Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
40 Madrid LUNES 27 6 2005 ABC El calor fue soportado gracias a los humidificadores instalados por la calle Un niño practica béisbol en la zona de deportes olímpicos junto a Plaza Castilla La Fiesta del Niño regresó en su XXIV edición a la calle de Bravo Murillo. El intenso calor veraniego no impidió que casi 100.000 niños recorrieran las gimkanas, las pistas de deportes, y las decenas de juegos que se instalaron, incluso un karaoke Una marea de niños tomó el asfalto TEXTO: MIGUEL DOMINGO GARCÍA FOTOS: IGNACIO GIL MADRID. Hizo calor, mucho calor. Pero eso no fue impedimento (hubo humidificadores de agua) para que cientos de miles de pequeños, y sus padres, tomaran en la tarde de ayer la calle de Bravo Murillo en la tradicional Fiesta del Niño ya por su XXIV edición, organizada por la Junta Municipal de Tetuán en colaboración con asociaciones lúdicas, ONG y las federaciones de casi todos los deportes olímpicos. La fiesta se inventó en 1982 como una pequeña verbena del barrio de Tetuán, pero año tras año fue creciendo hasta ocupar los tres kilómetros de calle que ayer se llenaron niños, convirtiéndose en la mayor fiesta infantil de Madrid después de la cabalgata de los Reyes Magos. Para este año se esperaban nada menos que 250.000 personas, entre niños y mayores, que fueron llegando desde las cinco de la tarde hasta las nueve, cuando terminó la velada. En la calle no faltó de nada, y a juzgar por la concurrencia, tampoco faltó casi nadie: gimkanas, castillos hinchables, talleres y un sinfín de juegos en las que desfogar las energías, pero so- El tirachinas gigante atrajo a una cola de jóvenes intrépidos dispuestos a volar bre todo la imaginación. La fiesta partía de la glorieta de Bravo Murillo, en la que se hizo entrega de un premio a cinco colegios por sus programas de participación juvenil, y continuaba hasta Plaza Castilla, donde tres globos aerostáticos surcaron el cielo sorprendiendo a los pequeños. Los castillos hinchables se convirtieron desde primera hora de la tarde en el juego favorito para niños como Marcos, de 6 años, que ya había pasado por dos. Patricia, de ocho años, ataviada con un collar de pasta al cuello confeccionado por ella misma en un taller, esperaba en la cola de un gran tirachinas, en el que los más atrevidos daban saltos de tres metros colgados de un arnés. Los más mayores, por su parte, preferían subir a un escenario de karaoke, a cantar su canciones favoritas. En el espacio de la Once, los niños aprendían cómo se desenvuelven los ciegos, en un circuito con los ojos vendados y un bastón. Y poco más allá, unos payasos enseñaban con malabares a compartir las tareas de la casa. No había distinción entre el juego y el aprendizaje en un escenario de títeres donde una caries de gomaespuma era vapuleada por un superhéroe dental Dos escenarios más acogieron obras de teatro y actuaciones musicales que atraían la atención de niños y padres. Juegos Olímpicos a pequeña escala Desde la calle Pedro Villar hasta Plaza de Castilla, se extendía todo un recorrido olímpico, en el que se sucedían los deportes que, si la suerte acompaña a Madrid, se disputarán en la capital en 2012: circuitos de patines, hockey, judo, voley e incluso esgrima, eran practicados junto a los monitores de asociaciones y federaciones. No faltó el fútbol, ni el baloncesto. Aunque los más concurridos fueron el ping pong y el menos olímpico futbolín. Ningún participante perdía en ellos, sólo había diversión y muchos ganadores.