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ABC DOMINGO 26 6 2005 15 Un hombre mata a golpes a su mujer en el municipio navarro de Orcoyen y luego se ahorca en un trastero La banda vuelve a atentar el día de la jura de Ibarretxe MADRID. Con el atentado terrorista de ayer, ETA quiso volver a convertirse en protagonista de la toma de posesión del lendakari, Juan José Ibarretxe. Sin embargo, no es la primera vez que la banda hace este tipo de declaración de intenciones en el arranque de una nueva legislatura en el País Vasco. El día de la jura de Ibarretxe en la anterior legislatura, el 14 de julio de 2001, ETA sembró de muerte la jornada perpetrando dos atentados en los que murieron un edil de Unión del Pueblo Navarro y un mando de la Ertzaintza. Aquel día, y casi a la misma hora del acto institucional ante el árbol de Guernica, ETA asesinó con una bomba lapa a José Javier Múgica, concejal de UPN en la localidad navarra de Leiza, cuyo Ayuntamiento estaba controlado entonces por EH. Diez horas más tarde, los pistoleros de la banda acribillaron a balazos al subcomisario de la Ertzaintza Mikel Uribe cuando estaba dentro de su coche en la localidad guipuzcoana de Leaburu. de febrero hizo explotar un coche bomba cargado con unos 30 kilos de cloratita en el Campo de las Naciones, zona que en 2012 sería habilitada como macro- centro de Prensa para cubrir los eventos deportivos. Además, fue sólo tres días después de que los delegados del COI terminaran su visita a la capital- -entre el 3 y el 6 de febrero- -para evaluar los proyectos de Madrid 2012. En aquella ocasión, ETA causó heridas leves a 43 personas. Igual que el 9 de febrero, el coche de ayer también era un Renault 19 con la matrícula doblada, esta vez robado el 30 de mayo en Vitoria. El mismo comando que en mayo El pasado 25 de mayo, una vez que el Congreso aprobó en el debate sobre el estado de la Nación una iniciativa para abrir las puertas al diálogo con ETA si antes renuncia a la actividad terrorista, la banda colocó un segundo coche- bomba. Fue en la calle Rufino González de Madrid, en el distrito de San Blas, también muy próxima a la futura almendra olímpica. El coche tenía unos 20 kilos de cloratita y causó heridas leves a tres personas. Según las primeras investigaciones, todo apunta a que ETA había dejado el coche- bomba en el aparcamiento de la Peineta horas antes de la explosión. Al igual que en los dos atentados anteriores, la carga explosiva fue activada mediante un temporizador. Las Fuerzas de Seguridad sospechan que se trata del mismo comando terrorista itinerante que atentó el 25 de mayo en la calle Rufino Blanco, compuesto por dos personas, un hombre y una mujer, de los que se piensa que se esconden en el País Vasco. De allí saldrían para perpetrar el atentado y allí regresan antes de que el coche explosione. Además, el modus operandi de ayer se corresponde con el de anteriores atentados: atentar de forma controlada intentando no matar con el fin de demostrar fortaleza y presionar al Gobierno. Fuentes de la lucha antiterrorista recuerdan que la documentación interceptada a ETA en los últimos meses acredita su auténtica obsesión por chantajear al Gobierno con atentados que puedan perjudicar la llegada de turistas a España. Y sospechan que será el preludio de una intensa campaña de atentados veraniegos, que suelen tener mucha repercusión en el extranjero. La humareda que causó la explosión pudo verse en buena parte de Madrid EFE Fue como un cañonazo; se escuchó una explosión bastante fuerte La detonación sobresaltó la paz del vecindario Á. G. M. MADRID. No se ponían del todo de acuerdo. Uno lo calificó de cañonazo otro de explosión fortísima y detonación bastante grande Cada uno quería expresar a su manera el ruido de la bomba colocada ayer por ETA cerca del estadio de La Peineta, que sorprendió a los vecinos en sus quehaceres habituales en una sabatina tarde de descanso. En un centro de la tercera edad relativamente cercano al estadio, los mayores que charlaban a esa hora o jugaban sus partidas no salían de su sorpresa tras escuchar la explosión. Según manifestaron, hicieron cábalas sobre su origen: un petardo, una explosión... hasta que poco después, uno de ellos que tenía un aparato de radio confirmó la peor de las noticias: se trataba de un atentado. Algunos de estos mayores salieron del centro para acercarse al lugar de la explosión con la curiosidad de ver pueden ser decisivos a la hora de obstaculizar la iniciativa Madrid 2012 Ciudad Olímpica y los objetivos del Estado A estas directrices, ETA añadió pruebas directas de sus intenciones el pasado 28 de abril, cuando fue detenido en Francia Peio Eskizabel, alias Xerpa considerado estrecho colaborador del que fuera número uno de ETA, Mikel Antza Eskizabel olvidó en una lavandería de la localidad gala de Caussade una bolsa en cuyo interior había documentos con anotaciones sobre instalaciones olímpicas de Madrid obtenidas a través de internet. Entre ellos, un papel con la anotación Estadio Olímpico, avenida de Arcentales, sin número El de ayer fue el tercer coche- bomba de ETA del año en la capital y, a su vez, el tercero que coloca en el que sería corazón del Madrid olímpico. El pasado 9 lo que había pasado. Muchos fueron los vecinos que tras el cordón policial veían el paso de agentes de la autoridad, servicios de emergencia, etcétera. Tras la explosión se vio un humo negro, muy negro explicaba un vecino. Otro reconocía que no se había enterado porque estaba durmiendo la siesta. Afortunadamente, tenía un sueño profundo. Y en ese incesante paso, también los políticos. A uno de ellos, Rafael Simancas, secretario general del Partido Socialista de Madrid, un ciudadano le espetó mientras hacía declaraciones a los medios de comunicación: Dile a tu presidente, que no es el mío, que siga negociando con ETA Se lo dijo con aplomo y sin estridencias. Y después, se marchó. Mientras tanto, la vida continuaba y las terrazas de los bares se iban llenado de vecinos que comentaban el suceso.