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76 Cultura DOMINGO 26 6 2005 ABC El escritor visita el lugar del crimen Peter Handke publica un nuevo ensayo en defensa de Milósevic RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. Tras visitar como un deber al dirigente serbio en la cárcel de La Haya, el autor de Carta breve para un largo adiós confirma que lleva largo tiempo despidiéndose de toda relación con la realidad. Der Spiegel concluye que lo más interesante del poeta Handke en los últimos 20 años habría sido en realidad su affaire con la actriz Katja Flint. Entre tiernamente equivocado y Peter Handke AFP obsesivamente falsario el poeta y ensayista austríaco ha recabado críticas acerbas en Centroeuropa con su nuevo ditirambo del depuesto dirigente serbio, sobre el que pesan 63 causas en el Tribunal de La Haya por crímenes de guerra durante la tragedia yugoslava. Peter Handke (62 años) ha vuelto a producir, tras el muy modesto Justicia para Serbia un ensayo en defensa de uno de los últimos autócratas europeos en el que dictamina que Milósevic no puede ser juzgado y por tanto, menos, ser culpable por no proceder por tanto huelga hablar de crimen, lo que lleva al dramaturgo del antiteatro a hallar el íntimo convencimiento de la inocencia del caudillo serbio. Handke, que se dice acostumbrado a ser llamado el amigo del genocida reduce el crimen de Srebrenica al de una organización criminal de la que La Haya quiere hacer responsable a Milósevic. Las Tablas de Daimiel En Las Tablas de Daimiel publicado en la última edición de la revista Literaturen Handke niega en realidad toda justicia universal, por lo que no hay tribunal que pueda juzgar a Milósevic más allá de su propia comunidad natural y, aún más, su propia ley la que define el dictador y su circunstancia al emprender las acciones punibles. Ante las consecuencias totalitarias de lo expuesto, el semanario Die Zeit propone su lectura como urgente correctivo a todo el que aún dudase de la necesidad de un tribunal penal internacional. La reincidencia de Handke muestra la no siempre reconciliable dicotomía ética estética de Broch y aún cultura inteligencia, de modo que el autor del Gaspar e Insultos al público de El miedo del portero al penalty y La mujer zurda puede al tiempo resultar inane y confuso. Aunque Unamuno condena la otra tentación, a veces callar es mentir en tiempo de adhesiones, afirmación nacional y, sobre todo, cuando el intelectual cree por fin poder protagonizar la historia desde la locomotora del tren, se dan resultados abracadabrantes como aquel Sartre con Pol Pot o Ridruejo rimando la cruzada de Franco. Según Inman Fox, el concepto intelectual vaga entre el saber y el poder y clásicos del seguidismo de lo que el poder pretendía saber han sido Heidegger, Céline o Larrochelle con Hitler, Pirandello con Mussolini, y Bernard Shaw, H. G. Wells, Gide o Picasso con Stalin, por no citar la indescriptible relación de García Márquez con Castro. Maquinaria infernal Al intento posterior de separar pensamiento teórico y decisiones políticas, Jean Clair ha opuesto tajantemente su ensayo La responsabilité de l artiste En Alemania sólo el Süddeutsche Zeitung defiende al menos la duda razonable de Handke sobre la justicia del vencedor y ve en la debilidad del escritor por su partido tomado una acción más poética que política. Pero Die Zeit ve su otrora luminosa gramática cegada por el resentimiento y las medias verdades, que ve el desplome yugoslavo como una maquinaria infernal en el medio de la cual Milósevic sería sólo una trágica figura Algo así como un Quijote. ¿Y la alegoría de las Tablas de Daimiel? Pues desecadas, como Serbia, por la mano criminal del hombre.