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ABC SÁBADO 25 6 2005 Opinión 7 mica, culta y emprendedora no merece para su futuro ni esa visión endogámica del nacionalismo radical que empieza a generar injustamente resquemor e incomprensión en el resto de España, ni una respuesta restrictiva a sus legítimas ansias de mejora del autogobierno. LA ESPUMA DE LOS DÍAS LA DEMANDA ELÉCTRICA ¿CULPABLE? ahora arrumbada, y no menos superada, por una moda de reivindicación altisonante que no sólo pretende hacer tabla rasa de la historia, sino que también intenta falsear la realidad de unos vínculos sociales, culturales y económicos difícilmente separables. Todo un despropósito, sí, al que se le responde en ocasiones no con el firme entendimiento de un concepto flexible, inteligente y solidario de la España plural, sino con la desmesura que niega cualquier atisbo de actualización o modernización histórica. Una pena, desde luego, porque esa Cataluña abierta y cosmopolita, rigurosa, diná- Otro tanto sucede en el País Vasco, ya que, ante la realidad de una sociedad desvertebrada y atenazada por muchos años de violencia, ni se responde desde el nacionalismo democrático con una voluntad leal y prioritaria de encuentro con los no nacionalistas, ni tampoco desde determinados ámbitos de la España constitucional con una visión generosa que permita sin traumas el engarce definitivo del País Vasco en la misma. Como no podía ser de otra manera, el resultado actual no es otro que la consagración de la izquierda abertzale como arbitro supremo de la zozobra, lo cual posterga las ansias sociales de estabilidad para tiempos mejores. En ambos casos, es decir, en Cataluña y en el País Vasco o en España y en esas dos realidades históricas que son fundamentales para su proyecto común, parece como si la mayoría silenciosa que sólo quiere concordia hubiera sido aplastada por los que apuestan por la polarización ideológica. Y la verdad es que- -da igual que nos llamen inocentes o ingenuos- -somos muchos más los que no creemos en la contemporaneidad conflictiva de España o, lo que es lo mismo, en la vigencia de ese posible epitafio visto por Larra que rezaba de la siguiente manera: Aquí yace media España; murió de la otra media Al fin y al cabo, por mucho que exista en nuestro país una distancia entre la visión tradicional y progresista, entre la concepción unitaria y la plural o simplemente entre distintas ideologías políticas, también existe un proyecto compartido que descansa en valores cívicos y éticos, en realidades más elementales y cotidianas y hasta en anhelos de prosperidad y bienestar. Eso sí, para que ese proyecto se realice y se imponga a las viejas y naturales tendencias disgregadoras y rupturistas que afloran cada cierto tiempo en la sociedad y en la clase política española será necesario tanto una extrema lealtad y un respeto máximo al consenso constitucional, como un notable ejercicio de solidaridad y generosidad. C PALABRAS CRUZADAS ¿Gobernará Ibarretxe condicionado por Batasuna? EL VOTO TENÍA UN PRECIO ¿QUO VADIS, LENDAKARI? F UERA caretas, el PP de María San Gil ha obligado a Ibarretxe a quitárselas de una vez, y el lendakari ha aceptado los dos votos del PCTV (vulgo Batasuna) a pesar de que había dicho que jamás gobernaría con la ayuda de los filoetarras. Lo ha hecho, así que ya sabemos todos de qué va cada uno en el País Vasco. Ibarretxe seguirá en su puesto, pero está agarrado por el cuello para siempre. Le pedirán lo que no está escrito y lo que está escrito, y el lendakari se verá obligado a firmarlo y rubricarlo porque en caso contrario se queda sin posibilidad de tomar decisiones, aprobar leyes y sacar adelante los presupuestos. No poPILAR dría llevar adelante su proyecto. CERNUDA Los apoyos, siempre, tienen un precio; incluso los más generosos tienden el platillo después de la función, y Arnaldo Otegui no va a ser una excepción sino todo lo contrario. Se nota en que Ibarretxe ha hecho suyas algunas de las reivindicaciones de Batasuna y en que tanto el lendakari como Imaz han anunciado que dialogarán con esa formación, ilegalizada por formar parte del entramado de ETA. Estos próximos años vamos a ver a