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54 Los domingos DOMINGO 26 6 2005 ABC LA HUELLA DEL TERRORISMO Leganés Adiós a la zona cero Han ejercido la discreción y la paciencia en el año largo en el que han tenido que vivir fuera de sus pisos fagocitados por la explosión de Leganés, el último estertor asesino de los terroristas del 11- M. Ahora su bloque ha sido reconstruido y los vecinos se disponen a ocuparlo TEXTO: BLANCA TORQUEMADA FOTOS: IGNACIO GIL a mesa, casi a punto para una celebración familiar en una tarde de sábado. La tortillas de patata calentitas sobre el mantel. Cómo podía imaginar Alberto Maeso que en unos minutos ese ejercicio de felicidad cotidiana iría a parar al abismo, al lado oscuro. El terror puso un punto y aparte en su vida y en el sosiego de Leganés Norte. Ahora, él y quince vecinos más están a punto de recibir las llaves de sus pisos, ya reconstruidos después de que los asesinos del 11- M reventaran su bloque y prolongaran el sufrimiento de Madrid tras los salvajes atentados de los trenes. Ocurrió el 3 de abril de 2004. El resultado de los trabajos de reconstrucción es encomiable. Con los planos originales en la mano, se ha hecho la réplica exacta, ladrillo sobre ladrillo, de lo que hasta ese día había sido un edificio más (uno de ocho) de una tranquila mancomunidad de propietarios, con dos portales a la calle Carmen Martín Gaite y 16 viviendas en total. Otra cosa es reparar las grietas de la memoria. Más o menos la mitad de los pisos de nuestro bloque se venderán ahora reconoce Maeso, uno de los numantinos que han optado por permanecer en el barrio y enfrentarse al espejo (este inmueble, tan igual al otro) de los recuerdos. Aunque matiza que varios de los que venden ya tenían previsto marcharse antes de aquello La piscina que se convirtió en el sumidero del horror está ya a punto e invita al baño. En opinión de Alberto, el recuerdo de las imágenes traumáticas te lo despejan los críos, ajenos a todo y siempre dispuestos a zambullirse. Pero sí es cierto que se llegó a plantear volver a hacer la piscina, con otra forma incluso, para evitar la asociación de ideas... Leganés norte es un moderno desarrollo urbanístico en cuadrícula, espacioso y con un pespunte de arbolado en sus bulevares. Desplegado en hileras de chalés co- L El antes y el después. De la desolación al sosiego estival. La vida sigue en la calle Carmen Martín Gaite quetones y en bloques de cuatro alturas, parece más un buen escenario para las andanzas de los Sims que el piso de alquiler de unos terroristas forrados de explosivos. Esta semana se han organizado visitas escalonadas de los propietarios a sus viviendas. Es el último eslabón, antes de ocuparlas. A Alberto le tocó el jueves por la tarde, y sus sensaciones fueron contradictorias: Lo han hecho bien, porque se ha adaptado la casa a la normativa de construcción actual. Pero impresiona, porque inevitablemente te asalta el recuerdo de la tensión que vivimos aquella tarde o de cuando comprobamos, tras la explosión, a lo que habían quedado reducidas nuestras casas Cascotes, desolación y miedo. tal es el que corresponde al número 40 de la calle Carmen Martín Gaite. Su relato es ilustrativo del impacto que supone procesar mentalmente una tragedia sobrevenida a bocajarro: Primero oímos lo que creímos que eran tracas o petardos. Cómo pensar que podía ser otra cosa... Hasta que se oyó la voz de un vecino alertándonos para que no nos acercáramos a las ventanas porque había un tiroteo abajo. Me asomé un momento y vi muchísima Policía y la zona acordonada. Ahí ya empezó la zozobra, llamé a todo correr a los familiares al los que estábamos esperando para que no vinieran y los nervios se nos desataron cuando oímos cánticos en árabe, rezos y gritos. En ese momento, los agentes nos hicieron salir del edificio con urgencia. Luego, en la distancia, escuchamos la explosión. Comprendimos que probablemente nos habíamos quedado sin casa. Y estábamos con lo puesto Dos adjetivos son los que mejor definen lo que sintieron él y su mujer a partir de ese momento: Estábamos aturdidos, perdidos En un par de horas, lo que iba a ser una fiesta de cumpleaños se había convertido en un infierno de vacío e incertidumbre. El volver a empezar lo propiciaron, mano a mano, el Ayuntamiento de Leganés y el Ministerio del Interior: Nos han dado cobertura con los fondos previstos para subsanar daños por delitos de terrorismo. Nos entregaron tres mil euros para hacer frente a primeras necesidades como la ropa y luego nos pagaron un hotel. El Ayuntamiento nos facilitó un listado de posibles pisos de alquiler y en uno de ellos estamos viviendo. También lo costea Interior Quiere reiterar un sentimiento compartido por los afectados: En todo momento nos acordamos de la viuda de Francisco Javier Torronteras, el geo que falleció en el asalto. Hay demasiada diferencia entre lo remediable y lo que no tiene arreglo El propietario del piso alquilado a los terroristas es un empleado municipal Los vecinos de arriba El piso de Alberto estaba (y vuelve a estar ahora) en la tercera planta, justo por encima, en línea, del de los terroristas del primero. No se topó con ellos jamás, vivían amparados en la discreción que propicia en los edificios residenciales el acceso directo desde los garajes hasta la vivienda. El por- Interlocutor del Interior En este año largo, a Alberto lo designaron como interlocutor de los vecinos con el Ministerio del Interior. Han vivido muchas incertidumbres, felizmente solventadas: Primero, porque no se sabía la determinación que se adop-