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ABC DOMINGO 26 6 2005 Los domingos 63 de manera afable mientras aprovecha la pausa para fumarse un cigarrillo. Consciente de la peligrosidad de la arcaica industria minera china, que aporta casi el 80 por ciento de la electricidad consumida en China pero se cobra al año más de 6.000 vidas, Wei Decun se encoge de hombros y reconoce que, aunque aquí gane menos dinero, al menos mis hijos, de 14, 16 y 18 años, podrán verme llegar a casa al final del día Para pagarles los estudios, Wei Decun necesita al mes unos 2.000 yuanes (199,7 euros) lo que supone una auténtica fortuna en la provincia interior de Shaanxi. A pesar de contar con abundantes recursos naturales, como carbón, petróleo y gas natural, que podrían suponer un tercio de la producción nacional china y reportar al año 42.000 millones de yuanes (4.197 millones de euros) esta región es una de las menos desarrolladas del coloso oriental. Por ese motivo, los ingresos medios anuales en las zonas urbanas ascienden a 7.493 yuanes (749,15 euros) 1.929 yuanes (192,8 euros) por debajo de la renta nacional. La situación es peor aún en las áreas rurales, cuyos ingresos al año son de sólo 1.867 yuanes (186,6 euros) 1.069 yuanes menos (106,8 euros) que en el resto del país. De la estirpe de los Tang Dai Maiying, una de las pocas mujeres que, en las montañas de escombros, limpia durante horas los restos de cemento de los ladrillos. Abajo, un niño, entre el llanto y el esfuerzo, y una vista de los solares sobre los que se levantarán parques y rascacielos Con semejante perspectiva, no es de extrañar que decenas de miles de campesinos de Shaanxi, que tiene una población superior a los 37 millones de habitantes en sus 256.000 kilómetros cuadrados, hayan emprendido un éxodo desesperado hacia la capital de la provincia, Xian. Esta ciudad de 6 millones de habitantes llena de historia y cultura, que albergó trece dinastías imperiales durante casi 1.200 años y vivió todo el esplendor de la estirpe Tang, se ha convertido en un potente imán al crecer más de un 9 por ciento durante el último lustro y generar un Producto Interior Bruto de 288.351 millones de yuanes (28.831 millones de euros) en 2004. Como consecuencia del desarrollo, provocado también por la inversión privada cifrada en un 40 por ciento desde 1997, Xian ha emprendido una espectacular renovación urbana marcada por parques y rascacielos. Sin embargo, tras la fachada de estos fríos datos, se agazapan miles de historias como las de Li Decun, Dai Maiying o Wei Decun, quienes se aferran a las ruinas de su desolado presente para asegurarle un mañana algo menos duro a sus hijos. Todos ellos conforman una generación entera de chinos que sólo han visto el radical crecimiento que ha experimentado su país en los pomposos carteles que tapan su mísera existencia. Una vida entre ruinas Junto a las cuadrillas que se pasan el día rebuscando ladrillos entre los escombros de la aldea de Miao Potou, conviven 26 inquilinos de la zona que se niegan a abandonar sus hogares. En su intento por conseguir una mayor compensación por parte del Ayuntamiento a cambio de sus casas, los vecinos habitan unos edificios que permanecen casi demolidos. En esta auténtica vida entre ruinas, es normal ver a las mujeres cargadas con la bolsa de la compra atravesando a duras penas las montañas de desechos y cascotes que se acumulan en el solar, así como a los niños jugando en un cráter de hormigón lleno de chatarra. Uno de esos vecinos que se resiste a abandonar su domicilio es Wang, un jubilado de 60 años con dos hijos que no acepta el dinero ofrecido por el Gobierno local a cambio de su casa de dos plantas. Es totalmente injusto. Llevo aquí toda la vida y sólo me quieren dar 250 yuanes (24,8 euros) por metro cuadrado y otra vivienda mucha más pequeña que la mía se queja a Los Domingos de ABC en la puerta de su hogar, donde se dispone a almorzar junto a su hijo y su nieto rodeado de máquinas excavadoras y profundas zanjas repletas de basura. Por su parte, su vecina Zhang Qiulan, que antes cultivaba un pequeño huerto en la zona, explica que hace cuatro meses que la aldea no dispone de agua ni de electricidad, ya que a las autoridades sólo les interesa que nos vayamos de aquí para poder construir modernos pisos que venderán a precio de oro