Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
32 Internacional MIÉRCOLES 29 6 2005 ABC Apremiante cuestación de Alexandra Hildebrandt para conservar la memoria de los que cayeron abatidos por las balas de los Vopos de la RDA al pie del muro de la vergüenza Por las víctimas del muro de Berlín TEXTO: RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL. FOTO: AFP BERLÍN. Un aparcamiento junto al emblemático Checkpoint Charlie es el lugar que recuerda a los 1.067 caídos ante el muro de Berlín. Es poca cosa, un pedazo de muro, unas cruces de madera y sus tablillas, pero en pleno centro de Berlín la parcela vale un potosí. Mas ¿cuánto cuesta la memoria? se pregunta Alexandra Hildebrandt. El llamado Memorial de la libertad tendrá que desaparecer al final de la semana bajo las excavadoras si Hildebrandt no recolecta los 36 millones de euros que vale el solar. El 4 de julio, ¡el día de la independencia americana! termina el plazo, subraya apelando a los sentimientos de empresarios estadounidenses esta infatigable madre de la memoria que regenta el museo Haus am Checkpoint Charlie: El sargento americano Pool, 21 años, salvó aquí la vida al célebre jinete de la RDA Michael Meyer cuando escapaba rememora Hildebrandt, Meyer lo tenía todo aquí, menos la libertad Era la noche del 13 de septiembre de 1964 y había pasado ya bajo el alambre de espino cuando fue sorprendido y le dispararon. Ocho balas lo alcanzaron y quedó prendido en los alambres, los Guardias del Pueblo (Vopos) corrieron hacia él pero otro tanto hizo Pool mientras gritaba como un energúmeno: es nuestro, es nuestro y lograba arrojarle una cuerda y arrastrarlo: A este lado de la línea blanca dice Hildebrandt, nadie parece recordar ya lo que esta línea significó para muchos El muro que cayó hace 15 años y parece haber desaparecido por completo en el nuevo, desenfadado y amnésico Berlín, cortó 97 calles a lo largo de sus 107 kms de largo y estaba formado por segmentos de hormigón de 4 metros de altura, topado por un tubo de mortero. Ante él se extendía una zona iluminada llamada de la muerte donde se disparaba sin avisar, bordeada por una trinchera para evitar que irrumpieran vehículos y un camino por el que transitaban patrullas con perros, torres de vigilancia y casamatas y un segundo muro interior. El actual gobierno de izquierda de la capital apoyó el proyecto del Grupo 13 de Agosto, viéndolo una manifestación cultural pero hay crecientes indicios de una tendencia a desembarazarse del peso de la memoria, en una ciudad con tanta y tan mala, y por otro lado la finca de la calle Friedrich con la Alexandra Hildebrandt, promotora del monumento a los 1.067 caídos en el muro Kochstrasse cuesta un dinero y es de la Banca Hamm. Pero éste lugar no tiene precio insiste Hildebrandt, mientras rumores empiezan a acusarla de obsesiva, de no ser berlinesa y de imitar al monumento a los judíos. mo en morir en el intento, apenas seis meses antes de la caída del muro. Su ejecutor, Ingo Heinrich, fue condenado con la democracia a dos años de condicional. Entre Fechter y Gueffroy cayeron más de un millar en distintos puntos de la línea divisoria. El paso de control Charlie seguía al Alpha en Helmsted, y al Bravo en Dreilinden, pero era el único por el que podían pasar extranjeros. Aquí se encararon los carros americanos con los soviéticos durante 11 horas del 27 al 28 de octubre de 1961, en defensa del estatuto de Berlín Aquí se jugaba el trasfondo de la crisis de los misiles de Cuba, pero finalmente la realpolitik entendería que Berlín no merecía una III Guerra Mundial. El muro pasó a encubrir la propia debilidad de la RDA, pero para las potencias fue la aceptación de un equilibrio: EE. UU. renunció a la represalia masiva y Moscú aceptó sentarse a hablar de desarme. El muro ayudó a definir los bloques, dice la historiadora Birgit Frech. Con nombre y apellidos Estas cruces son vidas con nombre y apellidos La tablilla dedicada al albañil Peter Fechter dice que se desangró aquí hasta morir, con 18 años, sin llegar a saltar el muro. Fue el primero. Acribillado por tiradores del Ejército Popular, cayó del lado oriental cuenta Helmut Kistler, se vació lentamente sobre el suelo sin que desde el Este nadie lo socorriese ni desde el Oeste pudiera hacerse nada Era la noche del 17 de agosto de 1962 y en otro universo, en el Tower Ballroom de New Brighton, Ringo Starr sustituía a Pete Best en la batería de los Beatles. Al otro lado del Atlántico, Marilyn Monroe aparecía en la portada de Time. Chris Gueffroy, de 20 años, fue el últi- La muralla que cayó hace 15 años parece haber desaparecido en el nuevo, desenfadado y amnésico Berlín