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58 Sociedad SÁBADO 25 6 2005 ABC Religión La causa de beatificación de Juan Pablo II se abre a menos de tres meses de su fallecimiento Benedicto XVI decidió, en su noveno día como Papa, dispensar el plazo de espera de cinco años b Con Juan Pablo el Grande to- do es monumental: desde la montaña de escritos hasta los millones de personas que quieren testimoniar su santidad JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Vox populi, vox Dei La proclamación popular de la santidad de Juan Pablo II durante los días de capilla ardiente y funerales ha sido escuchada por Benedicto XVI. La causa de beatificación de Juan Pablo el Grande se abrirá oficialmente el próximo martes, a menos de tres meses de su fallecimiento el pasado 2 de abril, sin esperar los cinco años previstos por las normas de la Iglesia. Es el ritmo ágil del atleta de Dios En realidad, es también el paso rápido de Joseph Ratzinger, que como Decano del colegio de cardenales recibió durante los días del precónclave una carta en la que buena parte de los purpurados pedían la apertura de la causa de beatificación y se declaraban testigos visuales de la santidad de Juan Pablo II. Para no coartar la libertad del próximo Papa, Ratzinger decidió no hacer ninguna declaración pública y asumió el encargo de entregar el documento al Sucesor inmediatamente después del Cónclave. El 19 de abril resultaba elegido él mismo y el 28, en su noveno día como Papa, recibía al cardenal vicario para la diócesis de Roma, Camillo Ruini, y le comunicaba la dispensa del plazo de cinco años de espera. El 13 de mayo, fiesta de la Virgen de Fátima, Benedicto XVI daba personalmente la noticia a los sacerdotes de Roma durante su primer encuentro en la basílica de San Juan de Letrán, su catedral como obispo de la Urbe. El aplauso fue emocionado y atronador. Gianfranco Bella, presidente del Tribunal de la diócesis de Roma, muestra los documentos de la causa de beatificación de Juan Pablo II en su oficina de la capital italiana traslada toda esa correspondencia a la diócesis de Roma. Para facilitar que cualquier persona pueda enviar datos e informaciones, el postulador de la causa ha abierto una dirección pública de correo electrónico: Postulazione. GiovanniPaoloII VicariatusUrbis. org. El trabajo del postulador de la causa ha comenzado por el análisis de los escritos, divididos en 635 secciones, a partir de un texto del año 1949 titulado El Apóstol sobre la vida de Jan Tyranowski, el modesto sastre de Cracovia que le enseñó a hacer oración mental y le dio a conocer los místicos castellanos como Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Si bien el número de escritos de Karol Wojtyla es elevadísimo, el postulador cuenta con una ventaja: están ya recogidos y publicados casi todos. AP Oración por Juan Pablo II El Vicariato de Roma ha aprobado la siguiente oración oficial a Juan Pablo II Oh Trinidad Santa, Te damos gracias por haber concedido a la Iglesia al Papa Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de Tu paternidad, la gloria de la cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor. Él, confiando en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo. Concédenos, por su intercesión, y si es Tu voluntad, el favor que imploramos, con la esperanza de que sea pronto incluido en el número de tus santos. No será fácil hacer una selección de testigos de su vida, pero es de esperar que el Tribunal convoque sólo a los más importantes pues, de otro modo, el proceso no terminaría nunca. Pueden declarar también las personas que, por algún motivo, se opongan a la declaración de santidad, y sus testimonios se incorporan al sumario sobre el que decide, en una primera fase, el Tribunal de la diócesis de Roma. Certificar un milagro Si, como es previsible, su conclusión es positiva, el expediente se traslada a la Congregación para las Causas de los Santos, que estudia de nuevo todo el material y analiza, con ayuda de médicos y de expertos, los favores extraordinarios que puedan haber sido milagros. En cuanto se certifique uno, Benedicto XVI puede disponer la beatificación. En los últimos ochocientos años, tan sólo dos Papas han sido canonizados: San Pío V, del siglo XVI, y San Pío X, de comienzos del siglo XX. En septiembre del año 2000, Juan Pablo II beatificó a Juan XXIII y trasladó sus reliquias a una capilla del crucero de la basílica de San Pedro, dejando libre en las Grutas Vaticanas la tumba en la que hoy yace y que cada día acuden a visitar unas veinte mil personas. Si el clamor de Santo súbito! durante los funerales fue la proclamación de santidad, la riada de peregrinos a la tumba es la confirmación del culto. En San Juan de Letrán El próximo 28 de junio, víspera de la fiesta de San Pedro y San Pablo, tendrá lugar oficialmente la apertura de la causa de beatificación precisamente en San Juan de Letrán. Como se trata de la fase diocesana, el expediente es presentado por el postulador de la causa, monseñor Slawomir Oder, al presidente del Tribunal de la diócesis de Roma, monseñor Gianfranco Bella, quien fijará el calendario de sesiones y el orden de llamada a los testigos de la santidad de Karol Wojtyla o de los milagros obtenidos por su intercesión después del fallecimiento. El problema es que con Juan Pablo el Grande todo es monumental: desde la montaña de escritos hasta los millones de personas que quieren testimoniar su santidad. El Vicariato de Roma ha recibido un diluvio de cartas, y lo mismo sucede en el Vaticano, que Karol Wojtyla, un santo por virtudes heroicas Aunque Juan Pablo II lograba milagros ya en vida y hay muchas curaciones documentadas- -desde un muchacho de Zacatecas hasta un millonario judío americano, pasando por un cardenal de la Curia- Karol Wojtyla no apoyaba su vida espiritual en lo extraordinario. Su carisma no era milagrero y la declaración de su santidad se apoyara en las virtudes heroicas Es decir, en haber vivido hasta el heroísmo la fe, la caridad, la paciencia o la responsabilidad, participando en las ceremonias cuando estaba sano y cuando estaba enfermo, viajando cuando ya no debería hacerlo y mostrándose en público sin esconder las secuelas del parkinson que le robó la expresividad facial y hasta la voz.