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102 VIERNES 24 6 2005 ABC Deportes Gilles Muller le demuestra a Rafael Nadal que aún está muy verde para ganar en Wimbledon El balear sólo fue capaz de aprovechar una de sus 13 bolas de break DOMINGO PÉREZ, ENVIADO ESPECIAL WIMBLEDON. El nivel real de Rafael Nadal sobre la hierba se pudo comprobar ayer. Se medía por segunda vez en su carrera con Gilles Muller. La primera fue hace sólo unos meses en el Godó. Allí el de Manacor se impuso por un contundente 6- 0 y 6- 2. Pues bien, aquel luxemburgués que parecía de juguete se convirtió en el verdugo del balear en el All England Club al que derrotó en cuatro sets en un partido apretado, largo (2 horas y 28 minutos) pero que controló sin problemas. Dos resultados tan diferentes en tan escaso lapso de tiempo marcan las diferencias que van de la tierra batida al césped. El juego sin ritmo de Muller, basado en el saque, en los golpes planos (sobre todo una zurda que corría mucho) y en las subidas a la red no sirve para gran cosa en la arcilla, pero sobre el pasto neutraliza con creces las diferencias existentes entre el número tres del mundo (indiscutible uno en tierra) y el 69. Resulta doloroso reconocerlo, pero Nadal está aún verde para estas canchas. Tiene mucho que aprender. La prueba más evidente es que un aceptable jugador de saque- red de 22 años y sin ningún título que llevarse al palmarés dominó al flamante campeón de Roland Garros con autoridad. Nadal no es Borg, al menos no todavía. Nunca lo ha sido y nunca lo ha pretendido ser. Ni sus estilos- ¡qué formas tan diferentes de propinar el revés la del mítico sueco y la del español! ni sus épocas se parecen en nada. Y sólo los ilusos, por supuesto no Nadal ni nadie de su entorno, que tienen los pies muy bien asentados en el El Tennis Museum loco por su uniforme El mejor museo tenístico del mundo es el de Wimbledon. En sus salas y vitrinas se acumulan los más extraños recuerdos y las más asombrosas reliquias relacionadas con el mundo de la raqueta, que por estas tierras casi adquiere categoría de religión. Pues este recinto señero anda como loco por hacerse con un uniforme completo de Rafael Nadal. Quiere un par de los famosos pantalones estilo corsario que ha puesto de moda el balear y una de sus camisetas sin mangas. Es algo único y muy valioso para nosotros- -señalaba uno de los encargados del Tennis Museum a un diario inglés- en principio porque Nadal es el primero que se ha puesto una camiseta sin mangas en la Pista Central y, luego, porque también lleva esos pantalones totalmente novedosos. No tenemos nada igual en nuestras colecciones, salvo tal vez unos que utilizó Sidney Wood, en 1931 suelo, pensaban que el balear podría, como el nórdico, lograr el doblete, alcanzar la casi alquímica simbiosis tierra- hierba, ganar Roland Garros y Wimbledon el mismo año, algo que el de Sodertalje consiguió tres veces- -1978, 79 y 80- A lo más que aspiraba el mallorquín era a ir acumulando experiencias para que algún día el futuro sea verde y el sueño borgiano se pueda hacer realidad. Mientras llega ese momento sólo queda trabajar. Nadal está dispuesto a ello: Creo que hay que plantearse muy en serio construir en Manacor una pista de hierba natural para seguir progresando en esta superficie Para empezar, del choque ante Muller cabe extraer interesantes lecciones. La principal, que en territorio herbívoro hay que aprovechar las bolas de ruptura como sea. Nadal dispuso de 13 puntos para lograr un break y sólo pudo cazar uno, el 4- 5 del segundo set que le sirvió para empatar. Deja escapar sus oportunidades Lo que le iba a pasar a lo largo del partido con las posibilidades de quiebra lo experimentó desde el primer juego. Nadal siempre sale en los encuentros como un torete arrollador. Hizo lo mismo frente a Muller. Se instaló con un 0- 40, pero fue incapaz de concretar. El de Luxemburgo no perdía la calma. Tenía plena confianza en su servicio y se sentía dominador, tanto que en el primer despiste del isleño con el saque, en el décimo juego, en su primera bola de break se anotó la manga inicial con un juego en blanco. Fue la tónica del choque. Un Nadal desacostumbradamente fallón (21 errores no forzados) produciendo ocasiones y Muller salvándolas y aprovechando las suyas. Para el aficionado la principal consecuencia del tropiezo es que ya no se producirá la esperada confrontación con Richard Gasquet. Los dos máximos exponentes de la generación del 86- -atención al otro francés, Gael Monfils- En París, el duelo entre ellos fue uno de los choques estrella de la quincena y aquí también parecía programado El galo no falló a la cita y ahí estará ante Muller. Hubo mazazo para los seguidores británicos, pues Tim Henman protagonizó su enésima decepción, tal vez la última porque se acerca a los 31 años. Sin embargo, han encontrado consuelo en un escocés de 18 años, formado en Barcelona, casi siempre vestido con la camiseta azulgrana, que se llama Andrew Murray y que sigue vivo. Ganar Wimbledon será mi objetivo hasta que me retire, pero sé que tendré que trabajar mucho para lograrlo Rafael Nadal resopla tendido en el césped tras jugar un punto