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ABC DOMINGO 26 6 2005 Los domingos 53 El mercado mundial del sexo infantil Europa de Norte Europa Países del Este La tibieza de las empresas turísticas españolas China Japón Estados Unidos Nepal África Occidental Sudamérica Bangladesh India Tailandia Filipinas Sudeste Asiático Principales rutas internacionales Sudamérica Principales orígenes Tailandia Principales destinos Australia 35.000 viajeros españoles tienen relacciones sexuales con niños Nueva Zelanda Francia Bangladesh Rep. Dominicana Sri Lanka Nepal Pakistán Venezuela Taiwán Costa Rica Tailandia China EE. UU. India Filipinas 0 Fuente: UNICEF 8.000 10.000 25.000 30.000 30.000 40.000 40.000 50.000 Datos aproximativos en los principales destinos de niños y niñas prostituidos Este negocio produce unos beneficios de unos 5.000 millones de dólares La edad media de las víctimas se situa entre los 8 y los 17 años (el temor al sida sebaja la edad) 140.000 200.000 Más de 200.000 300.000 Hasta 400.000 Más de 650.000 600.000 700.000 CG. SIMÓN GODOY 100.000 200.000 300.000 400.000 500.000 Ni una sola empresa española ha firmado el Código de Conducta promovido por Ecpat, principal organización internacional en la lucha contra la explotación sexual de los niños en el contexto del turismo, y que se intenta implantar en España para que los implicados contribuyan activamente a detener este mercado. Pero la tibieza embarga a nuestra industria turística. Isabelle Peris, responsable de programas de Ecpat- España, lamenta que la movilización del sector empresarial turístico español no se equipare a la de otros países de la UE como Francia, Inglaterra, Alemania, Austria, Italia, Suecia y Dinamarca, que tienen incluso leyes, como las inglesas o italianas, que recogen la responsabilidad penal del operador turístico que promociona viajes para tener sexo con niños Por ahora, según dijo a ABC Gabriel González- Bueno de Unicef España, Sol Meliá, Globalia y Spain Air han sido las más receptivas ante un problema tan grave que ha obligado al Gobierno a participar de un grupo de trabajo para la búsqueda de soluciones en el que están, amén de Ecpat y Unicef, la Secretaría de Estado de Turismo, la AECI, Interpol, el Instituto de Calidad Turística, la OMT y la OIT. El segundo de los perfiles lo refuerza el hecho de que en muchas zonas la prostitución infantil y adulta están unidas y establecer los límites, que como hemos dicho se cruzan con una facilidad pasmosa, es complicado; y el tercer perfil es el del turista sexual propiamente dicho, que ejerce el abuso en otros países y que no difiere en nada del que abusa de su hijo. Lo que sucede- -precisa la psicóloga- -es que sabe que en otros países y en otras condiciones tiene muchas más probabilidades de impunidad y más facilidades de acceso a su presa. La globalización, sin duda, ha catapultado estas prácticas pedófilas y es impresionante ver en la red cómo se intercambian los modus operandi, los lugares idóneos, los hoteles más discretos Generalmente- -añade esta responsable de Save The Children- -los pertenecientes al primer grupo son personas acostumbradas a obtener lo que desean al momento, de buena posición económica, perfectamente integrados socialmente, padres de familia- -insiste en la descripción de Peris- -que nunca harían a sus hijos lo que hacen a estos otros niños. No son abusadores sexuales como los del tercer grupo, sino aventureros que cruzan el límite de la protección del niño anteponiendo su búsqueda de placer A menudo- -añade Hornos- -suele tratarse de un fenómeno de grupo, donde también hay alcohol y drogas, y en donde los indivi- duos se dejan llevar por el resto. Y ahí es donde entramos nosotros y nuestra teoría de la educación afectivo sexual y de la sensibilidad social, porque una cosa que hay que entender es que el abuso sexual no tiene tanto que ver con el sexo como con el poder, esa sensación de fuerza sobre la víctima que para muchos es adictiva. Que la Policía o nosotros