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ABC MARTES 28 6 2005 Nacional 13 EL RECUENTO DEL VOTO EMIGRANTE EN PONTEVEDRA Decenas de funcionarios, jueces y periodistas y una legión de nerviosos apoderados y asesores jurídicos de los partidos convirtieron ayer la Junta Electoral de Pontevedra en un caos. Cuatro años de poder en Galicia estaban en juego Un frenético escrutinio bajo lupa TEXTO: JOSÉ LUIS JIMÉNEZ PONTEVEDRA. La señorial Pontevedra, y con ella toda Galicia, se despertó ayer con la mirada puesta en la Junta Electoral Provincial donde se escrutó el voto de la emigración, decisivo para el futuro gobierno. En los alrededores del ojo del huracán, el bullicio del medio centenar de periodistas acreditados, un auténtico tropel ante la primera instantánea de la mañana, que se producía a las siete y veinte, con la llegada a las dependencias judiciales de la última furgoneta de correos, apenas 40 minutos antes del cierre del plazo. Los primeros cafés entre la prensa se interrumpían poco después de nuevo con la llegada de Federico Trillo y la brigada judicial del PP a su sede provincial, en la acera de enfrente de la Audiencia. El ex ministro de Defensa llegó acompañado de media docena de colaboradores y asesores jurídicos, el coordinador de campaña de los populares, Xosé Crespo, y el presidente provincial del partido, Rafael Louzán. La legión de juristas entró en el juzgado- -maleta de cuero en una mano, código electoral en la otra- -con puntualidad británica. Exactamente las ocho de la mañana. Uno de los sobres con el voto de los AFP emigrantes escrutados ayer se concentra en la sala lleva a Trillo a quedarse en mangas de camisa. Se ausenta para apurar algún cigarro, haciendo caso omiso a la prohibición. No es la excepción. En el vestíbulo de la Audiencia Provincial las columnas de humo delatan los corrillos. Muy pronto se produce el primer conflicto, a cuenta de la decisión de no considerar como voto (ni siquiera nulo) todo sobre sin matasellos de origen pero con registro de Barajas posterior al 18 de junio. Son más de 5.000 sufragios, que justifican la tormenta jurídica y política. El ejército del PSOE El PSOE tampoco se hizo de rogar en exceso. Al frente de la comitiva de abogados socialistas estaba su secretario de organización en Galicia, Ricardo Varela, arropado por una treintena de apoderados y dirigentes provinciales. Los últimos en llegar, quizás porque son los que menos se jugaban en el recuento, fueron los nacionalistas gallegos, con el diputado Guillerme Vázquez al frente. La habitualmente solemne sala de vistas número 1 fue durante toda la mañana lo más parecido al camarote de los hermanos Marx. Más de un centenar de funcionarios, representantes de la junta electoral, apoderados, abogados, guardia civil, cámaras y redactores peleándose en apenas cien metros cuadrados. El caos inicial dio paso al comienzo del lento proceso del escrutinio, pasadas las 8.15 horas. Sobre la mesa, 35.562 votos procedentes del correo, a los que habrá que sumar más adelante los recibidos a través de la valija diplomática. El recuento se convirtió en una especie de ritual. En la cabecera de la sala, los representantes de la Junta Electoral autorizaban con gesto solemne el vaciado de las sacas, los sobres se contaban y abrían con un artilugio automático. Acto seguido, se entregaban a los funcionarios de la mesa central, que inspeccionaban el contenido de los mismos: en su interior debía constatarse obligatoriamente la certificación censal del elector, así como el sobre con la papeleta de voto. De faltar alguno de los dos requisitos, o de introducirse la papeleta sin el pertinente so- El café, que no falte Una vista de la sala de la Audiencia donde se realizó el proceso bre, el voto es nulo. Pero, entremezclados con los sufragios, también algunas sorpresas: Hemos llegado a encontrarnos cartas de los emigrantes, algunos pidiendo ayuda, como el caso de unos argentinos comentan los funcionarios encargados de esta tarea. Sobre y tarjeta censal pasan a las mesas laterales donde, ayudados de un lápiz óptico y un ordenador, otros grupos de empleados identifican al votante. Si los datos son correctos, se introduce su papeleta en una urna. Sin embargo, ni siquiera la ayuda informática lograba superar la tensión y los propios integrantes de las mesas reconocían que vamos más lentos que hace cuatro años Para colmo un apagón en la sala cuando apenas ha pasado una hora de recuento paraliza una parte del proceso. Ha sido Louzán- -que mataba los nervios colgado al teléfono móvil- que ha tropezado con el cable murmuran entre risas por los pasillos los apoderados nacionalistas. Las anécdotas se suceden dentro y MIGUEL MUÑIZ fuera de la Audiencia. Un espontáneo ataviado con una máscara y una toga se ha plantado a la entrada de los juzgados portando una significativa pancarta: Sólo falta que vote la Santa Compaña Presencia testimonial de quienes consideran que los votos de los de fuera no deben cambiar la decisión de los gallegos de aquí El calor que genera la multitud que La solemne sala de vistas de la Audiencia fue todo el día lo más parecido al camarote de los hermanos Marx Para complicarlo todo, un apagón en la sala cuando se llevaba una hora de validación de votos paró el proceso Mientras unos y otros pelean con los jueces, el escrutinio continúa con curiosidades en las mesas. Hay quien aprovecha para saludar a mi familia y a toda Silleda o familiares que para denunciar las lagunas del sistema electoral postean únicamente la tarjeta censal con la palabra fallecido Los hay también despistados, que han incluido la papeleta sin el pertinente sobre. No obsante, y en cumplimiento del estricto Estatuto del Funcionario a las 11 hay una pausa para el pertinente café. Mientras, la sala se cierra a cal y canto. A la hora de comer, manga ancha para funcionarios y periodistas. Dos horas y cuarto de relax, hasta que a las cuatro y media hay regreso al tajo. Cansado del constante bullicio en su sala, el presidente de la Junta Electoral, Antonio Beregüa, ordena que cada partido tenga únicamente cinco apoderados en el recuento; el resto, al vestíbulo. Cinco de la tarde, y ya no quedan sobres en las sacas. Las urnas vuelven a estar llenas y los más optimistas señalan que a partir de las seis puede comenzar el escrutinio real. Vana esperaza. El recuento no comenzó hasta poco antes de las ocho y media.