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46 Madrid JUEVES 23 6 2005 ABC Los pasillos del Metro son los espacios elegidos por más de 60 músicos. En la calle hay algún que otro artista que se expone a darse a conocer, a pesar de las prohibiciones. La mayoría de los artistas son inmigrantes de Latinoamérica y de Europa del Este Una sinfonía subterránea TEXTO Y FOTOS: MARCOS VACA MADRID. Cómo te he extrañado en estos días. Haría cualquier locura por robarte una sonrisa. Es que Madrid se me ha vuelto una tortura cuando pienso en tu cintura y esa boca que era mía Esto no es un poema, es una canción, que se escucha, alguna una que otra vez, en los pasillos de la estación de Metro Alonso Martínez. Julio García Sánchez es su cantautor. Él es un uruguayo que cuando canta y toca su guitarra hace soñar a los viajeros con la música de Aute, Silvio Rodríguez, Ana Belén, Pablo Milanés, Serrat... Los pasillos del subterráneo o algunas calles céntricas son los sitios preferidos para muchos músicos. Una de las razones es la buena acústica, según Saúl Ariza, un roquero que toca en las tardes en la parada de la Avenida de América cuando hay espacio Pero la calidad del sonido no es el único motivo que lleva a estos artistas a ubicarse en las instalaciones del Metro o en una acera. La necesidad de ganarse unos euros es la principal razón. Muchos de ellos también consideran que tocar es una forma de ensayar su repertorio y hasta una manera de alimentar su alma. Pero también conocen a personas que aprendieron a interpretar mecánicamente dos o tres canciones y así se pasan de sitio en sitio. La rutina para los que sólo interpretan instrumentos empieza a las 06.30 Saúl Ariza Rockero Tocar música en el Metro tiene su magia Hacer música en el Metro ha sido una escuela. Me enseñó a perder el miedo escénico. La primera vez toqué en los vagones. Estuve nervioso porque ahí todo el mundo te ve; en cambio, en los pasillos, las personas pasan indiferentes y pocos se quedan a escuchar. Una vez me inspiré mucho porque una señora que tenía apariencia de estar molesta por mi presencia se acercó y me dejó 50 euros en un sobre. Me alegré tanto. Tiene su magia ser músico del Metro, pero ya estoy un poco cansado después de tres años horas y termina ya cuando el sol primaveral quiere esconderse en la superficie. Los cantantes, en cambio, dejan descansar a sus gargantas en la mañana y en la tarde ya están instalados. La mayoría de estos artistas se conoce unos con otros. Dicen que hay cerca de 60, sin contar los que interpretan música en los vagones. Aunque, según los funcionarios del Metro, está prohibido subirse a los trenes o utilizar los andenes. Las estaciones con mayor concurrencia son las más aptas para tocar. Al menos esa es la fórmula de Matei Flori. Pero el sitio no tiene dueño. El que llega primero gana el espacio No existe un promedio de ganancia. Ésta puede ser entre 25 y 80 euros al día, pero no todos trabajan a diario. Cada músico urbano tienen su historia en Madrid. No todos dedican una canción a la capital. Aquel rockero de Avenida de América recordará a la ciudad cuando escuche Sin documentos de Los Rodríguez o aquella frase de Calamaro empezar porque sí y terminar no sé cuándo... Martei Florin Violinista en el Metro La gente percibe cuándo se toca sólo por dinero A mi hija Adriana le dedicaría Petit Fleur con mi violín. Me gusta tocar; si no lo sintiera así, no podría estar en el Metro todos los días. Hay algo que está claro: no se puede interpretar el violín sólo por ganarse unas cuantas monedas. La gente que pasa se da cuenta de cuándo alguien sólo lo hace por recibir dinero. Uno debe llevar alimentos a la casa, pero se debe trabajar con amor al arte. Yo aprendí a tocar el violín de mi padre, Alejandro, cuando tenía 7 años, pero después tomé clases durante cuatro años en una escuela popular de arte, y he ganado experiencia toda mi vida. No todos los días son iguales; a veces, uno gana muy poco. También comprendo que la gente que utiliza el suburbano no tiene muchas posibilidades, por eso no utiliza su coche. Las mejores fechas son los días de paga o Navi- Julio García Cantautor Prefiero una sonrisa a que den céntimos Trabajo en la línea 4 porque es de un nivel socio- económico alto. Esto ayuda a que la gente aprecie mi música y dejen más euros. No pido caridad, éste es un trabajo más. A veces prefiero una sonrisa a que me den céntimos. Tengo una trayectoria de 20 años. Grabé un disco y se lo entregué a amigos viajeros. Se llamó Pasiones subterráneas con temas que interpreto en el Metro. También he escrito canciones para Madrid. Como soy uruguayo, tuve que aprender los códigos, porque siempre canto para españoles y a ellos les gusta mucho lo que interpreto; tanto, que hay quienes me han escrito mensajes en los diarios gratuitos dad. En el día a día vengo a la estación de Avenida de América desde las seis y media de la mañana y me quedo hasta las nueve de la noche