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26 Internacional JUEVES 23 6 2005 ABC Oficiales palestinos apuntan a un miliciano de las Brigadas de Al Aqsa (segundo por la izquierda) que tiroteaba ayer en Balata el edificio visitado por Ahmed Qurea REUTERS Un grupo de milicianos tirotea al primer ministro Qurea en pleno caos palestino La aviación israelí bombardea posiciones de lanzacohetes en Gaza b Human Rights Watch acusa a los soldados hebreos de matar impunemente a palestinos durante los últimos cinco años al no ser condenados por la justicia militar JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. La bomba está activada. La mecha ha sido preparada. La pólvora señala el camino que recorrerá la llama. Sólo falta la chispa, en cualquier momento, en cualquier lugar, para que el caos y la anarquía que ahogan los Territorios Palestinos sin ley estallen en mil pedazos y se lleven por delante a sus dirigentes pero también a muchos de sus ciudadanos. No hay un día que pase en Ramala, Belén, Yenín, Hebrón o Nablus en el que los cronistas locales no glosen un nuevo episodio de violencia callejera, de asesinatos sin condena, de robos a mano armada, de chantajes o secuestros, de mafias armadas dueñas de cada esquina... Ayer no fue una excepción, con una guinda añadida para tan indigesto pastel, que empacha sin remedio los estómagos agradecidos de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) Milicianos armados, encabezados por el hijo de un preso palestino abandonado a su suerte después de tres lustros en cárceles israelíes, descargaron sus fusiles automáticos contra el edifi- cio del campo de refugiados de Balata, próximo a Nablus, en el que el primer ministro, Ahmed Qurea, ofrecía una charla para los jóvenes del lugar. Más aún, alguno de esos milicianos disparó en el interior del centro deportivo mientras que otros lanzaron una granada de ruido contra la comitiva de Qurea cuando abandonó el lugar. El jefe de un Ejecutivo impotente ante los acontecimientos, como también lo está Mahmud Abbas y de ahí para abajo todos los responsables con algo de poder en la ANP, no se calló ante tan desagradables sucesos pero tampoco ofreció solución alguna, no puede, no sabe, no contesta, para poner coto a un caos que casi todo lo amenaza. La cita fracasada La actitud de Israel y de sus Fuerzas Armadas no ayuda tampoco a calmar las aguas revueltas. El fracaso de la cita del martes en Jerusalén entre Ariel Sharón y Mahmud Abbas no ha hecho sino echar más leña al fuego, como han destacado incluso responsables políticos israelíes que recuerdan que cuando Abbas era primer ministro, con Yaser Arafat en vida, su homólogo hebreo se encargó de poner todos los palos posibles en sus ruedas cuadradas. Consciente de que los ciclos de la historia se repiten con machacona insistencia por estos convulsos lares, Abbas se enganchó a su teléfono rojo para quejarse, uno tras otro, ante Condoleezza Rice, Hosni Mubarak, el Rey de Jordania y el príncipe heredero de Arabia Saudí por el trato dispensado la víspera por Sharón y su falta de voluntad para abrir su apretado puño de hierro. La falta de perspectivas para desarrollar la Hoja de Ruta se ve reforzada por el recrudecimiento de la violencia sobre el terreno. Ayer, la aviación israelí bombardeó varios lanzacohetes palestinos preparados para atacar los asentamientos judíos de Gaza mientras que el Tsahal ya ha dado luz ver- de a sus comandos especiales para reanudar los asesinatos selectivos contra los miembros del Yihad Islámico. La tregua o periodo de calma da sus últimos coletazos. No sólo hechos, también palabras, también amenazas, como las proferidas por uno de los coordinadores israelíes de la retirada de Gaza, Ival Guiladi, quien advirtió de que el Ejército no dudaría en bombardear la Franja si es atacado durante la evacuación, incluidas zonas de civiles palestinos Seguro que dichas manifestaciones no han sorprendido a la organización internacional de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) que presentó ayer en Jerusalén un demoledor informe en el que denuncia que los soldados israelíes matan impunemente a palestinos inocentes desde hace cinco años porque no son perseguidos por la justicia militar de su país. Investigaciones de vergüenza Las investigaciones llevadas a cabo por Israel sobre la muerte de civiles palestinos o extranjeros han sido en su mayoría una vergüenza Palabras de la responsable del informe Promover la impunidad: el fracaso del Ejército israelí a la hora de investigar las infracciones y directora de HRW en Oriente Próximo, Sarah Leah Wilson. El Tsahal habría matado o herido desde el comienzo de la Intifada, en septiembre de 2000, a miles de civiles palestinos y extranjeros. Pese a ello, las autoridades israelíes sólo han investigado menos del 5 por ciento de los casos. El fracaso del Gobierno a la hora de investigar la muerte de civiles inocentes ha creado una atmósfera que anima a los militares a pensar que pueden cometer crímenes impunemente sentenció Wilson. Se podía haber dicho más alto pero difícilmente más claro.