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72 Espectáculos VIERNES 24 6 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Llega hoy a las pantallas CSA una ingeniosa película que muestra, en forma de documental lo que sería la vida en Estados Unidos si la guerra civil que vivió aquel país entre 1861 y 1865 la hubieran ganado los confederados CSA Una ucronía inquietante EE. UU. 91 min. Director: Kevin Villmott Intérpretes: Larry Peterson, Evamarii Johnson, Rupert Pate, Fernando Arenas, Sean Blake ANTONIO WEINRICHTER El juguetón fenómeno ¿Y si... TEXTO: JAVIER CORTIJO Ya se sabe: todo lo que no es ciencia- ficción es plagio. O mentira piadosa y algo siniestra si la especulación no mira hacia el futuro, como suele pasar, sino hacia el pasado. Una doble vía que tuvo, como otras tantas asignaturas del séptimo arte, un mismo inspirador: Orson Welles, con su alucinante parte de una invasión marciana en La guerra de los mundos (cuyo aparatoso remake nos abducirá en breve) y, en la otra esquina, su abracadabrante Fraude malabarista rosario de falsificaciones alrededor del arte moderno en general y Picasso en particular. He aquí dos estupendos ejemplos del fenómeno ¿y si... hoy de estreno con CSA un ingenioso fake o mockumentary dirigido por Kevin Willmott, cineasta afroamericano que se plantea, con adecuado formato de teleperiodismo, qué hubiese pasado si el Sur hubiera ganado la Guerra de Secesión americana y si la esclavitud hubiese sido legal. O qué no hubiese pasado, por ejemplo, con una de las películas más míticas de todos los tiempos: Yo suscribo las palabras del columnista Leonard Pitts, cuando dijo que Lo que el viento se llevó es una historia de amor ambientada en Auschwitz. ¿Es tan popular esta película porque en ella todos los esclavos son felices y ajenos a todo ánimo de complicar la historia de amor y los pro Lo que el blemas de los persoviento se najes blancos? explillevó es una ca Willmott. Una cama elástica historia de ideal para que el docuamor mental de agitación y ambientada contacto de ayer y de en Auschwitz hoy exhiba su agresividad y se pregunte, por ejemplo: ¿Y si la apacible población de Kent sufriera un ataque nuclear The war game del pionero Peter Watkins) ¿Y si Inglaterra sufriera un ataque nazi It happened here de Brownlow y Mollo) ¿Y si la llegada del hombre a la Luna hubiese sido un montaje rodado por Kubrick en el plató de 2001 Opération Lune de William Karel) O la vieja y terrible cuestión: ¿Y si a Hitler no le hubiesen suspendido en la escuela de arte y, en vez de gasear judíos, se hubiera dedicado a pintar paisajes? (cuestión sugerida por el rostro apacible del tirano en Human remains de Jay Rosenblatt) Pero también al cine de ficción le gusta jugar al científico loco retroactivo, aunque a veces los resultados sean pobres y catastrofistas ejemplos de historia- ficción al estilo de Tom Clancy y demás prosa de aeropuerto. Así, Invasión USA especula, en plenos y agoreros años cincuenta, sobre las consecuencias de un desembarco de militares del Telón de Acero a través de Alaska, Trigo limpio imagina una Guerra Dos escenas del documental en las que aparecen imágenes históricas (la llegada a la Luna y el desembarco de Iwo- Jima) manipuladas con la bandera confederada Civil española entre católicos y ateos, El factor Pilgrim adjudica las canciones de los Beatles a un agricultor escocés, La ciudad de las mujeres destierra atemporalmente al macho, ¿Quién puede matar a un niño? a los adultos o, dentro de la corriente de dobles ilustres y de elvis- vive La luz prodigiosa resucita a García Lorca medio siglo después de su fusilamiento y Mi Napoleón se pregunta cómo sería la Edad Contemporánea si Bonaparte hubiese decidido ser frutero en vez de emperador. Por cierto, ¿y si finalmente hubiesen llegado con alegría los yanquis de Bienvenido mister Marshall Claro que, a veces, de lo que se trata no es de alterar el pasado, sino de mantenerlo tal cual, como en Good bye Lenin donde la RDA sigue intacta lustros después de la caída del muro para no alterar a una madre algo pachucha. En fin, que hasta el cine de animación gusta de echarse unas risas con el fake ¿Y si la ardilla de Ice age se hubiese olvidado de su bellota causante de la glaciación? ¿Y si a la paloma de Valiant (a estrenar en un par de semanas) la hubiesen mandado a la cazuela sin entregar la orden de desembarcar en Normandía durante la Segunda Guerra Mundial? O la madre de todos los ¿y síes... ¿Y si Jesucristo volviera a la Tierra? La irreverente South Park lo tiene claro: presentaría un programa de televisión en plan El diario de Patricia Ya lo dijo George Bernard Shaw: Si vas a contarle la verdad a la gente, hazles reír, porque si no, te matarán e llama revisionistas a una horda de (presuntos) historiadores que niegan que el Holocausto se produjera, o que haya pruebas que permitan demostrarlo. El revisionismo que inspira a Kevin Willmott en CSA es de signo muy distinto- -opuesto, en sentido estricto- pero también pasa por reescribir la Historia y, no ya por ignorar las pruebas, sino por inventárselas. Parte de la premisa de que los sudistas ganaron la guerra civil americana y recorre la Historia norteamericana posterior a la luz de esa hipótesis: la esclavitud sigue vigente y se pueden adquirir esclavos por la red (en páginas como happyplantation. com, suponemos) se vive en permanente conflicto con Canadá, adonde huyen quienes quieren escaLa verdadera par de esa situasorpresa ción y, conseviene en las cuentemente los villanos de esa tomas guerra fría, no falsas del son los rojos sifinal, que no los abolicionisson lo único tas. Esta inquietanauténtico de te ucronía- -no la película tan disparatada, como lo prueba el reciente juicio tardío al impulsor del asesinato de unos activistas negros en los años 60- -la cuenta Willmott sin recurrir a las convenciones habituales del cine de época: prefiere el formato más intrigante del falso documental que le permite utilizar una dialéctica mezcla de materiales históricos que incluyen desde anuncios étnicos hasta la primorosa recreación de un presunto filme de Griffith sobre el villano Lincoln. Para enriquecer el punto de vista de la película, ésta se presenta como un documental británico sobre estos bárbaros americanos, lo que añade un nuevo anillo a su diana: la proverbial imparcialidad de la BBC. CSA demuestra así que el falso documental no sólo es un fácil vehículo para la sátira, como suele ser el caso, sino que también puede articular una vehemente indignación política. La inspiración de Willmott no siempre está a la altura de su punto de partida, pero la verdadera sorpresa viene en las tomas falsas del final, que son lo único auténtico de la película: unas reliquias del pasado tan ofensivas que da miedo pensar que la Historia alternativa que propone pudiera seguir vigente en el corazón del imperio. S