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24 MARTES 28 6 2005 ABC Internacional La rebelión contra la evacuación de la Franja de Gaza estalla antes de tiempo en Israel Miles de automovilistas paran durante quince minutos sus coches contra Ariel Sharón b Primeras grietas en el Ejército La guerra de los colores Cintas naranjas que cuelgan de las antenas de los coches, de sus retrovisores. Gorras naranjas que tocan las cabezas de decenas de jóvenes que reparten las cintas en los semáforos, en los cruces de carreteras. Camisetas naranjas que visten quienes recogen las cintas. La ola naranja, color que simboliza la oposición al plan de desconexión de Gaza, ahoga distintas ciudades de Israel, sobre todo Jerusalén. Hasta dos millones de cintas ya se han repartido. Frente al naranja estridente, el azul y blanco de la bandera de Israel. Colores menos llamativos que han tomado como propios aquellos que siendo más parecen muchos menos, aquellos que apoyan la evacuación de Gaza como paso imprescindible para quizás, algún día, alcanzar la paz con los palestinos, aquellos que no quieren sacrificar a sus soldados y la economía del país por mantener a 8.000 colonos judíos en la Franja mediterránea. de Israel: una docena de soldados sancionada por negarse a demoler las primeras construcciones en Gaza el domingo JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Primero se dieron la mano hasta llegar desde Gush Katif, en el corazón de Gaza, hasta el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén. Más tarde rodearon el Parlamento mientras los diputados israelíes aprobaban el Plan de Desenganche de Ariel Sharón. No se arredraron tampoco ante las derrotas políticas y judiciales y vistieron las calles y los coches de Israel de naranja. Llamaron a sus seguidores a manifestaciones multitudinarias en sus colonias de la Franja; en las plazas de las principales ciudades del país; en los cementerios nunca vacíos, ni siquiera en tiempos malditos de tregua. Ayer dieron su penúltimo paso al frente y detuvieron sus vehículos en las calzadas de las arterias de Israel para hacer pensar dos veces a sus conciudadanos sobre la rendición, la traición, la huida de Gaza, cada uno de ellos lo llama de un modo distinto, siempre con el terrorismo palestino como telón de fondo. Centenares, miles de conductores (40.000 según los organizadores de la protesta) detuvieron durante 15 minutos sus coches en muchos rincones del país bajo el lema Frena, tenemos que volver a pensarlo para no dejar de llamar la atención, no han dejado de hacerlo en las últimas semanas, sobre las intenciones del actual primer ministro hebreo, antiguo arquitecto de dicha colonización de Gaza y, por supuesto, de Cisjordania, de donde salvo de los cuatro asentamientos aislados del norte no se va a mover un pie. El gesto, simbólico como tantos otros, naranja como todos los de los opositores a la evacuación, con desigual seguimiento según en qué localidades, con presencia de tantos niños como hijos tienen los colonos, cobró si cabe mayor repercusión por los últimos acontecimientos vividos en Gaza, ya sobre el terreno que debe ser evacuado a partir del 15 de agosto, donde la rebelión, para sorpresa del Ejército, para desgaste de Sharón, ha comenzado antes de tiempo. De incrementarse las protestas, la oposición política cree todavía posible parar los pies al primer ministro No fueron pocos los que, al detener sus coches, al pensarlo dos veces, se acordaron de lo sucedido la víspera en Gush Katif, rebobinaron esas imágenes retransmitidas casi en directo por las televisiones locales en las que soldados judíos luchaban contra colonos judíos para expulsarles de una tierra prometida para muchos judíos, de ese Gran Israel que ya no podrá contar con una franja ocupada durante casi tres décadas. Policías israelíes forcejean con un ultraortodoxo que bloqueaba una calle con su hijo en el coche de bebé. en el marco de las protestas contra la retirada de Gaza mientos que ni prestaron atención a los agentes. Se les aparecía Avi Bieber, joven soldado de 19 años de edad, convertido en el primer símbolo de carne y hueso de la evacuación, de la desconexión, del desenganche, que aquí también hay sitio para muchos sinónimos. Pese a su protagonismo, no fue Avi Bieber el único en dar la particular nota el domingo en plena faena militar. Según reveló ayer en su edición electrónica el diario hebreo, Yedioth Ajronoth, otros doce soldados han sido sancionados por sus superiores por negarse a obedecer también las órdenes en un principio, aunque luego accedieran a ponerlas en práctica y por anunciar que, en el futuro, rechazarían participar en este tipo de operaciones. Todos adoptaron la sentencia de Bieber como propia: Un judío no expulsa a otro judío y varios denunciaron haber sido engañados por sus mandos, que no les informaron de la misión hasta minutos antes de llegar a Neve Dekalim, el principal asentamiento judío de la Franja de Gaza. Mientras los arcenes de muchas arterias de Israel se poblaban de coches no averiados precisamente (a las siete y diez de la tarde dio al fin el Consejo de AP Multas a discreción Agentes de Policía les despertaron de golpe de tan profundos pensamientos, puesto que en algunas zonas, dada la aglomeración de vehículos detenidos mucho más de esos 15 minutos en principio apuntados, se tuvieron que poner multas de tráfico para hacer reaccionar a los manifestantes. No tuvieron demasiado éxito. Algunos estaban tan absortos en sus pensa- Asentamientos de Gaza, y Judea Samaria, la orden de poner fin a tanto pensamiento impuro) mientras muchos israelíes agitaban simbólicamente sus neuronas detente un minuto, piensa un minuto mientras por las grietas del Ejército, cada vez más evidentes, asoma ya el líquido elemento de la desobediencia, en Gaza, sobre el mismo terreno que será pisoteado por unos y otros a partir del 15 de agosto; sobre la misma tierra en la que el domingo ya se contaron veinte heridos, una decena de cada bando, y en siete semanas podrían contarse muchos más y mucho más graves; los más rebeldes, los más extremistas, los más ultranacionalistas de los colonos, volvieron a atrincherarse en las posiciones demolidas horas antes por el Cuerpo de Ingenieros, sobre las que levantaron un asentamiento salvaje e ilegal, todos lo son según la legislación internacional pero algunos incluso más por ser contrarios a las leyes israelíes. Y mañana más. Esta vez no se contentarán con parar sus coches en los arcenes y pensar. Esta vez amenazan con bloquear las carreteras y parar la vida de Israel, que mucho antes de lo previsto encoge la respiración.