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6 Opinión MARTES 28 6 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JUERGEN B. DONGES DIRECTOR DEL INSTITUTO DE POLÍTICA ECONÓMICA DE COLONIA UN PARTIDO DE CLAUSURA N viejo paisano y veterano colega en la prensa gallega me telefonea, ignoro si por cuenta propia o ajena, para explorar, si es que llegaran a producirse, los efectos mediáticos de un pacto entre algunos disidentes del PP y los socialistas de Emilio Pérez Touriño Confieso mi sorpresa. Aun en el secreto de la miseria de la condición humana a los clásicos nos queda la consideración de las formas, y, mírese como se quiera, la hipótesis de que, mientras en Pontevedra se cuentan los votos de los residentes ausentes, haya esforzados- -poco importa el bando- -trabajando a favor de su propio futuro de poder y en contra de la sigla que les sostiene resulta obsceno. M. MARTÍN Mucho. FERRAND Luego, cuando los votos estén contados, caben los ejercicios de cintura, y aun así sigue vigente por una legislatura el contrato fáctico suscrito por los candidatos de cada lista con los electores de cada circunscripción. Otra cosa es lo que, con oportunidad y lucidez, apuntaba este pasado domingo en la Tercera de ABC José Antonio Zarzalejos. ¿Por qué el PP, con Fraga en su cabeza galaica, no puede explorar alguna modalidad de entendimiento o pacto con el BNG antes de retirarse, si las circunstancias lo exigen, a sus cuarteles de invierno? ¿Sólo los socialistas pueden llegar a puntos de concordia con una formación, como el Bloque, que es todo un catálogo de ideas y posiciones políticas? Según nos va enseñando la perspectiva del tiempo, sabia maestra, el peor servicio que, entre muchos excelentes, le hizo José María Aznar al PP fue el de convertirlo, a lo largo de su segunda legislatura, en un partido de clausura, contemplador de su propio ombligo, sin más vistas al exterior queaquellas que exigen escala enWashington y sin otras relaciones en el interior que con los idénticos. Así se ha ido adelgazando un cuerpo político que, por sus frutos, estaba llamado a un mayor tiempo de gobierno. A esa parte de la herencia aznarita debe renunciar Mariano Rajoy para comportarse según las tradiciones de su pueblo natal, las notas de su carácter y la cortesía conservadora a llevarse bien y en concordia con todos cuantos se dejen. El recuento de los votos emigrantes no cierra el proceso electoral en curso. Para el PSOE, obligado por una realidad numérica, se abre un tiempo de negociaciones y acuerdos; pero, aun en el supuesto de una renovada mayoría- -que hasta el final de los recursos nadie es dichoso- ¿no debiera Rajoy salir del claustro en que le encerraron las costumbres de su predecesor y hablar con los demás? El encerrarse en el monopolio de la oposición y, entre dos sesiones consecutivas de maitines, no hablar ni con ajenos ni con diferentes es una forma patológica de vivir el pluralismo que marca el tiempo y refleja la sociedad. Con mayoría absoluta o relativa, que la distancia tiene decimales, el PP podría gobernar en Galicia. Pagando el precio de la diferencia, claro está. U CÓMO FOMENTAR LA INNOVACIÓN TECNOLÓGICA El autor aborda en su artículo la necesidad de que los países de la UE cumplan la Agenda de Lisboa e inviertan en innovación tecnológica, asignatura pendiente que sólo dos países miembros, Suecia y Finlandia, han aprobado hasta el momento L revisar la Agenda de Lisboa, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se han comprometido a impulsar la innovación tecnológica con el fin de aumentar el potencial de crecimiento económico y creación de empleo, de mejorar la competitividad internacional de las empresas y de acortar distancias frente a Estados Unidos. Como condición indispensable, los mandatarios promulgan el aumento de la dotación de recursos (públicos y privados) a actividades de investigación, desarrollo e innovación. Está previsto incrementarla hasta un 3 por ciento del PIB comunitario en 2010. Actualmente, la media de la UE- 15 está en el 1,9 por ciento, y en España en el 0,9. El esfuerzo requerido para avanzar en este campo es, por consiguiente, enorme en casi todos los países miembros. Sólo Suecia (4,3 por ciento) y Finlandia (3,5) tienen los deberes ya hechos. Por loable que sea este objetivo, conviene que los gobiernos no pierdan el norte. El problema básico es el de la información. ¿Cuáles son las actividades prometedoras de futuro? ¿Qué medidas de fomento son las más adecuadas? ¿Cómo dosificarlas? Las autoridades responsables no pueden manejar adecuadamente este problema, porque no están dotadas de una sabiduría sobrehumana. El Estado solamente dispone de información fidedigna si de su propia demanda de productos de alta tecnología se trata y el coste no cuenta (por ejemplo, en defensa militar y en la aeronáutica) Por lo A demás, el futuro siempre es incierto y el proceso económico y tecnológico está en constante evolución. En consonancia con la teoría del gran economista austriaco Friedrich von Hayek, premio Nobel de Economía de 1974, podríamos decir que la administración públicapecaría de arrogancia científica si pretendiera diseñar detalladamente el futuro tecnológico. Si, no obstante, admitimos que los gobiernos tomen parte activa en los avances tecnológicos generados por las empresas, hay que ser muy escrupuloso en el momento de discutir qué es lo que el Estado puede hacer y qué es lo que debe dejar de hacer. Los criterios indispensables son: la eficiencia en la asignación de los factores productivos, la eficacia en cuanto al logro de los objetivos establecidos y la capacidad financiera en los presupuestos del Estado. Entre otras cosas, es conveniente darle prioridad a un apoyo público que sea indirecto es decir, orientado hacia la actividad empresarial en I+ D +i en general, sobre uno que es directo y está vinculado a proyectos de innovación concretos. Los políticos son propensos a la promoción directa. Pero este método adolece del grave problema de la información. Además, suele estar sesgado a favor de las grandes empresas, y se hace normalmente sobre criterios técnicos, no económicos, con la consecuencia de que los ingenieros y técnicos pueden olvidarse de los costes. Entonces el Estado tiene -Me juego la candidatura olímpica, y tú hablando con ETA. ¿Qué negocias, José Luis: la paz o coches- bomba sin muertos?