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4 Opinión VIERNES 24 6 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil AUDIOVISUAL E MÁS IBARRETXE L A reelección de Juan José Ibarretxe, gracias al apoyo dosificado del Partido Comunista de las Tierras Vascas, va a obligar al Partido Socialista de Euskadi y a la dirección del PSOE a revisar su estrategia para esta nueva legislatura. Como dijo un destacado dirigente socialista, ahora apartado de la dirección del socialismo vasco, los nacionalistas siempre saben lo que quieren Tras el paréntesis abierto por las interpretaciones triunfalistas de las elecciones autonómicas del 17- A, la realidad impone sus reglas: los partidos que apoyan una estrategia soberanista constituyen mayoría absoluta en la Cámara vasca. Se llame como se llame ese plan, ayer tomó cuerpo la anunciada radicalización del Parlamento. El discurso de investidura de Ibarretxe es más que una recuperación de su propuesta de libre asociación: es toda una declaración jurada de compromiso con la línea de ruptura constitucional iniciada en 1998, y jalonada con el Acuerdo de Estella, el plan de libre asociación y la Declaración de Anoeta. Si hay que preguntarse qué deparará la nueva legislatura, basta subir varios peldaños el desafío nacionalista de la anterior para tener la respuesta y calibrar la responsabilidad política del Gobierno del PSOE por haber contribuido, en mayor o menor medida, a este indeseable escenario. Ayer mismo se puso de manifiesto que la política transversal no es posible con el actual nacionalismo y que los que tienen más en común que en discordia, PP y PSE, seguirán encontrando causas comunes. Ayer mismo anunciaron que no participarán en una Mesa política en la que esté Batasuna. Aunque esta acertada decisión no se engrane bien con la política seguida hasta ahora por el PSOE, mejor tenerla en cuenta tal y como se ha expuesto porque lo importante es que un grupo ilegalizado no encuentre resquicios para legitimarse. En gran parte, el PSOE llega tarde a esta firme actitud, porque si Ibarretxe ha sido reelegido y ha propuesto más soberanismo para los próximos cuatro años- -cabe preguntarse si agotará la Legislatura- -es porque la izquierda radical es también más fuerte en el Parlamento vasco. Criados a la sombra de la pasividad del Gobierno socialista, los sucesores de Batasuna- -el PCTV- -no han dudado a la hora de definir su opción por la renovación del frente abertzale. Y no ha sido ésta la única estrategia fallida del PSOE. También ha fallado la ilusa pretensión de dividir al PNV, enfrentando a su presidente, Josu Jon Imaz, con Ibarretxe, como si aquél, hombre de buenas formas pero de indestructible lealtad con el proyecto soberanista, fuera la alternativa moderada del actual nacionalismo gobernante. Al final, la dura realidad se ha impuesto para dejar en evidencia la ingenuidad de Zapatero en el manejo de los tiempos de la política vasca. En este contexto de duro realismo, el PP vasco, encarnado en la figura emergente de María San Gil, ha sabido mantener su discurso con coherencia y crédito político. Advirtió del peligro de dejar hacer a ETA a través del PCTV. Insistió en que el nacionalismo estaba juramentado con la estrategia soberanista. Alertó del error socialista de romper el discurso constitucionalista y estatutario. El tiempo ha confirmado sus presagios y, aun así, votó ayer al candidato socialista, Patxi López, dándole el apoyo que los principios, más que la oferta del dirigente del PSE, exigían a un partido que sigue fiel al Pacto Antiterrorista y la unidad constitucional. Queda aún sobre la mesa del Gobierno una reflexión más. Su relación con los nacionalismos debería cambiar sustancialmente. Constituyen opciones legítimas, sin duda, pero a la luz de los intereses generales de España están siendo una fuente de discordia, en gran parte alimentada por la ausencia de un contrapeso firme en el Gobierno de la Nación. Transcurrido más de un año de mandato, las promesas de apaciguamiento nacionalista, hechas por Zapatero, están lejos de realizarse. Por el contrario, las condiciones en las que Ibarretxe ha sido reelegido anuncian cuatro años más de conflicto duro y creciente, en el que el Gobierno debería empezar a utilizar argumentos sólidos para hacer valer el interés general de España y abandonar el discurso equívoco e ineficaz empleado hasta ahora. L Gobierno ha tenido un gesto que es de agradecer, no por indebido sino por inusual: se ha tomado la molestia de explicar a los operadores del sistema audiovisual español cuáles