijos ya no hablarán de estas cosas Y recordaba las viejas polémicas dentro del nacionalismo vasco sobre el independentismo y la estatalidad, en ambos casos resueltas a favor del pragmatismo. En la misma oportunidad, el presidente del PNV se afanaba en ahuyentar el fantasma de una declaración unilateral de secesión, que el plan Ibarretxe hacía posible mediante una combinación de su preámbulo y del artículo 13, y se remontaba a los pactos de la Corona con el señorío de Vizcaya para defender el carácter pactista de los vascos. Admitía, por otra parte, que las fuerzas políticas vascas no se desenvolvían en condiciones de igualdad, aunque el trabajo institucional de los diferentes partidos podía realizarse, según su opinión, en condiciones de casi normalidad De entonces acá, el dirigente nacionalista ha sido rescatado de esta última filigrana argumental por el indulto parcial de ETA a los políticos amenazados. Y concluimos. Decía Imaz entonces que por ausencia de violencia no puede entenderse simplemente que ETA deje de matar, sino que tiene que significar una renuncia a las armas total y definitiva, una desaparición irreversible de la organización terrorista. ¿Un Imaz real o un producto de marketing político en tiempos de zozobra? La conversación que se reproduce tuvo lugar coincidiendo con la discusión del plan Ibarretxe en el Congreso. Y sospecho que un diálogo similar, con el interlocutor apropiado, debe de estar en el origen de las ensoñaciones por las que los socialistas han transitado desde las elecciones vascas hasta la formación del nuevo gobierno. Hoy, adivinar las intenciones de Imaz vale para bien poco. El sector duro de su partido le robó la cartera en el último minuto e impidió que los socialistas, con la anuencia del propio Imaz, facilitaran la elección de Ibarretxe. Es lo que sucede cuando se diseñan estrategias con el ojo puesto en las querellas internas del adversario: que no siempre gana aquel por quien se apuesta. ¿Y mañana? Mañana a lo mejor es tarde. H mayor posibilidad de éxito cuando las enfermos están mejor alimentados, pero la mayoría de los treinta millones de personas enfermas de sida en África ni siquiera cuentan con los nutrientes básicos requeridos por un ser humano para vivir una vida sana; aún menos para poder contrarrestar la tuberculosis y otras infecciones oportunistas que los acechan. Los gobiernos no han asumido la responsabilidad de asegurar la nutrición en sus programas y políticas sobre sida. Este hecho se observa con mayor claridad en los países de la región sur de África, donde la ONU y las ONGs se esfuerzan por satisfacer las tremendas necesidades alimentarias de la gente. El Programa Mundial de Alimentos- -desde hace tiempo uno de los principales impulsores de esta cau- La pandemia también está destruyendo el sistema de salud, matando a doctores y enfermeras a un ritmo que sobrepasa la capacidad de nuestras sociedades para crear y entrenar a nuevo personal médico. Incluso antes de la crisis, muchos de los países en desarrollo no contaban con los recursos necesarios para proporcionar una adecuada atención médica a sus ciudadanos. Ahora, con una de cada cuatro personas infectadas por VIH en los países más afectados, muchos de estos sistemas de salud están al borde del colapso. Resulta tentador dirigir todas nuestras energías sólo hacia el tratamiento, pero el sida ataca en muchos frentes. Aquellos que reciben medicamentos también deben recibir una buena alimentación. Las dietas adecuadas también pueden ayudar a las personas a mantenerse saludables más tiempo. Ni Terri Schiavo ni los millones de africanos desnutridos con VIH han tenido voz ni voto en las decisiones que se toman lejos de sus camas, aun cuando estas decisiones representen la diferencia entre la vida y la muerte. Al menos en el caso de Terri Schiavo, sí había alternativas, mientras que una nación entera, junto con la mayor parte del mundo, se involucró en un debate que al final otorgó un enorme valor a una vida individual. ¿Cuándo va a tener el mismo valor la vida de un africano pobre con sida? PALABRAS CRUZADAS ¿Le parece aceptable el término nación para Galicia, como quiere Quintana? ESPAÑA ES UNA NACIÓN OTRA DE SEMÁNTICA P UES no. Pues no porque no estamos ante una cuestión semántica, sino de concepto, y nación es algo más que una palabrita de seis letritas que empieza por n. Nación es soberanía, es país, es territorio. Nación es algo que une y que en ningún caso separa; nación es un todo, es una identidad, es un Estado. España es una nación, no sólo porque así lo dice la Constitución sino porque cuenta con todos los ingredientes para serlo. Entre esos ingredientes están la pluralidad, la diversidad, las distintas culturas y lenguas. Los ponentes de la Constitución sabían muy bien qué significaba nación y por qué España era una nación con PILAR diecisiete comunidades o nacionalidaCERNUDA des. Que un puñado de nacionalistas radicales traten de echar un pulso a esa Constitución no pueden admitirlo quienes respetan esa Carta que con tanta generosidad redactaron unos españoles que renunciaron a mucho por el bien de todos. Y no pueden admitirlo quienes tienen sentido del Estado. Y de la Nación. Que no nos vengan con gaitas los que se burlan de España y bailan el agua a Zapatero ofreciéndole las mieles de hacerse con distintos gobiernos regionales. Un presidente de cuerpo entero no puede ceder ni dejarse chantajear por quienes desprecian a España. M E pasa en esto igual que con los matrimonios de los homosexuales. No me parece mal llamar matrimonio a estas uniones, ni me rasgo las vestiduras por emplear nación para referirse a Cataluña, Galicia, el País Vasco o la Comunidad Valenciana, si se quiere. Lo importante no son las palabras- -al fin y al cabo, nos inventamos ya lo de nacionalidades y hablamos con naturalidad de País Vasco o Países valencianos el diccionario se puede modificar- sino los contenidos. No me escandaliza que Anxo Quintana reivindique el término nación sino que pida que le paguemos 21.000 FERNANDO millones de euros a cuenta de no sé JÁUREGUI qué deuda histórica. Nos romperán, si nos dejamos, los dineros; no las palabras, si sabemos evitar que las palabras escondan realidades inaceptables. Somos nación de naciones y eso, mirado desde la botella medio llena, engrandece a España. Pero, claro, hay que mantener el término España eso, ante todo. Sé que lo que digo es impopular, pero no podemos, ni debemos, dejarnos ganar por los alarmismos innecesarios: las palabras son importantes, pero no merecen ni siquiera una guerra dialéctica. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate