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30 Internacional JUEVES 23 6 2005 ABC TERCERA IDENTIDAD o son los más populares de la fiesta. Con frecuencia se les atribuye toda suerte de calamidades a las que serían totalmente ajenos si no fuera porque la mayor parte de las veces, su principal vinculación con ellas fue el intento de evitarlas. Admitámoslo: los servicios secretos occidentales pasaron por mejores épocas. Pero tampoco están en un momento tan malo como puede parecer. El pasado domingo, en París, un antiguo jefe del M 16, llamémosle sir Cole McMillan, se reunió con un círculo de amigos con los que reflexionó sobre el momento presente de los servicios. Y la conclusión principal RAMÓN fue que, por mala que PÉREZ- MAURA sea esta situación, estamos muy lejos de pasar por la crisis que se vivió en las décadas de 1950 y 1960, cuando la infiltración soviética en la inteligencia británica fue devastadora. Nuestros servicios fueron penetrados hasta casi destruirlos. Casi hubo que empezar de cero. La de hoy no es ni de lejos la peor crisis que hemos vivido Estos días, en los cines españoles, podemos ver una película que rememora esas fechas: Tercera identidad (A different loyalty) En ella se recuerda el caso verídico de Leo Cauffield, uno de los chicos de Cambridge que traicionó al Reino Unido por una lealtad al ideal comunista que se demostró erroneo. La interpretación de Rupert Everett y Sharon Stone resulta reveladora de hasta qué punto la elite de una generación fue capaz de dejarse engañar por un ideal perverso. Mas a los efectos de lo que nos ocupa, lo interesante es cuánto ha cambiado esa realidad hoy. En nuestros días la base más común del reclutamiento de espías en terceros países- -de agentes dispuestos a traicionar a su patria- -no es ya el ideal que siguieron aquellos chicos de Cambridge, sino el resentimiento por un ascenso no concedido, por un feo de tus superiores... Y la mayor ventaja de los servicios es la creencia generalizada de que lo saben todo. En verdad, como nos reconocía sir Cole, saben mucho menos de lo que parece. Su privilegio es que la creencia de que lo saben todo es todavía muy extendida. Pero el riesgo de que ese castillo de naipes se derrumbe es elevado. Vivimos en un mundo cambiante. Tenemos que adaptar todo a las nuevas circunstancias. Cole McMillan nos juró que era cierta la historia de aquellos dos jóvenes, ella británica, él irlandés, que se conocieron en la década de 1920 en El Cairo. Se enamoraron y poco después se casaron. Ambos siguieron con sus respectivos trabajos en distintas oficinas de Londres y él continuó realizando frecuentes viajes al extranjero. Al fin, días después de que ambos celebraran sus bodas de oro matrimoniales en septiembre de 1974, ambos se confesaron: trabajaron para servicios de información. Sólo después de la muerte de ella, en 1979, descubrió él que los dos habían trabajado siempre para el mismo jefe. Hoy se actúa de otra forma. N Chirac y Blair, choque de trenes en la larga vía de la construcción europea Londres no quiere renunciar a su cheque para subvencionar a las vacas b Desde la reciente cumbre de Bruselas, el presidente de Francia y el primer ministro del Reino Unido personalizan la crisis que atenaza a la Unión J. P. QUIÑONERO. CORRESPONSAL E. J. BLASCO. CORRESPONSAL PARÍS LONDRES. Que entre el presidente francés, Jacques Chirac, y el primer ministro británico, Tony Blair, no hay fluidez de comunicación ni de intereses es algo que trasciende la tradicional disparidad entre Francia y el Reino Unido. Su último encontronazo, en la pasada cumbre de Bruselas, ha llevado a ambos hasta la casi incompatibilidad personal. Lo grave es que, ahora, el choque de trenes se produce en la larga y tortuosa vía de la construcción de Europa. Más allá del enfrentamiento entre ambos dirigentes, Francia es consciente de que la construcción política de Europa ha desembocado en una encrucijada histórica, mientras el Reino Unido sabe que la llave estará en manos de Blair durante la presidencia británica de la UE. Francia estima que el fantasma de un hipotético desmantelamiento de la Política Agraria Común (PAC) es un ataque intolerable contra los fundamentos de su visión nacional de la construcción europea. Con un 75 por ciento de opiniones negativas, la primera víctima del no francés al proyecto de Tratado constitucional europeo, el propio Chirac, estima que su resistencia contra las ideas europeas de Blair, presumidamente liberales le permitirán reconstruir su degradada credibilidad. La táctica reposa sobre su ya antigua convicción de ministro de Agricultura: Francia ha sido el primer beneficiario histórico de la PAC y del presupuesto de la UE; y no es fácil que los franceses acepten una revisión en profundidad de unos mecanismos financieros que aseguran más del 30 por ciento de las rentas de los agricultores, que son el segundo lobby nacional, tras los funcionarios. El proyecto británico de reducir la PAC (40 por ciento del presupuesto) en beneficio de otras partidas (educación, investigación, etc. es percibido por París como una amenaza contra sus intereses nacionales. Primera potencia agrícola europea y segunda mundial, Francia no aceptará cambios profundos en el presupuesto agrícola común. Chirac considera peligrosos e inaceptables los proyectos de liberalización y desmantelamiento de la PAC que propugna Blair, y pretende presentarse como el primer defensor del modelo social europeo, Chirac y Blair, el pasado viernes, durante la cumbre de Bruselas REUTERS Chirac estima que su resistencia a las ideas europeas de Blair reconstruirá su perdida credibilidad El primer ministro británico admite pagar más si el dinero se gasta en las políticas adecuadas cuando el propio modelo francés está en crisis aguda según las declaraciones de su ministro de Economía, Thierry Breton. Dos euros diarios para cada vaca Hay que invertir en innovación y no subvencionar a cada vaca con dos euros al día Así de contundente se expresaba ayer Blair en un artículo publicado por el diario alemán Bild, en el que el premier trata de convencer a los germanos del inútil gasto que se realiza con el presupuesto comunitario, del que Alemania es el primer contribuyente. El artículo intenta aprovechar las críticas que el canciller Gerhard Schröder ha recibido en Alemania por su apoyo a Chirac en la cumbre de Bruselas, y hace un guiño a los alemanes al remarcar que el Reino Unido también defiende una Europa social. La UE es mucho más que una zona de libre comercio. La gente quiere trabajo, pero también seguridad y protección del medioambiente. Quiere la pervivencia de los valores europeos. Quiere una Europa fuerte en el mundo según Blair. El Reino Unido- -añade- -es partidario de una Europa social que encaje en nuestro mundo de hoy. Tenemos que averiguar por qué algunas economías de Europa crean puestos de trabajo y otras no Como ya hizo el lunes en el Parlamento británico, Blair expresa en este artículo el compromiso de su país a pagar más, pero sólo si el dinero va a parar no a los países ricos, sino a los pobres. Y si se gasta para la política adecuada En su opinión, no hay motivo alguno para que siga habiendo transferencias de dinero de países como Alemania y el Reino Unido a otros países, como se propuso en Bruselas Blair advierte finalmente de que el tiempo apremia y no podemos esperar hasta 2014, como quieren algunos