son sus propósitos legislativos y la regulación técnica que pretende. Las líneas generales de las normativas que el Ejecutivo quiere que sean aprobadas por el Congreso provocarán una transformación sustancial del sector. Es importante que la interlocución con las empresas se mantenga e intensifique para que el resultado sea un panorama audiovisual consensuado. Este paso gubernamental, muy positivo, no evapora, sin embargo, el rechazo a la apertura de la programación de Canal ni impide que la regulación del Consejo estatal de los Medios Audiovisuales mediante ley específica, de extracción parlamentaria y con fuertes competencias de intervención, resulte un tanto inquietante. Manuel Fraga ÁNGEL TOURON LA MANO DE CHÁVEZ AS cuentas de Manuel Fraga pasan por que las sacas de Venezuela vengan cargadas de votos del Partido Popular, pero algo no funciona y la inquietud del presidente de la Xunta crece a medida que se acerca el 27- J. Prometieron que las sacas llegarían ayer, pero el cartero se retrasa y el escaño 38 se aleja en la distancia cada día que pasa. La larga mano de Hugo Chávez preocupa al Partido Popular gallego, al que le asalta un mar de dudas y sospechas. El enigma del voto emigrante ha derivado en una guerra de nervios donde unos y otros se controlan de reojo con la mirada puesta en los sufragios que llegan- -35.000 y subiendo- Las calculadoras echan chispas con datos simulados. Y la mosca, detrás de la oreja. L BLAIR EN EL HORIZONTE UROPA está sumida en una profunda crisis. En este sentido, puede afirmarse que el espectáculo ofrecido en la pasada Cumbre de Bruselas fue poco edificante desde una perspectiva europeísta. No sólo porque proyectó la sensación de que cada país parecía preocuparse tan sólo por aguantar su particular vela, sino porque ninguno de los líderes asumió como prioridad la búsqueda de una solución que tratara de salvar globalmente el proyecto resultante de la ampliación a Veinticinco, mediante un acuerdo sobre los Presupuestos y las Perspectivas Financieras para el periodo 2007- 13. Lo más lamentable del asunto reside en que el fracaso se debió al exceso de interés nacional y a la falta de europeísmo. De hecho, la ausencia de sentido de la responsabilidad fue muy grave y dio la medida política de quienes pilotan la nave europea en esta tempestad de pesimismo. Algo que hace que hoy se configure el peor de los escenarios posibles para una UE que tiene que afrontar el reto de hallar una fórmula que concilie las coordenadas exteriores de crecimiento en un mundo globalizado y las interiores de cohesión, que han de hacer posible que Europa sea un espacio unificado en torno a la libertad y la solidaridad. E Las palabras de Tony Blair ayer en la Eurocámara han revelado algo que muchos intuían: que después del fracaso del liderazgo unilateral y sobredimensionado ejercido por el eje franco- alemán, llega la hora del equilibrio multilateral y la sensatez templada en la búsqueda de objetivos. Y sin desatar tensiones. La presidencia británica (que comienza el próximo 1 de julio) es vista por muchos como una oportunidad para afrontar reformas profundas que devuelvan ilusión al proyecto europeo, esta vez de la mano de una de las sociedades más dinámicas y pujantes del continente. Quizá por eso se entienden los abucheos que cosechó Blair entre algunos eurodiputados, nostálgicos del caos, que aún miran con recelo el hecho de que sea Londres quien finalmente salve a la Unión de los excesos protagonizados por el eje franco- alemán, que pospuso la Agenda de Lisboa y debilitó el rigor presupuestario del Pacto de Estabilidad. Así las cosas, la UE necesita una terapia de choque que le devuelva la confianza y la paz perdida, aunque a Blair alguno se la tenga jurada y espere el momento para hacerle la vida imposible. Si Europa quiere sobrevivir, debe cambiar. Pero si, como señalaba ayer Blair, se deja llevar por las últimas inercias, el fracaso será su más seguro destino. PALABRAS MAYORES HORA que se estila lo de la fase de conclusiones, el caso Bono -la detención ilegal de dos militantes del PP- -se pone calentito. El escrito de acusación del Partido Popular va directo al grano y pide que declaren en calidad de testigos los ministros de Defensa e Interior. Dura advertencia de Ignacio Astarloa al Gobierno: La pesadilla de los militantes es una broma comparada con nuestro empeño en que se asuman responsabilidades Palabras mayores para un asunto de grave calado y que no se detiene. Encerrados en el círculo, los márgenes de maniobra se estrechan peligrosamente para algunos. A