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ABC JUEVES 23 6 2005 Opinión 5 MEDITACIONES POR SU ORDEN N el cuaderno de Rodríguez Zapatero- -que nunca será azul y que todavía no es blanco ni tinto ni tiene color- -estaba escrito que la ley que permitirá el matrimonio de homosexuales tendría que tramitarse con la máxima urgencia, por aquello de darle fuste y brillo al talante del Gobierno socialista. Las prisas de Zapatero fueron atemperadas por el ministro de Justicia, convencido como estaba Juan Fernando López Aguilar de que la nueva ley del divorcio- antes de entrar, dejen salir -debería tener preferencia. Hubo de emplearse a fondo para convencer al jefe de la escudería de que la mejor estrategia de carrera pasaba porque el biplaza gay dejara paso al monoplaza en la última curva de una carrera en la que el divorcio se dispone a cruzar, victorioso, la línea de meta. MARCO AURELIO E LEER Y PENSAR OBRAS COMPLETAS 1917- 1925. VOL. III DE JOSÉ ORTEGA Y GASSET Fundación José Ortega y Gasset Taurus 900 páginas 50 euros EL MUNDO ¿VA REALMENTE TAN MAL? O. La situación no es como cuentan ciertos telediarios, 32 muertos en Irak, 200 heridos, España se deshace, la familia quiebra, Europa se paraliza, China amenaza... El gran Joaquín Garrigues Walker insistía en su lecho: la situación es desesperada pero no grave. Volábamos el lunes temprano, San Sebastián- Madrid. Al planear entre Henares y Jarama, prusianos del sur, cientos de camiones avanzaban por las autopistas. El tráfico cerca de Madrid era casi perfecto. Aviones en el suelo, formación impecable. Un cartel luminoso nos lleva a recoger el equipaje en la sala 5, aunque es la 6. Las maletas sin embargo están en la cinta. Larga cola para el taxi, despachada a gran velocidad: buenos conocedores del oficio nos meten en uno, 20 minutos después estamos en la oficina. ¿Va mal el país? Occidente ¿está condenado? La vida, por definición, es DARÍO conflicto: pero el comercio mundial VALCÁRCEL ha crecido el 8 por ciento en 2004. China e India salen lentamente de la pobreza, ayudadas más por la inversión y el comercio que por la ayuda exterior. Hasta los gobernantes menos certeros, por ejemplo el presidente Bush, extreman la prudencia, conscientes de las dificultades que atraviesan los atlánticos de las dos orillas. Europa se esfuerza por avanzar. Durante 50 años ha progresado, a veces imparablemente. Será complicado continuar y sin embargo habrá que hacerlo. Hubert Védrine, ha dado en una diana: acabemos con los mitos europeos y hagamos lo que se puede hacer, sigamos con los grandes proyectos: vacuna antisida francoanglohispanoalemana, ITER, Galileo, Airbus, Arianne, TGV AVE... Es difícil poner de acuerdo a 25 estados, pero entretanto seguimos. La Europa funcional no va a parar. Las dudas han frenado en seco a N Ortega, como terapia Advirtió Octavio Paz que cada generación inventa a sus autores. Vale. Hoy se presenta una ocasión que ni pintiparada para que la actual generación de la clase política española, que exhibe una preocupante alergia a la letra impresa, de acuerdo a sus vaporosos contenidos, invente, también, a sus autores y descubra, mira por dónde, en las páginas del tercer volumen de la nueva y definitiva edición de las Obras Completas de Ortega, algunas de las respuestas a las claves que enturbian, y perturban, la vida española. Resulta asombroso, por cochambroso, cómo se va camino de liquidar la modernización de los últimos veinticinco años a vueltas con asuntos que, a la luz de la lectura de Ortega, resultan patéticamente circulares. Que lean a Ortega y se empapen del cómo y por qué de la invertebración de España, de la incultura específica de nuestro tiempo, de cómo sólo aquí todo es posible, de la Política del diablo y Gobierno de nadie, de la censura negra y la censura roja, y la blanca y la amarilla, de la disociación necesaria de Parlamento y Gobierno e, incluso, si no se atragantan, de la deshumanización del arte, como postre y para variar. FERNANDO R. LAFUENTE la Europa política. De este trance se puede sin embargo salir, aunque también se pueda morir. Hay, además, el azar: no es el menor que, en el absurdo sistema semestral que el tratado quería sustituir, la presidencia europea haya recaído en Tony Blair, aparente hombre de principios. Blair clama, con razón, contra ese 40 por ciento de fondos europeos, escandalosamente aplicado a subvenciones agrarias. Pero es también escandaloso el cheque británico y Blair lo sabe. Con su aspecto angelical, el primer ministro intenta rematar en el suelo a Schröder y a Chirac, malheridos. El francés y el alemán, desangrándose, esperaban una mano amiga y Blair, cuchillo entre los dientes, trata de apuntillar a los caídos... El canciller alemán y el presidente francés, viejísimos zorros, aparecen así como seguidores de Carlomagno, dos caballeros de la Tabla Redonda... Afortunadamente Gordon Brown dará cuenta. Y ya veremos si el escocés cambia de criterio cuando vea lo que llueve fuera del euro. Pero volvamos. Los occidentales ricos, capitalistas, duros... Los europeos, inventores de la libertad, la redistribución, la solidaridad global... Esos occidentales defienden un instrumento, el Estado, poderoso en Europa, más poderoso aún en Estados Unidos. Gracias al Estado las ambulancias funcionan, los taxis hacen cola en orden, 120.000 policías vigilan el día a día español. Hay que mantener el Estado nacional y hacerle evolucionar al mismo tiempo hacia Europa, receptora de nuevas cesiones de soberanía, defensa, política exterior... El primer ministro luxemburgués, un señor aseado, no sin autoridad moral, decía esta semana en la Casa Blanca: no se equivoquen, Europa no está de rodillas. Y el presidente Bush: Estados Unidos apoya una Unión Europea fuerte. Entre tanto los autobuses llevan a los niños al colegio; los niños huelen a colonia, lo cual no es noticia. Mientras tanto en Chechenia y en Irak...