digamos que eso no se puede hacer no vale de nada si la persona no tiene claros los límites que no se han de cruzar en ninguna parte del mundo Sobre todo si tenemos en cuenta, y es la más seria de las advertencias para los que no entienden de consideraciones éticas ni albergan pizca de misericordia, la extraterritorialidad de la ley española que castiga con penas de cárcel las relaciones sexuales con menores de 13 años (consentidas o no) y hasta los 18 años (consentidas o no) siempre que medie dinero, y en cualquier país en que se produzcan. Y aunque en España aún no ha habido condenas en estas circunstancias, los caza- pederastas anuncian que todo se andará. Porque los perseguidores de los bárbaros no descansan. Ojo avizor, los miembros del Proyecto Protec, que la ONG española Global Humanitaria ha puesto en marcha en Camboya a través de la asociación local Action por les Enfants, no dan tregua a los sospechosos: les persiguen en ciclomotores, les fotografían y, en una colaboración que no siempre es fácil con la Policía del país, se afa- Los niños de Gynot, violados, torturados, y cuyas imágenes aberrantes son vendidas luego en internet, intentan sacarse el trauma abusando entre ellos como los sidosos de Soweto creen sacarse el VIH violando bebés nan por cogerlos in fraganti Luego, los héroes de Protec proponen el acogimiento del niño en los hogares que mantienen en Phnom Penh para ellos, denuncian al pederasta y no descansarán hasta que se le juzgue y condene, luchando por el cumplimiento de las leyes extraterritoriales vigentes en 32 estados, que permiten juzgar a los criminales en sus países de origen, evitando así la corrupción y el soborno. El triunfo de los caza- pederastas Desde que en enero de 2003 empezaran a funcionar estas patrullas, los investigadores de Protec han iniciado 45 expedientes, han procurado la detención y denuncia de 12 abusadores extranjeros (de EE. UU. Canadá, Francia, Austria, Australia y Nueva Zelanda) y cuatro ya han sido condenados gracias a ellos. El último: Richard A. norteamericano, maestro jubilado de 62 años, sentenciado en mayo por un juez federal de Maryland (EE. UU. a 15 años de prisión y vigilancia perpetua. Se ve al francés, al americano, al belga, pero al español no se le quiere ver- -reprocha Hernán Zin de igual manera que lo hacen el resto de organizaciones- sin darnos cuenta de que por su prosperidad está en primera fila de los lugares adonde no van otros pederastas; porque los franceses van a África y al sudeste asiático, los ingleses a la India, Nepal y Sri Lanka, pero los españoles van a Iberoamérica, que es su ámbito más natural, y ahí están haciendo mucho daño. He hablado con muchos turistas y dicen pues yo no he visto nada pero es porque no tienen el ojo entrenado para verlo ni están dispuestos a denunciarlo. Y es muy importante que cuando se viaje y se observe a un español emborrachándose y haciendo el tonto con un niño se denuncie. El silencio es cómplice El viaje va a comenzar. Nervios. El caballero de bigote ha sacado un libro y se entretiene en rebuscarse indisimuladamente en la nariz. Los últimos bultos, arriba. Los pasillos del avión, despejados. En la cuarta fila, un comentario: ¡Si les gusta el dinero y además se lo pasan bien! Vamos a despegar. Más nervios. Luego, el video con la instrucción de seguridad en vuelo. Después otro con una advertencia penal: Mantener relaciones sexuales con niños o niñas no es un recuerdo de vacaciones. Los niños no forman parte de las mercancías locales. A aquellos que no lo sepan hay que recordarles la ley: el abuso sexual de niños y niñas no sólo es vergonzoso, es un crimen en todo el mundo y puede ser perseguido tanto en el país de destino como en el de origen. No hay excusas. No a la explotación sexual infantil Y el de la barba, que se sienta detrás del tipo con bigote, insiste. Te lo digo yo, -susurra al compañero que con las manos entrelazadas en el regazo se estira inquieto- ¡que se lo pasan bien! El viaje de las bestias ha comenzado.