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24 Nacional VIERNES 24 6 2005 ABC Aún no se han instalado del todo, pero los soldados españoles ya han puesto en marcha en la ciudad de Qal- i- Naw un programa de radio, Buenos días, Afganistán desde el que cuentan a la población quiénes son, qué hacen y cómo es España, el país del que proceden ¡Buenos días, Afganistán! TEXTO: LAURA L. CARO FOTOGRAFÍA: ABC MADRID. En Qal- i- Naw no hay electricidad más que de siete a diez en días alternos, y tampoco agua potable, pero casi todo el mundo tiene en casa un aparato de radio. Con el cual, desde el 6 de junio, los habitantes de esta población remota a 6.000 kilómetros de Madrid han aprendido a identificar los colores de la bandera española y a saber quién es el Rey Don Juan Carlos, y disfrutan de música melódica de Rosana antes de escuchar los últimos consejos sanitarios para intentar esquivar la epidemia de gastroenteritis con la que se ha estrenado este verano sofocante, que alcanza ya 50 grados al sol a mediodía. ¡Buenos días, Afganistán! El jefe de la fuerza expedicionaria española, coronel Veiga, ha recibido esta mañana en el destacamento General Urrutia a los líderes de la etnia pashtun con los que, a lo largo de una hora... La voz del comandante Gustavo Delgado, responsable de la Oficina de Información del contingente, saluda a través de los micrófonos en castellano e hilvana las primeras noticias del día, dosificadas en párrafos cortos que son traducidos de inmediato al dari- -el dialecto local- -por un intérprete. Una voz que resuena con mensajes amables por los hogares y por los altavoces que hay en las calles principales que conducen a la medina. En Qal- i- Naw, la capital de la misérrima provincia afgana de Badghis, el 75 por ciento de la gente no sabe leer ni escribir, pero las autoridades ya se El comandante Gustavo Delgado, conductor del programa, junto al director de la Radio Televisión de Badghis ocuparon con buen criterio de instalar por el centro una megafonía rudimentaria, para hacer posible que todos dispongan del único medio de comunicación de masas que opera en la ciudad: la emisora de la Radio Televisión de Badghis, propiedad de la cadena de radio oficial del Gobierno de Hamid Karzai. En resumen: la audiencia no es alta, es unánime. Una voz de mujer para dar consejos sanitarios Que la doctora explique los consejos para evitar la gastroenteritis, que a mí no me hacen caso, pero a ella sí Habla el director de la radio local, Habibulah Marhabi, al que el comandante Delgado, por aquello de no herir susceptibilidades entre la población de credo islámico, consultó el primer día sobre la idea de poner al micrófono, para dar las recomendaciones sanitarias, no al capitán médico, sino una voz femenina. La voz de la alférez enfermera Sonia Conde, elegida para explicar que hay que lavarse las manos, que hay que hervir el agua de beber, que conviene comer arroz cocido... conceptos básicos en occidente, pero que salvan vidas en Afganistán. Y, por lo que parece, ha sido un acierto. En la calle, dice Habibulah, sus consejos- -luego traducidos al darí- -suenan a regla de oro y a medicina. Y en el cuartel español, a misión cumplida. Donde nunca pisó un español A las oficinas de la radio, un modesto estudio con paredes y muebles pintados de colores al más puro estilo kitsch afgano, se dirigió el oficial de Información nada más aterrizar en zona a principios de junio. Antes incluso de que el contingente- -integrado por 170 soldados- -acabara de asear la vieja casa del gobernador desde la que dirigirán el Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT, en siglas inglesas) que España ha asumido para tratar de rescatar esta esquina del mundo, durante los próximos años, de la pobreza y de la tiranía de los señores de la guerra Aquí nunca jamás pisó un español... y habrá que explicarles de dónde venimos, porque muchos no saben ni dónde está Kabul, ni quiénes somos: que venimos a trabajar por ellos... que no somos los Reyes Magos, pero que tomaremos nota de todas sus necesidades para intentar darles solución Con estos argumentos de buena voluntad, y la humildad por delante de que no queremos ofender a nadie, sino aprender de ellos el director de la estación radiofónica, Habibulah Marghabi Tajmir, no pudo por menos que La audiencia es unánime: la radio está en todas las casas y se oye por los altavoces en las calles poner a disposición de los visitantes españoles todo lo que tienen: una emisora militar de válvulas de origen soviético de la época de la invasión, que sólo funciona dos horas por la mañana y dos por la tarde, para impedir que se recaliente y salga ardiendo, porque ya no hay repuestos. Cada franja de programación tiene 25 minutos para que los soldados españoles saquen a las ondas su espacio: Buenos días, Afganistán No es la primera experiencia de este tipo que el Ejército activa en sus misiones en el exterior; en Bosnia ya sonó Aires de España Y aunque lo parezca, el título no se ha inspirado en aquel Good morning, Vietnam con el que irreverente Adrian Cronauer espoleaba a las tropas americanas en Saigón a base de tacos incendiarios. En Afganistán, el nombre de la cabecera se eligió como mensaje de amistad para dar paso a un formato de guión sencillo, sin pretensiones primero, noticias sobre lo que hace el contingente respecto a la población, como reuniones con las autoridades- a hechos consumados, por seguridad precisa el comandante- luego, información sobre España- las costumbres, que tenemos un Rey, que tenemos presidente porque hubo elecciones, como las que Afganistán celebrará en septiembre y capítulo sanitario para finalizar. Y funciona: hasta el mulá dio instrucciones en la oración del pasado viernes para que nadie tenga malos gestos con los españoles, esos que hablan por la radio diciendo ¡Buenos días, Afganistán!