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52 Los domingos DOMINGO 26 6 2005 ABC TURISMO SEXUAL INFANTIL (Viene de la página siguiente) ño, bien lo saben, no se quejará, pero por ello no será menos violación Ni más ni menos que el silencio apoteósico de la consumación bestial del deseo y el poder. Zin, empeñado en investigar y denunciar la explotación sexual infantil en los países a los que viajan habitualmente estos abusadores, es autor de Helado y patatas fritas (Plaza Janés) en donde describe la situación de 1.400 niños camboyanos en las calles de Phnom Penh sometidos a estas prácticas. El periodista no habla de una cuestión más o menos repugnante de documental intempestivo, que suele ser cosa de otros sino de la real actividad de un grupo extenso de españoles que, según un informe de la organización Save The Children, ha colocado a nuestro país entre los que generan más turismo sexual con menores, hasta alcanzar la cifra de más de 35.000, sólo con destino a Iberoamérica, según las últimas estimaciones. Estos son peores que los pederastas compulsivos dice con rotundidad el investigador Zin. Al menos sé que Pier Gynot, el ex empleado de la televisión pública francesa y creador de su particular Neverland al sur de Camboya, es un trastornado dedicado a su pederastia al cien por cien. Pero de esos abusadores ocasionales nada se puede prever Gynot- -explica Hernán Zin- -ha creado su universo de abusos en una finca con karts y piscinas donde una veintena de niños, siempre desnudos, satisfacen sus deseos. Violados, torturados, y vendidas las imágenes de las aberraciones a través de internet, los niños intentan luego sacarse el trauma abusándose entre ellos como los sidosos de Soweto creen sacarse el VIH violando bebés Un niño, víctima de abusos, y el abogado de Protect prestan declaración en una comisaría de la capital camboyana. Además de darle asistencia jurídica, el letrado se presentará como acusación particular en el juicio contra el abusador Sexual Purpouses) cita el estudio en el que se estima que de los 700 millones de personas al año, generalmente de países desarrollados, que realizan viajes internacionales, según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT) un 20 por ciento lo hace con fines sexuales, y un 3 por ciento de éstos, unos 4,2 millones de viajeros, reconoce tendencias pedófilas. Sus lugares de destino son el Caribe, el sudeste asiático (que encabeza, según la OMT, la lista de las regiones más vulnerables del mundo tras el azote del tsunami África y Centroamérica, zonas afectadas por fuertes crisis económicas donde la pobreza y el desempleo están a la orden del día, y en los que la industria del sexo proporciona, amén de trabajo, una importante fuente de ingresos. Según cáculos corroborados por los servicios policiales, los beneficios de tan sórdido mercado alcanzan los 5.000 millones de euros, lo que da idea de que no sólo sirve a unos pocos pedófilos enfermos sino que quienes lo disfrutan cada vez más son, como apostilla Peris, honestos ciudadanos con diversas culturas, ocupaciones y clases sociales, de todas las edades, casados y solteros y, muchos, padres de familia Otros informes como el presentado el pasado año por el Hospital Clínico de Barcelona durante el Congreso de Medicina Tropical y Salud Internacional constatan que, a partir de mil historias clínicas de viajeros, uno de cada cinco APLE Global Humanitaria mantuvo relaciones sexuales con parejas no habituales, la mayor parte con personas autóctonas del país visitado, y que la mayoría no usó preservativo. Tres turistas en India se contagiaron de sida. Clases de turista abusador Pepa Hornos, psicóloga y responsable del Departamento de Protección y Promoción de los Derechos de la Infancia de Save The Children, cuenta cómo la mayor parte de estos turistas sexuales no planifica su caza desde el principio. Se dan tres fenómenos básicos: los que viajan por negocios y, una vez que están en el destino, se topan con la posibilidad de mantener relaciones con un menor como una opción más de ocio; los que viajan con la intención de tener relaciones de prostitución adulta, y en un momento determinado les presentan menores, especialmente niñas, y ellos los toman; y luego está el que planifica el viaje con el único fin de tener sexo con niños En el primero de los casos descritos- -detalla Hornos- -se traspasan los límites que en otras circunstancias no se haría al tener la sensación de impunidad que proporciona estar lejos de un entorno conocido, saber que nadie les va a ver, que nadie va a saber lo que han hecho y, además, sostienen la falsa creencia de que no es igual tener relaciones sexuales con una niña española que con una pequeña tailandesa o cubana, autojustificación a la que añaden el argumento de la ayuda económica Vidas destruidas Si una conversación con Gynot durante cuatro horas me provocó pesadillas y me impidió dormir durante mucho tiempo, ¿qué no provocarán sus atrocidades en los niños? -inquiere el investigador y documentalista- Mi amigo Vibol, que tras haber sido niño abusado ahora cuida de los pequeños de la calle en la capital camboyana, a sus 40 años y ya padre de familia, sigue sin dormir del tirón, y esta es la hora en que no ha podido dejar de llorar. Los niños de Gynot se hacen pis en la cama y también padecen insomnio... Pero son solamente secuelas de una muerte prematura, porque un niño de quien se abusa es una vida destruida. Y, a pesar de todo, nos cuesta trabajo apreciar la dimensión de ese golpe tan brutal. Hay que estar alerta para luchar contra esta gente, sobre todo contra el turista accidental Y no son pocos. Isabelle Peris, coordinadora del Área de Programas de la sección española de Ecpat Internacional (End Children Prostitution, Child Pornography and Trafficking of Children for Ponerse en los zapatos del niño. Es el objeto de las campañas publicitarias de Ecpat en Europa y que incluye pegatinas, como la de abajo, para las maletas