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ABC SÁBADO 25 6 2005 25 El presidente Bush admite que no va a ser fácil el camino que queda por delante en Irak Nicolás Sarkozy endurece su discurso contra la criminalidad urbana en Francia El servicio de orden del mausoleo es amable pero agobiante. No pierde ojo y recuerda una y otra vez las normas de separación de sexos y de respeto al lugar Picnic y urnas junto a la tumba de Jomeini F. DE ANDRÉS EPA del sistema teocrático, la opción entre Rafsanjani y Ahmadi- Nejad no es irrelevante, ni en el plano interno ni, especialmente, en el internacional. Liberalización económica El ex presidente se ha comprometido a seguir adelante con el actual plan quinquenal de liberalizaciones económicas, que deben permitir la confianza del capital extranjero en el futuro de Irán, especialmente en los estratégicos sectores del petróleo y el gas. Hay varios contratos españoles de largo alcance que podrían verse apuntalados si gana Rafsanjani, o por el contrario amenazados si hoy se declara vencedor su rival, Ahmedi- Nejad. El alcalde de Teherán ha querido tranquilizar a los sectores inversores y a la Bolsa, pero al mismo tiempo insiste, por motivos electoralistas, en que su prioridad será la lucha contra la corrupción y el reparto entre los pobres de las rentas del petróleo En el terreno internacional, tanto Rafsanjani como Ahmedi- Nejad mantienen una postura inflexible en el derecho iraní a desarrollar la energía nuclear, y con ello implícitamente la bomba atómica. Pero el ex presidente desea abrir una nueva etapa en las relaciones con Estados Unidos, que para el alcalde de Teherán es, como mandan los cánones del Líder Supremo, el Gran Satán. TEHERÁN. Sadam Husein quiso en su día levantar una mezquita- mausoleo muy especial en Irak, con dos minaretes en forma de fusil de asalto y otros dos representando cohetes. Los cuatro inmensos minaretes revestidos de oro del mausoleo del imán Jomeini, en las afueras de Teherán, se ajustan al diseño tradicional pero no escapan al culto a la personalidad. Los alminares, que flanquean otras tantas cúpulas, miden 98 metros, la edad que contaba al morir el carismático clérigo chií que dirigió la revolución popular islámica de 1978. Ayer fue un día festivo como cualquier otro en el mausoleo de Jomeini. Centenares de peregrinos llegados del sur de Teherán y de provincias del interior siguieron la oración del viernes junto a la tumba de Jomeini y de su hijo, en el recinto principal del inmenso complejo, aún inconcluso. Mientras, en el atrio las autoridades aprovecharon para instalar urnas donde hombres y mujeres, guardando la separación exigida por la Sharía, podían emitir su voto antes de entrar a rezar. Rostros persas, afganos, baluchíes, y ellas de estricto chador. El voto en los recintos sagrados y en los ambientes más pobres de Irán fue ayer un voto ultraconservador, un voto por el alcalde de Teherán, el candidato de los desheredados, Ahmadi- Nejad. Fatima votó ayer por primera vez, y lo hizo por el candidato radical. Tiene sólo 17 años, pero repite, como una lección aprendida, que Rafsanjani estuvo ocho años en el poder y no hizo nada por los pobres En el exterior del mausoleo aprieta el calor, pero el parque es muy amplio y los árboles plantados dan sombra a multitud de familias que han venido a hacer picnic y a dar un toque festivo a este inmenso camposanto. La tumba de Jomeini ha sido erigida en medio del mayor cementerio de Teherán, el llamado Paraíso de Fatima último reposo de los restos de miles de caídos en la revolución y en la guerra irano- iraquí de la década de los ochenta. El sagrado culto a los muertos No se puede comprender el chiísmo, la secta rival por antonomasia de la mayoría musulmana suní, sin observar la hondura del culto a los muertos, herético para el poder religioso que manda en La Meca y Medina. El régimen jomeinista sabe aprovechar este inmenso caudal de sentimiento, y ha convertido camposantos como éste en templos de fidelidad al sistema teocrático, donde los muertos caídos en combate son mártires, y el culto verdadero a Mahoma un compromiso de vasallaje a los ayatolás enrocados en el poder político desde hace casi tres décadas. El servicio de orden del mausoleo de Jomeini es amable pero agobiante. No pierde ojo y recuerda una y otra vez las normas de separación de sexos y de respeto al lugar. Son basiyi voluntarios, muchos por convicción, otros por las prebendas que ellos y sus familias obtienen del régimen. Algunos se identifican con el pañuelo blanco a cuadros sobre los hombros, que recuerdan al palestino. El hecho de que Ahmadi- Nejad fuera en su día un mando basiyi dentro del cuerpo de los Guardianes de la Revolución explica, para algunos analistas, el extraño tirón en provincias del hasta hace poco desconocido alcalde de Teherán.