Ibarretxe beber de la mano de Otegui, si no al tiempo. Es Otegui, es Batasuna y es el PCTV quienes permiten que siga viviendo en Ajuria Enea. Pero eso no es gratis: tendrá que pagar un precio. N O. No creo que sea tan sencillo como decir ETA domina el Parlamento vasco Simplificación a todas luces intolerable y, como tal, peligrosa. La legislatura vasca va a ser compleja, tensa. Tan tonta y estéril. Pero no va a estar, confío, dominada por Batasuna y su apéndice de las tierras vascas. Respeto demasiado al PNV- -sí, lo respeto, aunque no lo comparta: es un partido democrático que gana elecciones, se ha instalado en el alma de los vascos- -como para pensar que Ibarretxe, el tozudo, pueda estar condicionado por una formación misteriosa, opaca, dirigida por personas interpuestas, FERNANDO contraria a los usos de la democracia. JÁUREGUI Ibarretxe es un marciano, pero está del lado de acá. Los tierrasvascos, del de allá, son jupiterinos, quizá caníbales, quién sabe. El lendakari, ahora que lo es, desde hoy, tendrá que averiguar hacia dónde va, con quién y para qué. Que no nos hable de su Plan, ni de autodeterminación, ni de Euskal Herría, que son imposibles. Hasta él sabe que con batasunadelastierrasvascas no se va a ninguna parte. No creo posible la ilegalización del PCTV, pero sí en su marginación: que vegeten en el Parlamento porque su voto no sirve para nada. ¿Me oyes, Patxi? ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate UENTA Eduardo Mendoza en su guía personal de Nueva York que como consecuencia de la crisis del petróleo, al comienzo de los setenta, la ciudad vivía en la incertidumbre y las sombras. Las cosas ya no eran como antes. Uno de sus interlocutores recordaba con nostalgia tiempos pasados en que la electricidad era tan barata que se derrochaba, y que él mismo, como todo el mundo, no desenchufaba el aire acondicionado cuando se iba de vacaciones; de este modo encontraba la casa fresquita al regreso Entre este disparate consumista, y la propuesta de suprimir el piloto rojo en espera de los ordenadores, televisores o aparatos de música, para ahoMANUEL rrar energía, han transÁNGEL MARTÍN currido algo más de 30 años, en los que nuestra política energética ha dado importantes tumbos de oferta, hasta llegar a poner todo su énfasis en apretar las tuercas a la demanda. Leo que algunos técnicos del Ministerio calculan que el consumo de esa señal de encendido de los electrodomésticos equivale a la producción de una central nuclear, información estratégica y decisiva que no debían conocer los finlandeses, que han vuelto a esa energía proscrita. A efectos teóricos los economistas y las economías se califican de oferta y de demanda pero lo suyo es que una y otra se arreglen entre sí a través de los precios, sin que tenga rigor práctico su consideración separada. Claro que esto es así en los mercados algo eficientes, como a veces son los mercados internacionales de energía primaria, pero no lo es en el de la energía final, esa que da luz a nuestras casas y velocidad a nuestros coches. En un mercado interno tan intervenido ya nadie sabe cuáles son los precios reales, o al menos operativos, ni de la energía ni del agua, y dentro de este desconcierto caben todas las ocurrencias, de las que la técnica y la economía son inocentes. En generación, no queremos nuclear, ni tampoco mucha eólica porque no es planificable, pero queremos cumplir con Kyoto, siempre manteniendo el crecimiento económico. La distribución eléctrica- -y algunas penalidades comparte con el transporte gestionado por Red Eléctrica- -gana o pierde, invierte o no, según quiere el gobierno de turno, que fija tarifas y reglamentos a ese llamado monopolio natural de propiedad privada que es quien se las tiene que ver con las restricciones medioambientales y la burocracia, para ser luego la percha de los golpes de las deficiencias en el suministro. Los ojos despistados de los responsables políticos se vuelven a la demanda: que se consuma mejor, pero también menos, que se pague más cuanto más se compra, o sea, al contrario que en cualquier negocio. Un dislate. Tan lejos de la racionalidad como dejar el aire acondicionado encendido en vacaciones.