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36 Internacional GUERRA Y HAMBRE EN ÁFRICA DOMINGO 26 6 2005 ABC El primer mundo fracasa en sus intentos de ayudar a los países pobres Cuando la miseria es extrema, el riesgo de conflicto se multiplica b Los países en situación de extre- Pobreza en el continente Tratar el tema de África es una prioridad en la agenda de los Ocho países más industrializados en la reunión de la próxima semana en Gleneagles (Escocia) ma pobreza no están en condiciones de competir con los Estados ricos en las actuales condiciones de mercado y mundialización ALBERTO SOTILLO MADRID. Muchos países bien gobernados son demasiado pobres para ayudarse a sí mismos asegura el informe Proyecto Milenio del Programa de la ONU para el Desarrollo. Es un estudio equilibrado, que admite que la corrupción y un sector público inoperante son causa de pobreza en el tercer mundo. Pero en el que también se describe cómo muchos países, por bien gobernados que estén, no pueden competir en sus pobres condiciones en una economía abierta y mundializada. El informe estudia el caso de un poblado típico en un país como Afganistán, Bolivia, Burkina Faso, Etiopía o Nicaragua. El poblado vive en una economía de subsistencia, sin dinero, ni electricidad, ni tecnología. Las inversiones no llegan, y los jóvenes emigran a precarios arrabales de zonas urbanas desasistidas. El resultado es una proliferación de humanidad densamente asentada que carece de formacion y oportunidades, y que en el mejor de los casos sólo pueden optar a una nueva emigración. Por sí solas las fuerzas del mercado no salvarán al poblado sentencia el informe. Los cinco países más pobres en África MALI NIGERIA 174 176 Índice de alfabetización por adulto Población que vive con menos de 1 dólar diario Índice de Desarrollo Humano 176 19.0 %72.8 17.1 %61.4 SIERRA LEONA BURKINA BURUNDI 172 175 173 36.0 %57.0 12.8 %44.9 50.4 %58.4 Expectativa de vida al nacer En años Mali Nigeria Burkina Burundi Sierra Leona 48.5 46.0 45.8 40.8 34.3 PIB per cápita En dólares Burkina Mali Nigeria Burundi Sierra Leona 1.100 930 800 630 520 Infografía ABC Fuente: El Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo nes, sino que tiene también mucho que ver con un cierto modelo social, con la necesidad de mantener arraigada la población rural y de cuidar el medio ambiente. Pero los países pobres se quejan de que los países desarrollados prediquen liberalismo económico para todos y luego incumplan ellos las reglas del juego. Que establezcan una especie de liberalismo a dos velocidades. Además, la UE discrimina entre un cierto número de clientes amigos y de antiguas colonias, a los que les permite un acceso especial de sus productos, y el resto del mundo, para el que mantiene intactas sus barreras con independencia de que éstos estén más o menos sumidos en la miseria. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es relativamente optimista en su visión del futuro. Pero la situación sigue siendo trágica para más de 1.000 millones de personas, que viven en condiciones de extrema pobreza. En el África subsahariana la esperanza de vida está en los 40 años frente a los 80 en el mundo desarrollado. El sida ha infectado a 40 millones de personas y tiene carácter de pandemia en África. Unos 900 millones de personas subsisten en el mundo en condiciones miserables de vivienda. Y cualquier calamidad de nuestro tiempo se ceba con saña en los débiles. La degradación ambiental y el cambio de clima se traducen en una continua disminución de superficie forestal, recursos naturales, agua y pesquerías. Y la escalada de precios del petróleo se ha convertido en uno de los principales obstáculos para los que intentan dar el salto a la industrialización. Promesas incumplidas Tres estrategias se siguen para ayudar a esos países a salir de su miseria. La ayuda económica, el comercio orientado al desarrollo y la apertura y liberalización de mercados. Con muchas promesas de por medio, pero con más incumplimiento. En 1970, los países ricos proclamaron su voluntad de asignar un 0,7 por ciento de sus ingresos al desarrollo. La realidad fue que en 1960 donaban el 0,51 por ciento de su Producto Nacional Bruto (PNB) y que ese porcentaje descendía al 0,34 en 1990 y al 0,23 en 2002. Desde entonces, algo se ha mejorado, pero sólo Dinamarca, Luxemburgo, Noruega, Holanda y Suecia cumplen el objetivo anunciado en 1970. España. Bélgica, Finlandia, Francia, Irlanda y el Reino Unido se han comprometido a cumplir en 2015. EE. UU. tan sólo da el 0,16 por 100 de su PIB. El comercio ha sido una gran oportunidad para el sur y el sureste de Asia. Si en cifras globales puede decirse que la pobreza ha descendido en el mundo, la situación ha empeorado dramáticamente en África, donde la población en niveles extremos de pobreza casi se ha duplicado. En Iberoamérica y Oriente Próximo las condiciones se estancan o registran una muy ligera mejora. Pero a las negociaciones en la Orga- nización Mundial del Comercio (OMC) nada les interesa los problemas de África. Bastante tienen con abordar la competencia a navajazos con China y otros países asiáticos, que a menudo basan su crecimiento en unas lamentables condiciones laborales. Varias organizaciones interesadas en el desarrollo han lanzado una ofensiva contra la agricultura subvencionada en los países ricos que impide la entrada de productos de los pobres. Un informe de Intermón Oxfam asegura que las ayudas agrícolas en los Estados desarrollados superan los 250.000 millones de dólares anuales. Y aquí no hay diferencias entre Europa y EE. UU. El debate es complejo, porque la Política Agrícola Común (PAC) de la UE no sólo es una cuestión de subvencio- Sin triunfalismos No es un panorama para el triunfalismo. No puede decirse que el mundo desarrollado haya hecho gran cosa por ayudar a los necesitados. Tampoco hay un interés excesivo, al margen de alguna que otra exhibición mediática. Y sin embargo, a los países ricos les interesa el desarrollo de los pobres. No sólo para ampliar su mercado, sino también por la estabilidad internacional. Una investigación de la Universidad de Columbia y recogida por el PNUD muestra que cuando el PIB per cápita es inferior a los mil dólares anuales el riesgo de conflicto es hasta seis veces superior a cuando la renta asciende a 5.000 dólares. Más información en la página 69