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74 Cultura DOMINGO 26 6 2005 ABC LAS TRES GRANDES ESTRELLAS DE LA MEGAPRODUCCIÓN OLÍMPICA Afrodita: la ley del deseo Hoy en día me la imagino como una sex- symbol, como una de esas mujeres que son portada de revistas. O como una de esas adolescentes, esas chicas entre los 14 y los 16 años que van siempre con el ombligo al aire Atenea, la solterona trepa No, no me la imagino en una ONG. La veo como una solterona trepa que renuncia a casarse y tener hijos, porque lo importante es su profesión y protege tanto su feminidad que la oculta, no la exterioriza Hera, madre no hay más que una Por supuesto, ella representa a la esposa y a la madre de toda la vida. De entonces y de ahora mismo. Qué le voy decir, pues que en este momento estoy pensando en mi propia madre, con nueve hijos... Es la más completa, la que resume a las otras dos Todo un clásico y un enamorado de la mitología El juicio de Paris de Rubens, o La elección de Miss Olimpo según Goñi. El momento en el que Paris debe entregar la manzana de oro a la diosa más hermosa, Atenea, Afrodita y Hera. Al final, la elegida fue Helena. Y claro, se armó la de Troya El profesor, ensayista y escritor Carlos Goñi es un enamorado de la mitología y la cultura clásicas, a las que ha dedicado obras como Buscando a Platón vía Internet El canto del cisne: proceso y muerte de Sócrates y Futbolsofía entre otras. Para él, esta sabiduría es totalmente aplicable a la vida de hoy. De hecho, asegura que es capaz de explicar las ideas aristotélicas de la virtud con una jugada de fútbol (protagonizada por Puyol, que Goñi es osasunista y del Barça) o el meollo de la educación de los hijos con el lanzamiento de un saque de esquina. mito muy machista, la mujer nace para despistar al hombre y engancharle a lo concreto, lo familiar. Sin Pandora, el género humano no tendría sentido Aunque también hay pasajes hermosos y reveladores. Como cuando muestra, por ejemplo, la relación entre la anorexia y el mito de Narciso; o el cruce a nado del Helesponto por parte de Lord Byron inspirado en los amores de Leandro y Hero; o la trágica y bellísima historia de Tisbe y Píramo, cuya sangre vertida sobre una morera dio origen al color de las moras; o la entrañable historia de la nereida Psámate, que se hizo pasar por foca para evitar caer en en los brazos de Éaco. A pesar de eso (y a pesar de que estar como una foca -escribe Goñi- -nunca ha tenido visos de piropo) Éaco se salió con la suya, y hasta tuvieron un hijo, Foco; o cómo Atenea, la protectora de hilanderas y bordadoras, está en el sustrato de esas mujeres que durante generaciones se han pasado la vida bordando, como las lorquianas pupilas de La casa de Bernarda Alba Por cierto, de momento, Goñi no ha encontrado ningún rastro de bodas entre homosexuales en el Olimpo. Ahora, algún que otro escarceo... El profesor, ensayista y novelista Carlos Goñi acaba de publicar el diario de su última visita al Olimpo de los dioses: Alma femenina. La mujer en la mitología (Espasa) en la que a partir de sus tres estrellas Afrodita, Atenea y Hera, viste a la mujer de hoy con los mitos clásicos Diosas de armas tomar TEXTO: MANUEL DE LA FUENTE FOTO: JAVIER PRIETO MADRID. ¡Pechos fuera! era el grito de guerra de aquella androide robótica y macizorra que iba por esas galaxias de Dios como compañera de Mazinger Z. Pues bien, esa Afrodita, siempre segura de que a lo hecho pecho, es una de las tres protagonistas principales del último ensayo olímpico del experto Carlos Goñi Zubieta, Alma femenina. La mujer en la mitología Libro sobre mitos, pero que desmitifica, que viste con ropajes mortales a esos personajes que durante siglos han inspirado tanto pánico como envidia. Divulgar, sí, pero no vulgarizar. Todo esto empezó- -explica Goñi- -cuando decidí contarle a mi hijo historias mitológicas por la noche en lugar de los cuentos tradicionales. Entonces pensé que quería convertirme en un mitógrafo del siglo XX e intentar acercar a la gente ese mundo, sobre todo ahora que el conocimiento de la cultura clásica es tan escaso En este reparto interestelar (éstas sí que son galácticas) acompañan a la sensual Afrodita otras dos mujeres de armas tomar: Atenea (siempre con la munición dispuesta) y Hera (siempre pensando en su lista de bodas) Homero fue el mitógrafo que se encargó de hacer las crónicas (algunas rosas, otras repletas de ardor guerrero) de los dioses, pero el origen de la mitología se pierde más allá de Orión. Aunque siempre, siempre, ha sido un manual de instrucciones en esta gran partida de videojuego en la que el ser humano se apuesta la vida. Sí, un manual de instrucciones del ser humano, lo que pasa es que hay que saber leerlo. Por eso, mi libro posee un argumento: qué visión tiene la mitolgía de la mujer, hacia dónde apunta. Y apunta hacia la cuarta mujer, Helena, que es la mujer real, lo que debe ser la mujer actual, esa mujer que elija por sí misma sin traicionar su esencia y lo femenino que hay en en ella, Al fin y al cabo, Helena es la elegida miss Olimpo por Paris. Afrodita es la biología, la ley del deseo, el furor... (dejémoslo ahí) Atenea es una mujer que nace ya con su armadura dispuesta a preservar a to- da costa su virginidad. Y Hera, nacida dos veces, esposa y madre en la vida, es la más completa, la que en buena medida resume a las otras dos Hablando en plata Vamos, que hablando en plata, en castellano más o menos viejo, Afrodita sería la puta, Atenea la virgen, y Hera la santa, la santa esposa y la santa madre. Ojo, algunas feministas, como amazonas del radicalismo, pueden estar al loro. El feminismo radical no deja de ser otro estereotipo, un machismo cambiado de género. La mujer quemasostenes traiciona su propia feminidad y creo que el nuevo feminismo es una revolución silenciosa. De todas formas, el feminismo ha roto moldes y ha hecho estallar una situación Pero el libro se abre con dos escenas terribles. Una, bastante gore, la castración de Urano (el Cielo) por parte de su hijo Crono (el Tiempo) para liberar a su madre Gea (la Tierra) de la cópula continua con el capado. La otra es ese momento en que Pandora (o Ava Gardner) abre la caja de ídem. La mitología no ha inventado nada. El mundo está lleno de Pandoras, con las que más vale no cruzarse. Ahí arranca un La mujer de hoy sería Helena de Troya, la mujer real, la que elija por sí misma sin traicionar su esencia