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6 Opinión DOMINGO 26 6 2005 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES LA REGENERACIÓN DEL MONSTRUO L problema de las libertades reside, cono señalaba Ángel Ganivet, en que las tenemos dentro de nosotros por la cultura. No son graciosas concesiones de la ley ni, mucho menos, signos convencionales para identificar el árbol de la democracia dentro del bosque de los modelos de convivencia. Aquí, a decir verdad, los devotos de la libertad se cuentan con menos esfuerzo que sus enemigos. Sea por la conquista y o el mantenimiento del poder, la imposición de la fe, la protección de los mediocres o la fuerza de la costumbre, llevamos ya muchos siglos menospreciándola, reduciéndola a cuatro proclamas grandilocuentes y evitando su adoración y acataM. MARTÍN miento. FERRAND Lo dicho en el párrafo anterior, que es mostrenco, puede adaptarse a la medida de cualquiera de las actividades inteligentes de un ciudadano y le cuadra al Plan de Reforma del Sector Audiovisual que, con más redobles de tambor que luces para su lectura y análisis, acaba de aprobar el Consejo de Ministros. Es fruto que viene del comité de sabios con el que José Luis Rodríguez Zapatero aplazó el problema al llegar a La Moncloa y, en lo que de él conocemos hoy, tiene el aspecto de ser más de lo mismo. Empezaré por aclarar que no soy capaz de entender, desde la libertad, la función del Estado en los medios de comunicación. El totalitarismo, desde Adolf Hitler a Fidel Castro pasando por Francisco Franco, no se explica sin poderosos medios de propaganda en manos públicas; pero, ¿a dónde va una Europa en la que los Estados que la integran son titulares de canales de televisión que manipulan los Gobiernos para tratar de orientar las ideas, no sólo políticas, de los ciudadanos? Cualquier demócrata español se escandalizaría si el Estado mantuviera una red de diarios amplificadores de la voz del Gobierno. ¿Por qué el escándalo no es parejo impreso en papel de periódico que sostenido en los kilovatios de una emisión radioeléctrica? Tan honda es esta deformación audiovisual de la libertad que no sólo se vive, con desmedido cargo al Presupuesto, en el ámbito del Estado. Cada maestrillo autonómico- -y un creciente número de alcaldes- -tiene también su púlpito para la prédica de su propia doctrina y el adormecimiento intelectual y generalizado, nunca en la excelencia informativa, de sus respectivas parroquias. Ahí está el germen de uno de los males que con mayor virulencia amenazan nuestra vida democrática. Ahora, el Gobierno anuncia la regeneración del monstruo y, como muestra, nos previene de un Consejo de Administración al frente de RTVE con cuatro representantes del Congreso, otros tantos del Senado y dos de las centrales sindicales. ¡Y dicen que al director general no lo nombrará el Gobierno! Veremos lo que pasa; pero, según enseña la experiencia, los monstruos no tienen enmienda: crecen, engordan y se multiplican. POLAINO RA un día de agosto de 2004 y Jacobo Muñoz se dolía, en una sobremesa santanderina, de que algunos compañeros socialistas de su agrupación llamasen todavía maricones a los homosexuales. Y lo peor es que son obreros añadió. ¿Quiénes? ¿Los homosexuales? preguntó Jorge Semprún. No: los compañeros aclaró el filósofo. Recordé, al respecto, una anécdota que Semprún ya conocía. Cuando, en 1981, Euskadiko Ezkerra y el Partido Comunista de Euskadi se fundieron en una nueva formación política, un curtido dirigente sindical carrillista pronosticó: En ese partido va a haber más maricones que obreros ¿Y acertó? quiso saber otro Jorge presente, el poeta Urrutia. Quizá, pero sería imposible verificarlo- -concluí- Lo curioso es que ni se planteara que pudieran existir obreros homosexuales La izquierda ha sido tan puritana y homófoba como la derecha, si no más. Consideraba a los invertidos- -así los denominaba Largo Caballero- -asociales y corruptos. De haber triunfado las izquierdas en la guerra civil, la suerte de los homosexuales no habría JON sido mejor de la que el franquismo les reserJUARISTI vaba. La Farándula ha explotado de lo lindo el motivo de la persecución fascista de los mariquitas- -así los denominaban los vencedores (y vencidos) pero a ver quién es el guapo que cuenta alguna vez, en una película subvencionada, cómo trató a los suyos la Columna Durruti. Los caricaturistas antirrepublicanos se ensañaron con la homosexualidad atribuida a Azaña. Ninguno de ellos, sin embargo, llegó a los extremos de homofobia que alcanzaría un Vázquez de Sola en sus chistes gráficos contra Franco. En fin, campos de internamiento para los divergentes del sexo los hubo en la Alemania nazi y los hay en la Cuba castrista, pero la izquierda no ha sido más contumaz en su denuncia que la derecha (el exilio cubano no esperó a que los productores norteamericanos descubrieran a Reinaldo Arenas para exigir la supresión de sidódromos y otras formas de indecencia penal totalitaria) Frente a la idea de la homosexualidad como vicio antisocial o como crimen, que tiene raíces religiosas en la condena E E paulina del pecado nefando, la concepción de aquélla como enfermedad representó, sin duda, un avance. Los sodomitas quemadosenlasplazaspúblicashabrían preferidolaalternativa del hospital, los electrochoques y los baños de agua helada. En 1933, el joven médico chileno Salvador Allende no creía atentar contra los principiosdel humanitarismo socialista al sostener que la homosexualidad es un trastorno endocrino y el homosexual orgánico es un enfermo y debe merecer la consideración de tal Más aún, al afirmar que el invertido es tan responsable de su anormalidad como pudiera serlo el diabético de su glucosuria pretendía, supongo, contribuir a la desaparición de un estigma social injusto. Son teorías muy cercanas a las de Marañón, que no era un nazi. Junto a ellos, Aquilino Polaino habría parecido un peligroso revolucionario con su tesisde la homosexualidad como trastorno psíquico, que la desculpabiliza más radicalmente. Desde los años sesenta, estas teorías están sancionadas con el ostracismo porque se ha ido imponiendo la idea de que no hay sexualidades perversas sino un conjunto de preferencias diversas y legítimas. Es cierto que subsiste todavía algún criterio restrictivo: la pederastia, por ejemplo, no se considera una opción aceptable. Ahora bien, si el criterio legitimador estriba únicamente en el libre consentimiento de adultos que deciden mantener entre ellos relaciones sexuales, no veo qué argumento cabría oponer, por ejemplo, a la legalización de la poligamia o al maltrato conyugal sadomasoquista mutuamente acordado. La comparecencia de Polaino en el Senado habrá sido desgraciada, pero lo cierto es que la izquierda se equivoca si se cree moralmente superior al abroncado psiquiatra. De momento, promueve un modelo familiar confuso y corre además el riesgo de acabar entendiendo la enfermedad como metáfora, que es como siempre la han tratado los movimientos gays (la primera reacción de éstos ante el sida, a comienzos de los ochenta, fue denunciarlo como una maniobra de distracción del imperialismo y las Iglesias para frenar la revolución de las costumbres) A estas alturas, algunos parecen vivir aún en el ensueño fourierista de que el socialismo traerá sexo armonioso y feliz para todos todas. Son mucho más carcas y peligrosos que Aquilino Polaino. PALABRAS CRUZADAS ¿Invalida Guantánamo la autoridad moral de EE. UU. EL HONOR DE UNA GRAN NACIÓN LA SOLIDEZ DE UNA DEMOCRACIA E SPAÑA perdió su honor en 1936, también dos años antes. Y antes... Alemania en 1933. Francia perdió su honor, y Gran Bretaña... Con la creación de las Naciones Unidas hay un Renacimiento democrático, taxímetro a cero. Las grandes democracias (ojo, Noruega o Dinamarca lo son) deciden desde entonces mantener el honor, ad majorem justitiae gloriam. EE. UU. había cumplido. Se deshonra ahora, gratuitamente, por la torpeza de Bush jr. Hablar de derechos humanos a su fiscal general, Al Gonzales, es como hablarle de hamburguesas, ninguna reacción. Bush jr (siempre será jr) será recordado por algunos topónimos, no por su elefantiásico déficit, ni por la fallida reforma de la Seguridad Social. Guantánamo, Abu Ghraib, Bagram... Clinton ha denunciado el caso: demuestre usted la culpabilidad o cierre el campo. En GuantánaDARÍO mose tortura. Nadieha sido procesado. PoweVALCÁRCEL ll no lo explicitó: pero se fue por Guantánamo. My Lay era una atrocidad del frente de guerra; Guantánamo es la atrocidad institucionalizada por Bush. Decir que es el Auschwitz de América es una tontería: las dimensiones hacen absurdo todo paralelismo. El hecho de que ese infierno haya tenido que situarse fuera del territorio nacional explica todo. Guantánamo deslegitima a Bush desde la raíz y convierte a muchos neocon en collabo. Los padres fundadores montaron hace 230 años barreras contra el abuso, mecanismos de información, alguna transparencia. ¿Escándalo? Sí, porque EE. UU. además, no es Sudán, ni Cuba, ni Uzbekistán. N ADIE puede defender abusos cometidos contra seres humanos. Nadie. Ningún demócrata acepta el régimen alegal al que están sometidos los prisioneros de Guantánamo. Ninguno... hasta que tienes que hacer frente a la amenaza post 11- S que afronta Estados Unidos. Desde que tenemos memoria histórica, los ejércitos han cometido abusos sobre sus prisioneros. Sólo ahora, una gran nación como EE. UU. permite que sus medios de comunicación denuncien esas atrocidades. Y se compromete a investigarlas y castigarlas como lo hizo con las de Abu Ghraib. ¿O es que alguien cree que estas cosas no pasan desde antes de que los romanos llegaran a Iberia? Ocurren en Cuba, en Sudán y en países mucho más cercanos a nosotros. Pero sólo EE. UU. permite que se sepan. La legislación de prisioneros RAMÓN PÉREZ de guerra afecta a combatientes de estados MAURA reconocidos. Ninguno de los que están en Guantánamo luchaban en nombre de uno de los casi 200 países generalmente reconocidos. ¿Convalida eso los abusos? No. Pero después del 11- M, como español, prefiero que algunos de los que están en Guantánamo sigan allí a costa del contribuyente norteamericano. ¿Acaso alguien les prefiere mirando nuestra costa desde el otro lado del estrecho, esperando la ocasión de llegar aquí? Hay que guardar las formas que hacen grande nuestro sistema. Pero también hay que sobrevivir. Que se lo pregunten a Clinton, el que bombardeó Serbia sin mandato ONU. ¿Y usted qué opina? 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