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60 SÁBADO 25 6 2005 ABC Cultura y espectáculos ANA MARTÍNEZ DE AGUILAR Directora del Museo Reina Sofía Picasso debe estar en el Reina Sofía. ¿Cómo vamos a prescindir de él? Ha tardado más de un año en conceder entrevistas. Y había demasiadas preguntas en el cajón. Desde su propio nombramiento y el de la subdirectora, hasta su Plan Museológico... todo ha sido muy discutido. Martínez de Aguilar entona un mea culpa y reconoce errores y equivocaciones TEXTO: NATIVIDAD PULIDO FOTOS: JAVIER PRIETO MADRID. A la espera de comparecer en el Congreso, a petición del PP, para explicar su polémico Plan Museológico, y tras el éxito de la exposición de Gris, Ana Martínez de Aguilar habla de su gestión al frente del museo, donde brillan más las sombras que las luces. -Su nombramiento, el Plan Museológico... han estado envueltos en polémica. ¿A qué lo achaca? -Lógicamente tienen que surgir distintas opiniones. Yo me precio de ser una persona independiente. No he militado en partidos, no soy nada gremial. Y eso no es fácil de asimilar a veces. Un puesto de tanta trascendencia y envergadura genera expectación. Son el tiempo y las realizaciones los que hacen que los juicios sean más acertados o no. -Elegir a María García Yelo como subdirectora levantó ampollas. -Cuando Zugaza fue subdirector de este museo era todavía más joven. Guillermo Solana, a quien aprecio y admiro, no creo que tuviera experiencia en dirección de museos. He trabajado tres años con María: los idiomas, la formación universitaria, las exposiciones y escritos, las críticas... Tiene background, talante dialogante, capacidad de organización... Se ha notado que coge las riendas de la subdirección. -Usted ha hablado de malas interpretaciones, de tergiversaciones. ¿Cree que no se le ha entendido? -Cuando digo que me siento mal interpretada, a lo mejor es que me expreso mal. De una manera ingenua, haciendo autocrítica, presenté el informe con las manos boca arriba y me he atrevido a difundir pensamientos y reflexiones internas sin pensar en la repercusión que determinadas palabras pudieran tener en otros interlocutores sociales. En la intencionalidad del informe nunca estaba meterme con situaciones anteriores. Este museo tiene una corta vida, pero ha ido creciendo. -Pues, para no querer cuestionar lo hecho antes, ¿no le han sobrado las críticas tan duras a la colección y al montaje que hicieron sus antecesores? Dio un buen repaso... -Para nuestra propuesta no sirve lo que hay al cien por cien. -Pero metió demasiado el dedo en el ojo y, claro, la gente se queja. -Creo que me he equivocado en dar el informe, pero no por dar la información. Mi intención no ha sido criticar. -El PP ha pedido su comparecencia urgente en el Congreso. Se preguntaba Beatriz Rodríguez- Salmones: si este museo no tiene que dinamizar el mundo español del arte, quién lo hará; y, si a usted no le gusta la colección, a quién le va a gustar. ¿Qué le respondería? -Quizá no me he expresado bien. La cantidad de galerías y nuevos museos que hay hoy en España hace que no sea sólo el papel del museo como dinamizador cultural su único propósito. -Pero en el informe falta ese sólo Se dice que el museo no tiene Los fantasmas nos tienen colgado un sambenito a mí y a Calvo Serraller Francisco Calvo Serraller será comisario de tres exposiciones en el museo: una sobre el Quijote, otra sobre Adolfo Schloser y una tercera sobre el Guernica ¿Es uno de sus hombres fuertes? Le conozco hace muchos años, fui alumna suya, hemos trabajado juntos. También he colaborado con Llorens, Jarauta, Bozal... Estoy orgullosa de mi relación con todos ellos. Los fantasmas nos tienen colgado un sambenito a mí y a Calvo Serraller que no se corresponde con la realidad. Quienes me hablaron de Lahuerta fueron Zugaza y Llorens. No creo que sean demasiados los comisariados de Calvo Serraller. Lo del Quijote es un proyecto de la SECC y el museo sólo lo acoge. No ha participado en absoluto en el diseño del proyecto. Se lo enseñé a posteriori y me felicitó. La redacción fue de Lahuerta, García Yelo y mía. Para la muestra de Schloser, tenía pensado otro comisario. Pero su viuda dijo que le gustaría que la hiciera él que dinamizar el mundo español del arte. Es muy distinto. -Un museo tiene que poner mucho más énfasis en el valor del arte como arte que como mercado. Y tiene que dar cabida no sólo a determinadas manifestaciones que recogen el mundo de las galerías y del comercio. -Dijo que el museo se había dedicado en parte a ser una galería. -Dije que el museo no debe ser una galería. Éstas cumplen un papel social muy importante y el museo, otro complementario e incluso de subsidiariedad. En el Espacio Uno, por ejemplo, se han hecho exposiciones pequeñas que podrían estar en galerías. -Faltaba una contestación a Rodríguez- Salmones: ¿Le gusta la colección del Reina Sofía o no? -No es que no me guste la colección, me entusiasma. Me encantaría contribuir a ponerla en valor. Este museo tiene lagunas. No es el MoMA, ni el Pompidou por mucho que queramos. La colección refleja mucho la historia de España, como el Prado. ¿Cuál es entonces el interés localista del que hablaba el informe? -Picasso, Dalí y Miró son universales. Alberto Sánchez, por ejemplo, me parece un gran artista, pero no tiene la dimensión que debería tener ni el reconocimiento internacional. -Guillermo Solana dijo que si los nichos temporales del Prado y el Reina Sofía se mueven, el Thyssen también movería ficha. ¿Engullirá el Prado al CARS? ¿Todo es por ver a Picasso en el Prado? -No entiendo de dónde sale esto. Estoy casada con un escritor. Tantas veces hemos hablado de cómo la ficción tiene a veces más fuerza que la realidad. ¿Es una leyenda urbana? -Absolutamente. El final de siglo es el contexto normal para comprender el nacimiento de la modernidad. ¿Cézanne podría estar aquí o no? ¿Y algunas obras del Reina Sofía podrían estar en el Prado? -No sé cuáles. Estoy convencida de que Picasso tiene que estar aquí. ¿Todo Picasso? -Todo. Y creo que uno de los ejes vertebrales de la colección es Picasso. ¿Cómo vamos a prescindir de él?