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ABC SÁBADO 25 6 2005 Sociedad 55 Salud que santifica la voluntad competitiva de Armstrong. De seis a ocho horas por día, tres sesiones de musculación por semana, una hora de estiramientos a diario, una mínima tasa de grasa en el cuerpo (cinco por ciento) una alimentación elaborada en función de las calorías consumidas, una tasa de hematocrito (nivel de góbulos rojos en la sangre) sostenida en cámaras hipobáricas y máquinas de hipoxia... Todo, para alcanzar el punto clave, la función cardiorrespiratoria, su capacidad para consumir oxígeno, el famoso VO 2 max, que ahora llega a 85. UN SUPERATLETA CON AMBICIÓN GANADORA FERNANDO ASTORQUI. Miembro de comisión médica de la Unión Ciclista Internacional S Mejora muscular Coyle considera que la mejora muscular del ciclista se ciñe a su mayor producción de fibras tipo I (lentas, resistentes, para largos recorridos) que ha subido del 60 al 80 por ciento en perjuicio de las fibras tipo II (rápidas) Es decir, Armstrong es más maratoniano que corredor de 100 metros. Y por ahí incluye su cambio radical hacia un pedaleo vertiginoso, 110 pedaladas por minuto cuando se proclamó líder en la montaña de Hautacam. Puede parecer paradójico, pero la velocidad en el pedaleo reduce la exigencia para el músculo explica Coyle. El fisiólogo texano concluye con una alabanza: No hay duda de que Armstrong empezó su carrera con una genética superdotada, pero ha optimizado al límite sus habilidades con dedicación y un duro entrenamiento on muchas las personas y las tertulias de aficionados al deporte que comentan y hasta discuten el fenómeno Armstrong Lo que para unos es una virtud, superar un proceso canceroso y con preparación intensa y voluntad de hierro conseguir ser un superatleta para otros el comentario va dirigido a pensar malintecionadamente que por esa razón le han tolerado la toma de sustancias prohibidas que le ayudan a mejorar su rendimiento. Nada más lejos de la realidad. Voy a exponer mi punto de vista de por qué Armstrong es un verdadero campeón. En parte, porque desde 1991 he sido miembro de la Comisión Médica de la Unión Ciclista Internacional y los dos últimos años de otra comisión del mismoorganismo, que es la encargadade autorizar los medicamentos prohibidos en ciclistas que los necesiten imperiosamente para su salud. Por lo tanto, por ese lado, afirmo con rotundidad queno tiene ninguna autorización especial para utilizar fármacos dopantes. El otro aspecto puede estar sujeto a toda clase de opiniones. En la mía hay que analizar varios parámetros, que to- dos los que han ganado cinco Tour han tenido. En primer lugar el componente físico, el atleta genético del que todos ellos han tenido cualidades sobradas. Factores cardiovasculares excelentes, pulmonares, con un consumo de oxígeno asombroso, musculares y capacidad de sufrimiento. En segundo lugar, el entrenamiento, la planificación, el modo de vida, alimentación y ayudas ergogénicas toleradas y controladas. Un entrenamiento bien dirigido y realizado con mentalización y espíritu de sacrificio es clave. No digamos nada, un seguimiento médico, de alto nivel científico y riguroso. En tercer lugar, ser poseedor de una gran ambición de ganar. Una mentalización ganadora capaz de superarlos momentos difíciles en carrera, tanto físicos como psicológicos. Por último, inteligencia en carrera, acompañada de personalidad y liderazgo. Todos estos factores deben coexistir en gran medida. Si alguno de ellos falla o no se posee un altísimo nivel, se podrá llegar a ser un gran ciclista, pero nunca un ganador de cinco o seis Tour. ¿Por qué Armstrong seis o, quizá, siete y Merck, Hinault, Anquetil e Induráin cinco? Creo que en algún momento falla esa conjunción de factores. A todos ellos al final les falló la forma física, se agotó el estímulo o ambición ganadora, difícil de mantener, por otra parte, o bien cometieron algún error en su planificación o en carrera. Por recordar, Hinault no ganó su sexto Tour porque se equivocó atacando en la bajada del Peyresourd y perdió subiendo en Superbagneres. Induráin, para mí el mejor, siento no ser objetivo, qué control, qué planificación de carrera, sabía en que momento atacar y controlar, ejercía una influencia en el pelotón de ganador. Pues bien, no ganó su sexto Tour, no por agotamiento de alguno de esos factores, sino por desacuerdos con el equipo, problemas internos, que descentraron a un gran campeón. En esa línea da la sensación que Armstrong es capaz de mantener un nivel adecuado, de momento difícil de superar. Se le ve que es capaz de ese último esfuerzo para ganar su séptimo Tour, porque ha mantenido dos años más que los demás esas exigencias, muy difíciles de conservar durante tanto tiempo. En algunas de las etapas de la Dauphine Libere, se le vio controlando perfectamente, dejando ir, probándose en el esfuerzo y cazando a sus oponentes, no sin dificultades. Pero siempre con la mentalización de que va a ser el ganador del Tour si le acompaña la suerte, de la que también estos campeones poseen por añadidura. Se lo merecen.