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36 Madrid SÁBADO 25 6 2005 ABC SE DICE SE CUENTA PRESUPUESTOS CRUCIALES La consejera de Hacienda, Engracia Hidalgo, está metida ya de lleno en la elaboración de los Presupuestos de la Comunidad para el año 2006, que están considerados como los más importantes de la legislatura, ya que son los del último año completo antes de las elecciones de 2007. Los consejeros ya tienen la orden de establecer las prioridades de sus departamentos. Las directrices están dadas y todo hace indicar que los asuntos sociales y las infraestructuras van a tener un empujón el próximo ejercicio. MADRID AL DÍA VALORACIÓN DE LÍDERES Todos en el Partido Socialista de Madrid (PSM) saben que existe una encuesta interna, aquella que presentó parcialmente Rafael Simancas en el último comité regional ante sus compañeros de partido, y que pese a dar buenos resultados a este partido, a su líder le deja en muy mal lugar. Algunos aseguran que la han visto, pero las copias brillan por su ausencia. En el PSM se busca la encuesta donde haga falta, mientras otros la guardan con mucho celo. Su contenido, dicen, podría ser explosivo QUÉ GUSTO MANUEL DE LA FUENTE LA OPINIÓN DEL LECTOR Pueden dirigir sus cartas a esta sección: Correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Fax: 917 424 104. Correo electrónico: madrid abc. es Cierre del Instituto Francés Soy un joven que frecuenta el Instituto Francés. Gracias a este centro gestionado por el gobierno francés he aprendido a conocer y sentirme parte de la cultura de nuestro país vecino. Dentro de muy poco tiempo, por una decisión inoportuna, muchos madrileños pueden perder la oportunidad de acceder a Francia a través de este medio. Últimamente se están escuchando rumores de su posible desmantelamiento en el 2006. Gracias a sus precios asequibles, cualquier persona puede acceder a numerosas actividades, aprender este gran idioma y acceder a una biblioteca francófona formada por personal muy competente. Espero que el gobierno francés lo reconsidere. Daniel González Vázquez JAIME GARCÍA Sequía. y sus consecuencias, tales como la sequía que sufrimos, me sorprende la cantidad de agua que gasta en Madrid para mantener los parques y el césped con apariencia británica. G. Filippone Transporte público Vivo en San Martín de la Vega y no puedo utilizar el transporte público para ir al trabajo porque mi pueblo está tan mal comunicado con el resto de la comunidad que el trayecto me llevaría más de dos horas y media, en condi- ciones normales, sin contar ni retrasos ni atascos. Si a este inconveniente le sumamos que trabajo al lado de la M- 30 y que cada día por un motivo distinto, tardo una eternidad en llegar, me estoy planteando tener que destinar cinco horas diarias de mi vida a cambiar de bus al tren y del tren al metro constantemente hasta llegar a mi destino. Pero en mi trabajo se ficha: cuanto más tarde llego, más tarde tengo que salir, así que, aunque dispongo de un horario fantástico, de 9.00 a 17.30, nunca lo puedo disfrutar porque nunca llego antes de las 9.30. Me parece escandaloso que el otro día, por una furgoneta volcada en la M- 30, el atasco llegase a alcanzar hasta Getafe y yo no pudiese llegar al trabajo hasta las 11 de la mañana. Laura Pérez Rebollo DIMES Y DIRETES MADRID ME GUSTA, A PESAR DE TODO ací en Madrid, de padres tos y preferencias. Dentro de este madrileños, lo que para casco urbano he vivido casi siemmi generación no es poco. pre en el centro de la ciudad. RealMi mujer es madrileña y mis himente es donde me gusta vivir, dejas, también. He vivido siempre bido a que disfruto paseando por en esta ciudad, nunca en ningún las calles, acudiendo a librerías, a pueblo de la periferia, lo que para exposiciones, así como a concierCARLOS mí es una suerte, pues, a exceptos, cines y teatros, y todo ello, a BERZOSA ción de algunas grandes fortunas, ser posible, sin coger el coche. Me uno vive donde puede, no donde quiere. gusta Madrid, lo encuentro de una belleza Es cierto que, a pesar de las restricciones especial difícil de definir. económicas y las derivadas de la oferta, No obstante, esta ciudad ha padecido alsiempre existen algunas opciones de elecaldes que, por sus actuaciones, ha dado la gir, aunque escasas, en función de los gusimpresión de que en lugar de defenderla N han sido los enemigos públicos números uno de sus habitantes y residentes. Unos la han destrozado bastante, y otros la han reconstruido en contra del ciudadano paseante, y a favor de los coches. Dieron preferencia a la especulación, y se llevaron consigo los bulevares, los árboles, los paseos agradables, que fueron sustituidos por avenidas feas e impersonales, más del estilo norteamericano que europeo. El disfrute de la ciudad ha sido arrinconado a favor de una mal llamada modernización. Sólo recuerdo con nostalgia una buena época, la de Tierno Galván, que, con sus errores, fue de lo mejor que hemos tenido en lo que a mi historia personal se refiere. Pero desde entonces todo ha ido de mal en peor. Pensé que lo de Álvarez de Manzano era insuperable. Obras a todas horas, en todas las calles, zanjas y más zanjas. Lo de ahora es lo peor de lo peor. Por favor, piensen en nosotros, ciudadanos normales y corrientes, que queremos pasear, dormir la siesta, leer un libro, escuchar música. Por favor, que sólo se vive una vez, y encima la vida es corta. Cualquier persona sensata y sensible sabe que el verano tiene pocas cosas buenas. Sí, es cierto, se saca la ropa de la automática, se tiende y en un pispás está seca. La carne se quita la mortaja de los rigores invernales y la vista se recrea en cinturas, escotes, musculaturas... lo que tiene su cruz, esas barrigas y esos torsos masculinos que hacen de muchos de nuestros convecinos pequeños budas andantes. Por lo demás, inconvenientes sin cuento: olores, sudores, hedores, escoceduras, alergias, tribus urbanas aéreas (vade retro mosca negra) tribus urbanas que hacen chof, chof, cuando se las pisa, perros que le ladran a la Luna (lo del otro día no era Luna, qué tamaño, parecía un galleta María selenita) En fin, una gloria, una delicia. Pero hay algo que no tiene comparación, que supera con creces todo lo anterior, aunque es (son) un fenómeno cada vez menos frecuente: las tormentas de verano. Esas explosiones de la Naturaleza, que nos recuerda que, a pesar de todo, a pesar de lo fatuo de nuestra especie, sigue siendo ella quien manda, quien lleva todavía puestos los pantalones de la vida. Los truenos que recuerdan al dios Thor, el ventarrón cargado de electricidad que las antecede, el fogonazo del relámpago, la diabólica dentera que produce el rayo y que bien conocen las personas con alguna pieza metálica en la dentadura. Y ese olor como de la vida renaciendo, no, no es a tierra mojada (el más bello olor sobre la tierra) es, como mucho a asfalto mojado. Pero nos hace ilusión. Tanta ilusión y tan pocas tormentas que cuando se producen son un fenómeno, y no atmosférico, sino sociológico, porque el vecindario se echa a las terrazas y ventanas a respirar, a oler como hacían nuestros tatarabuelos allá por Altamira y aledaños olisqueando el huracàn y la presa. Y claro, tras la tempestad, la calma. La sensación de paz, el sentimiento de que por una vez las cosas van como deben. La serenidad, borradas las malas vibraciones por el chaparrón, rampante en los corazones. Quién sabe si al paso que vamos, algún día la lluvia sólo será un recuerdo. La fotografía de dos novios besándose bajo el aguacero.